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Niños robados

El cura enterrador de la trama

Fecha: 14/02/2013 16:13 Ana María Pascual/ Fotos: Pablo Vázquez ico favoritos Añadir a favoritos

Sor María y su antecesora en la maternidad de Santa Cristina acreditaban la defunción de recién nacidos, y el capellán del colegio de San Ildefonso firmaba las licencias de enterramiento. Ahora un juzgado investiga el papel del sacerdote en la presunta red del robo de bebés.

Hábitos y sotanas. Las Hijas de la Caridad sor María Guerrero y su sucesora, la recientemente fallecida sor María Gómez Valbuena, junto con el sacerdote Gregorio Gómez Casi, capellán del colegio de San Ildefonso, se llevaron a la tumba las claves para desentrañar la trama madrileña de los niños robados. En la maternidad de Santa Cristina, esas religiosas fueron las jefas de personal; durante décadas controlaron los nacimientos, las adopciones y los registros de ingreso de las gestantes; todo lo relacionado con las madres y sus hijos pasaba por sus manos. Acusadas de simular la muerte de recién nacidos que supuestamente fueron entregados a otras familias, sus firmas y las de algunos médicos sirvieron para certificar defunciones, hoy en entredicho.

Pero el círculo no se cerraba en la clínica Santa Cristina. En la otra punta de Madrid, desde un despacho del colegio de San Ildefonso –hasta los años ochenta, internado municipal masculino–, el padre Gregorio Gómez Casi, director espiritual de los niños cantores de la Lotería Nacional, firmaba las licencias de enterramiento de los bebés dados por muertos al nacer.
El Juzgado de Instrucción número 45 de Madrid investiga el papel del sacerdote en la desaparición del pequeño Juan Elías Fernández, en febrero de 1963, supuestamente fallecido a las 24 horas de nacer en Santa Cristina. La juez investiga también el falso bautizo del bebé –un caso del que ya informó interviú en su número 1.853–; trata de explicar por qué existe un certificado de bautismo de Juan Elías, con la firma de unos parientes, cuando ellos han declarado que jamás acudieron a la capilla del hospital para apadrinar al niño.

Un misterio que atormenta a la familia y que posiblemente quede en eso, porque el sacerdote que certificó el sacramento murió hace años y porque el Arzobispado de Madrid se niega a entregar al juzgado sus archivos originales y da por real el bautizo. Si bien, la investigación judicial está evidenciando muchas de las ilegalidades que se cometieron en torno a las defunciones de neonatos en Santa Cristina.

Lee el reportaje completo en la versión digital de la revista interviú.

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