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La Universidad del País Vasco dedica un espacio para las cenizas de las personas que han donado su cuerpo a la ciencia

El bosque de la vida: El homenaje a los donantes

Fecha: 20/01/2012 Texto: Esther Ortega ico favoritos Añadir a favoritos
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El número de personas que ceden su cuerpo o sus órganos a la investigación ha crecido hasta el punto de que España se ha convertido en el país con mayor número de donantes de Europa. En un rincón de Vizcaya, se homenajea y se da descanso a los restos de estas personas.

‘El bosque de la vida’ fue un reto de Francisco Doñate, profesor de la Universidad del País Vasco. ‘El bosque de la vida’ fue un reto de Francisco Doñate, profesor de la Universidad del País Vasco. En el monumento, se han construido veinte árboles de acero que guardan en su interior las cenizas de los primeros donantes que cedieron su cuerpo para la investigación y la docencia

“Cuando uno se muere, se muere y se acabó. Eso es muy triste, pero se puede cambiar. Hay muertes que generan vida, y donando el cuerpo o tus órganos puedes salvar a otras personas”. Francisco Doñate lucha por conseguir que las cifras de donantes sigan aumentando en nuestro país, que ya está en cabeza en esta materia. Es catedrático de Anatomía y Embriología Humana en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Cuando llegó a sus aulas, hace más de treinta años, pensó que las personas que entregan sus cuerpos a la ciencia debían tener un espacio en el que descansar en paz, una vez hubiesen servido para la investigación y la docencia. En aquel momento, la cifra de donantes era muy pequeña; hoy, más de tres mil personas, con una media de 70 donaciones al año, han decidido que su cuerpo sea útil a los más de ochocientos alumnos que estudian en la UPV cada curso. En este empeño por rendir homenaje a estas personas y sus familias, el catedrático, con la ayuda del entonces rector, Pello Salaburu, logró sacar adelante un proyecto para la construcción de un “lugar para la solidaridad”.

Entre la lista de donantes está Basilio Rubio García, que hace diez años decidió cuál sería su último deseo: “Veo que mi cuerpo el día de mañana va a ser útil para la sociedad. Me veo rodeado de chavales aprendiendo. Vivo pendiente de eso, es una satisfacción”. Basilio, que acaba de cumplir 80 años, descubrió el proyecto de Francisco Doñate gracias a la prensa. Su natural vitalidad hace que dedique tres horas diarias a mantenerse al tanto de la actualidad. Además de los periódicos de su pueblo natal, Santiago de Alcántara (Cáceres), también sigue al detalle todas las noticias de Euskadi, donde reside desde hace 40 años. Así se enteró de la iniciativa de la UPV. Basilio había perdido a su hija de forma repentina y la idea de que sus restos hubieran podido descansar en un lugar “tan mágico” como El bosque de la vida le animó a contactar con Doñate. El catedrático, conmovido con la historia de Basilio, accedió a enseñarle personalmente el lugar y recibió con satisfacción su deseo y el de su mujer, María Luisa, de hacerse con el carné de donante.

Francisco Doñate piensa que el aumento de donaciones se debe a una mayor concienciación social y no a la crisis económica. Así lo cree también José Ramón Mérida Velasco, catedrático del Departamento de Anatomía de la Universidad Complutense de Madrid: “Hay más cadáveres, pero no se puede achacar a la crisis económica. Es más por altruismo. El 95 por ciento de las donaciones se hacen en vida, y el otro 5 por ciento, con la garantía de la familia”.

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