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Cinco años después, mil familias gallegas captadas en el timo piramidal no han recuperado su dinero y delito va a prescribir

El gran timo de la rueda portuguesa

Fecha: 18/11/2014 Juan José Fernández ico favoritos Añadir a favoritos
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La crisis arreciaba en Galicia cuando a los más desesperados y a los más ambiciosos les tentó la rueda portuguesa: 10.000 euros de inversión que se iban a convertir en 70.000. Y la crisis sigue arreciando cuando, cinco años después, la estafa de la que fueron objeto puede quedar ímpune. Dificulta la investigación un espeso silencio: muchos de aquellos que fueron engañados fueron al mismo tiempo engañadores. | Descarga el reportaje completo.

Hasta entonces, en Galicia recados tan violentos como aquel solo se conocían de las leyendas atribuidas a los capos del narcotráfico. Por eso, en 2012, en la localidad lucense de Castro de Rey fue materia de escandalizados y temerosos comentarios el hecho de que al dueño de un conocido bar le hubieran dejado a la puerta de casa una corona mortuoria. El mensaje era especialmente cruel: por entonces su esposa luchaba contra el cáncer de mama. Pero no era aquel un asunto de drogas, sino de dinero. Y de paciencia: la muy poca que en aquellos días, arreciando la crisis, le quedaba a los vecinos, y algún pariente, a los que el hostelero había metido en la rueda portuguesa.
En Galicia es un chanchullo conocido. Se trata de una pirámide, una más, pero con particularidades lusas. Las reglas eran sencillas. Uno: el neófito entraba poniendo 10.000 euros. Dos: el recién metido debía buscar a otros dos neófitos que entraran con 10.000 euros cada uno. Tres, estos, a su vez, debían buscar a otros dos incautos cada uno. Al cabo de tres rondas, el neófito pasaba al centro de la rueda, y cobraba 80.000 euros, los que ponían los ocho recién llegados a la tercera vuelta… menos una parte para los organizadores. Y cuatro: los dos primeros a los que captó pasaban a encabezar sus propias ruedas, y el que acababa de cobrar podía volver a entrar en otra como neófito.

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