Sport
Reportajes / Artículos

El Lute: miente o revienta

Fecha: 17/04/2006 2:00 José Luis LEÓN ico favoritos Añadir a favoritos

Eleuterio Sánchez, ‘El Lute’, hoy acusado de malos tratos a su esposa, no es abogado, ni fue un hombre pacífico, ni tampoco una inocente víctima de la represión policial franquista.

Eleuterio Sánchez Rodríguez, El Lute, la estrella del firmamento quinqui que durante años brilló con luz propia, está oscureciéndose. Pesa sobre él una orden de alejamiento por malos tratos contra su actual esposa, la enfermera sevillana de 46 años María del Carmen Cañavate Hors, dictada a primeros de marzo por el Juzgado de Instrucción número 4 de Huelva.

A raíz de este escándalo, el 14 de marzo El Lute reaparecía ante la opinión pública. Fue entrevistado por Jesús Quintero en TVE. Eleuterio Sánchez, que había trabajado para su entrevistador hace años como documentalista, explicó que debe su actual situación a una denuncia de su mujer ante la Guardia Civil y los juzgados de Huelva.

Según él, todo ocurrió cuando, sospechando una infidelidad conyugal, decidió seguirla desde su casa de Tomares (Sevilla) hasta Punta Umbría (Huelva), donde ella comió con unos amigos.

Ambos comenzaron a chillarse fuertemente en plena calle. Y el estruendo atrajo a los guardias civiles. Fue así como el antiguo merchero terminó dando con sus huesos en los carambucos (calabozos, en argot quinqui) del cuartelillo. Después vendrían la orden judicial de alejamiento y una prohibición de llamar por teléfono a sus hijos.

Con este suceso y su eco televisivo ha comenzado a resquebrajarse la fama de reinsertado de El Lute, un prestigio que edificó, primero, con sus fugas de leyenda y sus hazañas fuera de la ley, y, años después, con su reconversión en probo ciudadano que había sacado fuerzas para hacerse abogado. Es éste un extremo que ahora refuta Carmen Romero (ver recuadro en páginas 12-13), la penúltima mujer de El Lute. “Eleuterio no es licenciado en Derecho –denuncia Carmen a interviú–. Ese título (el de la licenciatura de El Lute) no existe”. Los intentos de esta revista por contrastar este extremo con El Lute han sido infructuosos, pero sí ha contestado a interviú Juan, un amigo de su entorno más cercano y desde la propia casa de Eleuterio: “Él en ningún momento está diciendo que está ejerciendo la carrera de Derecho –dice Juan–, ni ha estado en una sala vistiendo una toga”. La ex esposa de El Lute insiste en que ni siquiera estudió la carrera. En el entorno de El Lute dicen va gamente que sí, pero se niegan a enseñar un título que lo acredite. También contribuyó a edificar el prestigio de Eleuterio Sánchez su autobiografía Camina o revienta, de la que salió la película homónima. En el libro, reeditado hace un año, también parece haber truco. interviú ha tenido acceso a un informe interno de la Guardia Civil que ataca algunas de las principales afirmaciones contenidas en la obra. El informe fue elaborado por los Servicios de Información del instituto armado en 1977 por orden de José Antonio Sáez de Santamaría, entonces general de brigada y jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil.

La investigación de los agentes cuestiona seriamente la veracidad del contenido de Camina o revienta, que por entonces acababa de ser escrito. En el documento, entre otras muchas cosas, se asegura sin ambages y con todo lujo de detalles que la persona que en mayo de 1965 acabó con la vida del jubilado de 66 años Tomás Ortiz López, guarda de la joyería Emilio, en la madrileña calle de Bravo Murillo, fue el mismísimo Lute. Eleuterio, en su libro, culpa de este homicidio a Juan José Agudo Benítez, uno de sus compañeros en el robo de aquel establecimiento.

