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El contacto entre ETA y las FARC opera desde Suiza

Fecha: 04/08/2008 Daniel MONTERO ico favoritos Añadir a favoritos
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Su nombre de guerra es Lucas Gualdrón y reside en Lausana (Suiza), donde trabaja como profesor de Filosofía. El Gobierno colombiano lo considera el enlace entre la banda terrorista ETA y la narcoguerrilla. El pasado verano, Gualdrón viajó al País Vasco invitado por la izquierda aberzale.

Lucas Gualdrón llevaba una vida tranquila en la ciudad suiza de Lausana como profesor de filosofía. Con 39 años de edad, compaginaba sus clases con frecuentes viajes al extranjero. De hecho, entró en el país como refugiado político, y tras más de cinco años de residencia consiguió un permiso suizo tipo C. Eso le otorgó libertad de movimientos. Podía moverse con facilidad por el país y cambiar libremente de trabajo o de residencia sin necesidad de pedir autorización alguna. Sin embargo, la información encontrada en el ordenador portátil del líder de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) Raúl Reyes, fallecido en un ataque aéreo del ejército colombiano en la selva ecuatoriana el pasado 1 de marzo, ha adjudicado a Gualdrón un papel protagonista como enlace entre la mayor narcoguerrilla de Iberoamérica y la banda terrorista ETA.

Según el Gobierno colombiano, Lucas Gualdrón es en realidad Omar Arturo Zabala Padilla, un guerrillero que formó parte del Secretariado de las FARC, el principal órgano de gobierno de la organización. Suiza se ha convertido en el santuario de los guerrilleros exiliados en Europa por una sencilla razón: desde 2002, la UE considera grupo terrorista a las FARC. Pero Suiza no pertenece a la UE, por lo que no ha firmado los principales convenios antiterroristas de la Unión. De hecho, el Estado helvético ha ejercido durante años de intermediario neutral –autorizado por el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez– para lograr la liberación de secuestrados por la guerrilla. Incluso la rehén y política colombiana Ingrid Betancourt, recientemente liberada, agradeció públicamente el 13 de julio la mediación del Ejecutivo suizo. La ex candidata a la presidencia de Colombia por el Partido Verde, que ha pasado más de seis años de cautiverio, destacó el papel desempeñado por el mediador suizo Jean Pierre Gontard. Sin embargo, el Ejecutivo colombiano acusa a este catedrático de universidad afincado en Ginebra de entregar en 2001 medio millón de dólares a las FARC por la liberación de dos colaboradores de una empresa suiza.

Según la prensa suiza, Gontard se convirtió en el enlace de Lucas Gualdrón en el país. De hecho, Gualdrón habría viajado a Suiza para hacer de puente autorizado en las negociaciones por los secuestrados de las FARC. Era una parte vital en la política de legitimación de la guerrilla. Los contactos internacionales con gobiernos actuando de mediadores otorgan a las FARC atributos de Estado. Según los correos encontrados en el ordenador de Raúl Reyes y filtrados a la prensa helvética, Lucas Gualdrón explicó en 2001: “Suiza estaría abierta a la causa de las FARC y dispuesta a organizar encuentros al más alto nivel”. Los especialistas de la policía antiterrorista colombiana consideran que Gualdrón se ha estado encargando también de encontrar armamento para la narcoguerrilla y que incluso velaba por la seguridad de los hijos de Raúl Reyes, exilliados de Colombia. A Gualdrón el Gobierno colombiano lo identifica como el enlace entre ETA y las FARC.

En junio de 2006 Gualdrón viajó al País Vasco invitado por la izquierda aberzale. Según los informes policiales, Reyes dividió el mundo en cuatro grupos de trabajo para canalizar las relaciones internacionales del grupo armado: Centroamérica, Norteamérica, Suramérica y Europa. Este último estaba formado en total por ocho personas y comandado por Lucas Gualdrón. El guerrillero a_ ncado en Suiza acudió a la tercera edición de las Jornadas Sokoa, organizadas por Askapena, un co- lectivo autodenominado de “solidaridad vasca con los pueblos” nacido a la estela de la revolución sandinista. Las jornadas, en cuya organización participaron organismos como Batasuna, el sindicato Lab y la formación juvenil Segui, se celebraron en junio de 2006 en la sede principal de la Universidad Laboral de Éibar. El nombre de Gualdrón fue omitido del programa oficial de actos, pero participó en una exposición sobre la situación de América Latina celebrada el 15 de junio.

Dos semanas después de la visita de Gualdrón al País Vasco, la Comisión Internacional de las FARC difundió un comunicado, fechado en “las montañas de Colombia” en el que calificaba de “valiente” la decisión del Ejecutivo español y de la “organización armada vasca ETA” de “iniciar diálogos que conduzcan a una solución política y negociada del conflicto”.

Además de Gualdrón, la inteligencia colombiana ubica en Lausana, Zúrich y Ginebra al menos a otros cinco integrantes de la Comisión Internacional de las FARC, el órgano que coordina sus relaciones internacionales. Sin embargo, el Gobierno suizo ha negado tener conocimiento de que algún miembro de las FARC resida de forma oficial en el país. Las comunicaciones captadas en el ordenador del líder de las FARC explican, según la prensa helvética, que Gontard y Gualdrón se reunieron en Lausana en 2006. Un correo electrónico del 16 de junio de 2007 relata una visita del profesor suizo a la selva en primavera. Reyes asegura a su hombre en Europa que ha entregado a Gontard 2.000 dólares (unos 1.300 euros) para él. Un trabajo de correo que también realizó, según la Audiencia Nacional, la española Remedios García, detenida como supuesta representante de las FARC en España. Según las diligencias previas 261/08, abiertas por el juez Baltasar Garzón, Soraya –nombre en clave de Remedios García en las FARC– se encargó de transportar 6.000 euros a Suiza para entregarlas a Lucas Gualdrón.

La Justicia española considera que tanto Gualdrón como Remedios García recibían órdenes directas de Juan Antonio Rojas, conocido como el embajador y encargado de las relaciones internacionales de la guerrilla colombiana. Remedios ha asegurado ante Garzón que actuó por motivos humanitarios. La Audiencia Nacional recuerda que no colaboró con las bases de las FARC, sino con su cúpula militar y en cuestiones operativas.

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