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Unos padres madrileños aseguran que en clase le humillan y pegan por ser discapacitado. Han decidido educarle en casa.

El acoso deja sin escuela a Guillermo

Fecha: 18/04/2016 Texto: Inma Muro / Fotos: Alberto Paredes ico favoritos Añadir a favoritos
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La comunidad educativa vuelve a verse alterada por un caso de acoso escolar que una familia denuncia y que el colegio desmiente. Ahora, Guillermo, de 13 años, se educa en casa. Sus padres le han sacado del instituto La Milagrosa, en Madrid, porque, aseguran, sus compañeros le atacaban con insultos, empujones y puñetazos por su autismo y discapacidad intelectual. Una situación que la dirección del colegio niega tajantemente y que la Inspección de Educación tampoco ha detectado. Asociaciones de personas con discapacidad alertan de que el bullying se ceba con quienes tienen limitaciones físicas o intelectuales. | Sigue leyendo.

"Cerebro vacío”, “eres tonto”, “maricón”, “subnormal”. Estos son insultos que ha sufrido Guillermo desde principio de curso. Eso y collejas, empujones o escupitajos en la cara por ir hablando solo han sido su día a día. Así lo ha contado en casa, y así lo recoge el informe elaborado por la psicóloga que trata al niño y que se adjunta en una denuncia presentada por los padres ante la Policía Nacional. 

Para canalizar la frustración y la ira que le provocan los ataques, Guillermo dibuja dinosaurios devorando a los chicos que le acosan. Con bolígrafo rojo destaca la sangre en las fauces de la bestia. Es una estrategia que le ha enseñado la psicóloga para dominar sus impulsos y encajar el desprecio. El acoso comenzó hace tres años y le ha perseguido por dos colegios hasta el instituto. “Se meten con él porque es diferente, mi hijo tiene una discapacidad intelectual del 34 por ciento y le han diagnosticado síndrome de Asperger”, explica Sonia Sanz, madre de Guillermo. 

Por su parte, la directora del colegio concertado La Milagrosa, del barrio madrileño de Carabanchel,  María Ángeles López, asegura que se han seguido todos los protocolos marcados y que en el centro no han advertido tal acoso. Recalca que la Inspección de Educación tampoco lo ha detectado y así lo ha hecho constar en su informe, que se entregó también a los padres. “El inspector ha acudido varias veces al centro este curso y ha hablado con el niño y la mamá, y ha dictaminado que no existía acoso”, afirma la directora de La Milagrosa, sin añadir detalles que puedan dañar la intimidad del menor.

A este chico de 13 años y que hasta los cinco no empezó a hablar no le resulta fácil relacionarse con los demás a causa del Trastorno de Espectro Autista (TEA) que sufre. Las personas afectadas por el síndrome de Asperger como él encuentran dificultad para tratar con otras personas, suelen tener intereses limitados y obsesivos por materias muy concretas, y muestran comportamientos marcados por las rutinas y la falta de empatía. 

A Guillermo lo que más le interesa son los dinosaurios, tiene un conocimiento enciclopédico de sus nombres y descripciones. Constantemente hace dibujos y detalladas figuritas en plastilina de diplodocus, velocirraptores, tiranosaurios…o ejemplares que inventa combinando características de unos y otros. Sus videojuegos favoritos tienen estas criaturas como protagonistas, y su colección de peluches y muñecos abarrota su habitación de reproducciones de estos animales extintos. No es extraño que en su fantasía sean ellos quienes lo venguen de sus abusadores. “Es muy creativo, seguro que va a ganarse la vida diseñando criaturas, y hasta puede que triunfe”, aventura la madre.

Solía trabajar en el sector turístico y ahora está en paro, lo que le permite ocuparse de Guillermo y de su educación mientras no va al colegio.

Familia en terapia

Sonia Sanz describe a su hijo como un chico cariñoso, con una capacidad intelectual rozando la normalidad, que es muy impulsivo, despistado y olvidadizo. En apariencia es un chaval normal, educado y cariñoso que no deja adivinar la problemática trayectoria escolar que denuncia la familia. Él explica que en el cole no tiene amigos y está solo en el recreo y que únicamente se dirigen a él para agredirle: “Solo dos compañeros son amables; no juegan conmigo, pero por lo menos me saludan y no se meten conmigo”. 

Conoce el calvario por el que está pasando Guillermo aquí, en nuestra edición PDF.

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