El informe, fechado el 12 de septiembre de 1977, aconsejaba a los altos mandos de la Benemérita: “El prestigio del Cuerpo exige una reacción ante las medias verdades y calumnias vertidas en el libro por este delincuente común, tratando de dejar en entredicho nuestra institución”. En otra parte del mismo se recoge: “El trabajo no cumpliría el fin para el que se ha realizado si no transciende al público lector antes de que se proyecte en las pantallas una película que sobre este delincuente se está rodando en la actualidad, la que aumentará aun más la supuesta fama de este individuo”. La película se rodó y estrenó con gran éxito, pero no entonces, sino diez años más tarde. En todo este tiempo el general Sáenz de Santamaría no hizo uso de la información, obtenida por los agentes de la Segunda Sección de Estado Mayor de la Guardia Civil fuera de los circuitos del cuerpo y del Gobierno de entonces.

Hasta que el juez dictó la orden de alejamiento, Eleuterio Sánchez ha estado residiendo con su mujer, María del Carmen Cañavate Hors, en Tomares. Con ella tiene dos hijos de corta edad. La relación nació en 1989. Curiosamente, fue en la playa de Punta Umbría, el pueblo donde ahora se han separado, el lugar donde la pareja vivió momentos de intensa pasión cuando se conocieron. Incluso mostraron su felicidad posando para la prensa del corazón junto a las aguas onubenses. La vivienda de Tomares es un chalé adosado de dos plantas en una zona residencial cerrada. Junto a su casa, El Lute posee otro chalé de iguales características externas que el que actualmente ocupa, y que ha puesto en alquiler.

Sus vecinos de la urbanización tienen al matrimonio en buen concepto: “Son personas muy educadas que siempre te saludan cuando te ven por la calle –cuenta una de sus vecinas más próximas–. No se les había oído nunca discutir ni armar escándalos. Ella –la hasta ahora esposa de El Lute– es una señora poco amiga de contar sus cosas a nadie. Él trabaja vendiendo su libro y dando conferencias, y pasea mucho por esta calle”. Otra vecina no puede creerse la crisis de la pareja: “Será un montaje como los muchos que se ven hoy en la prensa, porque yo los he visto siempre muy juntos ir a comprar a Carrefour. Se notaba que se quieren mucho los dos”.

¿Quién mató al guarda?

Para confeccionar el informe que cuestiona el contenido de Camina o revienta, los mandos de la Guardia Civil comisionaron a cinco agentes del Servicio de Información que se leyeron el libro, viajaron a los lugares por donde pasó Eleuterio Sánchez y hablaron con las personas que podían saber algo de él. Familiares de El Lute contaron a los guardias bastantes cosas que sabían de su vida.

La desautorización más importante que contiene el informe hace referencia al delito más grave en el que se vio implicado El Lute: el robo con homicidio de la joyería Emilio de Madrid, en el que cayó tiroteado el guarda Tomás Ortiz López, de 66 años. Los agentes se fijan en un diálogo descrito por El Lute de la página 112 del libro (primera edición): “¿De dónde salió ese tío?, me pregunta Agudo [Juan José Agudo Benítez]. ¿No le viste o qué?, contesté yo [El Lute]. No. Sólo me di cuenta cuando lo tenía encima”.

Los autores del informe, tras desarrollar lo que a su juicio ocurrió en el robo de la joyería de Bravo Murillo, sobre la autoría del disparo que mató al guarda aseguran que, “según testimonios de quinquis que estaban detenidos junto con los encausados, el día que les conmutaron la pena de muerte fueron increpados por los quinquis en relación con los hechos y contestó El Medrano: «Fijaos qué mala suerte, el día antes [del robo a la joyería] probamos la pistola en un transformador y Eleuterio no fue capaz de dar un tiro en el blanco, y luego, el otro día en la ‘lamería’ (joyería, en argot), se vuelve y ‘tasaba al biorro’» (mata al guarda, en argot). Esto lo dijo en presencia del Lute, el cual no hizo ninguna objeción”.

