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Belfast, 1988: Los cabos británicos Derek Wood y David Howes fueron linchados tras irrumpir en un entierro de tres miembros de la banda armada norirlandesa

El día de la IRA

Fecha: 17/04/2017 Luis Miguel Montero / Fotos: Fernando Abizanda ico favoritos Añadir a favoritos
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Cuando dos soldados británicos irrumpieron violentamente en un entierro del IRA irlandés, la multitud los sacó de su coche y los linchó hasta matarlos. Un redactor y un fotógrafo de Interviú estaban presentes y las imágenes que obtuvieron dieron la vuelta al mundo en marzo de 1988. | Sigue leyendo.

Donald McCann, Seán Savage y Mairéad Farrell, tres terroristas del IRA (Ejército Republicano Irlandés), se dirigían a pie desde Gibraltar a la frontera española el domingo 6 de marzo de 1988. Delante, Mairéad y Donald, simulando ser una pareja. Detrás, a unos veinte pasos, Sean. A la altura de una gasolinera, cerrada ese domingo, fueron interceptados por miembros del SAS (Special Air Service) británico, que sin mediar palabra abatieron a tiros a los dos primeros. Cuando Seán intentó huir, otro soldado que venía detrás le disparó. Los tres murieron en el acto. Preparaban un atentado con coche bomba contra el ejército británico en Gibraltar justo el martes siguiente, pero los tres iban desarmados en ese momento. 

La única mujer del comando, Mairéad Farrell, había alquilado unos días antes un Ford Fiesta de color blanco, que habían cargado con 64 kilos de explosivo Semtex-H y 36 kilos de metralla. El coche estaba escondido en un céntrico parquin de Marbella con toda la carga explosiva intacta. La historia fue contada por los periodistas Enrique Yeves y José María Alegre en el número 618 de interviú. La semana siguiente publicaron los testimonios de los testigos del suceso. Al mismo tiempo, su muerte provocó una oleada de protestas en Irlanda, que acabó con la vida de más personas.

Los tres terroristas fueron enterrados en Belfast el 16 de marzo de 1988, y un nuevo atentado vendría a teñir de sangre el acto. Michael Stone, un británico armado con granadas de mano y una pistola, asaltó el cortejo fúnebre en el cementerio de Milltown. Mató a tres voluntarios del Sinn Féin (rama política del IRA) e hirió a sesenta personas. El 18 de marzo, a las doce de la mañana, en el mismo lugar se enterraba a Kevin Brady, uno de los fallecidos dos días antes. 

A este nuevo entierro fueron enviados los reporteros de interviú Joaquín Francés y Fernando Abizanda. A las doce la mañana llegaron a la parroquia de Saint Agnes, en la calle Andersonstown, de donde salía el féretro en dirección al cementerio tras el responso. Los periodistas aparcaron su coche donde les indicó el servicio de orden del Sinn Féin, que velaba por la seguridad del entierro. Según escribiría después el redactor en el reportaje publicado en el número 620 de interviú, del 30 de marzo de 1988, “en ese momento mismo, un coche poderoso, un [Volkswagen] Passat con dos pasajeros, en lugar de seguir las indicaciones de los del servicio de orden, arranca con fuerza, acelera en lo que parece una segunda poderosa, y se lanza hacia la cabeza de la procesión funeraria. Lo estamos viendo avanzar en un espacio de algo más de cien metros y cuesta creerlo. ¿Qué va a pasar?”. Lo que sucedió fue que el coche llegó ante una barrera de seguridad el Sinn Féin; cuando sus ocupantes, soldados británicos, se sintieron descubiertos, quisieron escapar por una calle adyacente, y al intentarlo el coche arremetió contra la multitud que se dirigía al entierro. Entonces varios taxis bloquearon la huida del Passat y los ocupantes fueron sacados a la fuerza, golpeados por la multitud y asesinados. Trece minutos bastaron para acabar con los cabos Derek Wood y David Howes y rematarlos con sus propias armas, dos pistolas Browning de las que usaba regularmente el SAS británico. Previamente, los asistentes al entierro también desnudaron e interrogaron a los dos soldados. El sacerdote católico Alec Reid les administró la extremaunción allí mismo, sobre el asfalto de Belfast.| Sigue leyendo.

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