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El ama de casa desaparecida hace un año tiene familia en el pueblo donde vivía el agresor de 16 mujeres

El loco del chándal, a 39 kilómetros de Manuela Chavero

Fecha: 10/07/2017 Vanesa Lozano. ico favoritos Añadir a favoritos
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Manuel González, un carnicero sevillano de 52 años, agredió sexualmente a 16 mujeres en Cataluña entre 1991 y 1993. Una de ellas murió. Fue condenado a 169 años de prisión, de los que cumplió veinte. Tras salir de la cárcel, se instaló en Almadén de la Plata (Sevilla), a 39 kilómetros de la casa de Manuela Chavero, desaparecida hace un año. La Guardia Civil investiga si González, que según varios vecinos solía viajar con su coche a localidades cercanas, estuvo el verano pasado en Monesterio (Badajoz). | Sigue leyendo.

El día que Manuela Chavero desapareció en Monesterio (Badajoz), hace un año y una semana, su familia extendió la búsqueda a los pueblos de alrededor. En los bares de Almadén de la Plata (Sevilla), un municipio de 1.461 habitantes a 39 kilómetros de la casa de Manuela, colocaron carteles con su fotografía por si los vecinos tenían alguna pista. Uno de aquellos vecinos era Manuel González, conocido como el loco del chándal, un carnicero sevillano de 52 años que fue condenado a 169 años de cárcel por agredir sexualmente a dieciséis mujeres y asesinar a una de ellas en Cataluña en los años noventa. 

Según ha podido saber interviú, la Guardia Civil investiga si González, que acaba de ingresar de nuevo en prisión por intentar matar a dos mujeres sexagenarias en su pueblo, estuvo cerca de donde se perdió la pista de la mujer de 42 años, desaparecida el 5 de julio de 2016.   

“Desde que quedó en libertad, en 2013, y se vino al pueblo, no ha trabajado en nada, a pesar de que ha tenido oportunidades. Ocupaba todo su tiempo en ir de bares y en hacer rutas con su hermano por los pueblos de al lado en su coche, un Peugeot 205 de color blanco. Sabemos que fueron de bares alguna vez a Santa Olalla y a Castilblanco de los Arroyos porque siempre iban  dando problemas”, afirma José Luis Vidal, exalcalde de Almadén de la Plata. 

Al exregidor no le consta que entre los viajes que hacía González, realizara alguno a Monesterio, situado a media hora apenas en coche, aunque advierte que Manuela tiene familia en la localidad donde ha vivido el agresor. “Varios primos de Manuela Chavero viven en Almadén, aunque a ella no la hemos visto nunca por aquí, no sé si alguien del pueblo la conocía. Pero todos hemos estado muy pendientes del caso desde el principio, por su familia y porque vivía muy cerca”.

 La proximidad entre ambas localidades, así como los antecendentes y la reincidencia del agresor, han llevado a los investigadores a comprobar si tiene alguna conexión con el caso. Pero hasta el momento no han encontrado ninguna. Fuentes de la investigación han confirmado a esta revista que “en principio, no consta ningún dato que vincule a Manuel González con la desaparición de Manuela Chavero”

Lo conocía 

Un año después de la desaparición de Manuela, los investigadores mantienen abiertas varias líneas de trabajo, pero la hipótesis inicial es que la mujer, separada y madre de dos hijos, conocía a su secuestrador. Manuela salió de casa de noche, en pijama y dejó las luces y la televisión encendidas. Los agentes de la UCO, la unidad encargada del caso, han investigado a varias personas del entorno de la mujer. Entre ellos, un chico de 21 años con el que Manuela había tenido una relación e intercambió mensajes de móvil aquella noche.  También al exmarido de la mujer y a la actual pareja de este. La familia de Chavero cree que el responsable de su secuestro está muy cerca, aunque su hermana Emilia, no descarta que “algún loco” se la haya llevado: “A veces pensamos que eso sería incluso mejor, porque si la tiene alguien que está obsesionado con ella, puede que la tenga retenida y que ella siga viva en algún lado”, contó a esta revista en mayo.

Cuando Manuela desapareció, Manuel González llevaba tres años libre en Almadén de la Plata, un pueblo que abandonó siendo niño cuando sus padres decidieron emigrar a Martorell (Barcelona) en busca de trabajo. En Cataluña creció y trabajó como carnicero en su juventud, cuando se convirtió en el loco del chándal. González, que entonces tenía 29 años, atacaba a mujeres vestido con ropa deportiva, seleccionaba a sus víctimas en zonas próximas al metro y calles poco transitadas y las apuñalaba en los genitales con cuchillos, navajas e incluso flechas. Una de esas mujeres, Carmen Díaz, de 31 años, murió desangrada.  | Sigue leyendo.

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Comentarios recientes

  • jose 15/07/2017 13:16

    Pena de muerte a estos energumenos

    Comentario fuera de tono

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