Los guardias que elaboraron el informe también atacan la versión de que El Lute provenía de una familia no conflictiva. Lo hacen comentando una parte del texto de la página 11, en la que El Lute dice: “Mi padre no se distinguía en nada. Era un español de la mayoría silenciosa”. Los informantes salen al paso y señalan a David Nieto Sánchez, El Patapocha, padre de Eleuterio, como miembro del clan quinqui de Los Castellanos, muy activo y peligroso, y cuentan que se fugó de la cárcel, y de un reformatorio cuando era pequeño, y que usó diversos nombres falsos en su vida delincuencial, José Sánchez Nieto y José Carretero Ferrer. Y agregan: “Antes y después de nuestra Guerra Civil fue ingresado en varias prisiones al objeto de cumplir condena, entre ellas, las de Salamanca, Zamora, Valladolid y Burgos”. En un anexo del informe insertan los investigadores una serie de delitos de sangre en los que se ha visto envuelta, como víctimas o autores, la familia de El Lute. El primero data de 11 de febrero de 1920, fecha en la que su abuelo, José Manuel Nieto Paredero, fue muerto por la Guardia Civil en el Puente del Congosto (Salamanca) después de desobedecer órdenes de alto dadas por los agentes. El abuelo de El Lute conducía dos caballerías que previamente había robado en Gallegos de Solmirón. Utilizaba en aquellos momentos el nombre falso de Manuel de San Segundo, tenía 39 años e iba acompañado de un hijo suyo de 12 años conocido como El Pepón y El Cristo Cabrera, con numerosos antecedentes policiales tanto él como sus descendientes.

Incidentes poco conocidos

Según se desprende el informe de la Guardia Civil, la violencia de El Lute no comenzó con el robo y homicidio del vigilante de la joyería en Madrid, sino mucho antes. En la página 93 de la primera edición de Camina o revienta Eleuterio dice: “Tras haber recorrido las provincias de Salamanca, Ávila, Toledo y Cáceres decidí, asqueado de esta vida, volver al barrio de Tornavacas”. La Guardia Civil especifica textualmente en su informe del 77: “Cuando El Lute y su manceba Consuelo fueron detenidos en Badajoz por robo de gallinas, dejaron el carro y la mula con su primo-cuñado Francisco Nieto García, ‘el Chato’ (casado con una hermana de El Lute, María, que usaba los apellidos de Carretero Ferrer). Mientras El Lute estaba en prisión se quemó el carro, pereciendo la mula. En estas visitas que menciona El Lute se dirigió donde paraban su primo y su hermana para exigirles la devolución del carro. Al contarle lo sucedido se enfrascaron en una discusión en la que El Lute sacó una pistola y disparó a bocajarro contra su cuñado, fallando el disparo”. La Guardia Civil realizó gestiones para esclarecer los hechos, sin resultados, al no ser habitual entre los quinquis denunciarse entre ellos.

Otro de los capítulos que delatan la violencia de El Lute es el de su fuga de un tren a la altura de la localidad palentina de Frómista el 2 junio de 1966. En aquella ocasión, según relatan los autores del informe, el fugitivo arrojó a un niño de 12 años contra los guardias civiles que lo conducían preso. El niño, al caer, se rompió la clavícula. interviú ha hablado telefónicamente con Emilio de la Pinta Illera, quien recuerda aún la agresión: “Yo tenía 12 años. Estaba estudiando. Viajaba en el tren como todos los días y me vi envuelto en aquello. Al día siguiente de la agresión me colocaron la clavícula en su sitio y tuvieron que pasar 30 ó 40 días para ponerme bien. No declaré en el juicio contra ‘El Lute’ porque no me gusta ser protagonista de esas cosas”. El Lute no ha querido darse por aludido por este informe. “¡Ustedes pretenden sacar petróleo de donde no hay agua!”, dice airado su amigo íntimo Juan.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Publicidad

Publicidad

Publicidad