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Alarma entre 65.000 trabajadores del mar: el Estado no reconoce las libretas de navegación como prueba para su jubilación

El papel mojado del marino Salas

Fecha: 21/07/2017 Inma Muro | Fotos: Txetxu Berruezo ico favoritos Añadir a favoritos

Peligra el derecho de los marinos a jubilarse hasta diez años antes. A uno de ellos, Arturo Salas, el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria no le reconoce que su Libreta Marítima –para los marinos, un documento sagrado– sea prueba de su tiempo embarcado en alta mar. Este precedente golpea a un sector que agoniza, y en el que, en una gran bolsa de fraude, abundan los armadores que no pagan las cotizaciones de sus marineros. Sindicatos y asociaciones de ingenieros y capitanes de la marina mercante se han puesto en alerta. | Sigue leyendo.

Arturo Salas Villalba guarda su Libreta Marítima “bajo llave”. Es la única prueba que tiene para rebatir el informe de vida laboral que le regatea dos años y cuatro meses de cotización. El Documento de Identidad del Marino (DIM) es un pasaporte que, en marina mercante y pesca, es obligatorio para embarcar. En él consta la embarcación, el tiempo pasado en la mar y el trabajo desempeñado. Es un documento oficial reconocido internacionalmente. Según el tratado firmado en Manila en 2010, la Libreta Marítima “es el documento de identidad de la gente del mar, en el que al menos se incluyen los datos personales y la relación de embarques”.
Pero una sentencia que ha ratificado el pasado 19 de junio el Tribunal de Justicia de Cantabria, convierte esta cartilla en papel mojado para este exmarino, y por extensión para todo el sector. “Según ha dictaminado el juez, nuestra libreta marítima no vale nada. Quedamos a merced de los empresarios, de que nos den de alta, de que hayan querido cotizar por las vacaciones. Nos dejan sin derechos e incumplen la ley”, se lamenta Salas.
Este marino, embarcado en una veintena de buques a lo largo de su carrera como maquinista naval, ha llevado a los tribunales lo que considera una “estafa” que puede llegar a afectar a los cerca de 65.000 marinos españoles que figuran en el Régimen Especial de Trabajadores del Mar.
Salas pasó más de una década embarcado como maquinista. El episodio más dramático que vivió fue en 1984, cuando estuvo retenido durante seis meses en Nigeria junto con 26 compañeros en el buque Izarra. El capitán del barco llegó a ser condenado a muerte por contrabando de gasóleo. “Solicité que me repatriasen porque no estaba acusado de nada. Me dijeron que me quedase con los demás para hacer presión. Me utilizaron como moneda de cambio y todavía no descarto presentar una querella criminal”, explica Salas.
Aquella cruda aventura le ha llevado a luchar sin miedo por los dos años y cuatro meses que sí constan en su libreta y no han sido computados para su jubilación. “De los 123 días que estuve embarcado en el buque Aurora, no me reconocen ninguno. Según la ley, al pasar de cien días, computa como año entero de trabajo y lo pierdo”. El marino asegura que el suyo ha sido “un juicio farsa. El juez se dejó engañar por el abogado de la Seguridad Social admitiendo informes sin firmar y otro falsificado con sellos superpuestos. Me han quitado descaradamente días embarcados, casi todas las vacaciones y hasta campañas enteras”.
Antes Salas estaba solo pero ahora su lucha la apoya la Asociación Profesional de Ingenieros Marinos y Maquinistas Navales del País Vasco, a la que pertenece, la Asociación Vizcaína de Capitanes de la Marina Mercante, el sector de Marina Mercante de CCOO y la Asociación Nacional de Víctimas de los Profesionales del Estado de Derecho (Anviped).
 
Peligroso precedente
“Esta sentencia es preocupante. El Real Decreto 1311/2007, de 5 octubre, establece que la Libreta Marítima tiene plena validez para calcular con los coeficientes los periodos de reducción de cara a la jubilación, y esa sentencia lo niega. Y lo rechaza de forma general, no porque advierta irregularidades en el caso concreto”, explica Cristian Castaño, responsable de Marina Mercante de CCOO.
“La libreta de navegación es nuestro vestido, sin ella estamos desnudos, a merced de los empresarios y de sus cotizaciones. Nuestra lucha ahora está en solicitar que se reconduzca la situación según la ley vigente que da carácter probatorio al DIM”, recalca Javier Ceanuri, secretario de la Asociación vasca de Ingenieros navales.
Esta asociación ha iniciado una campaña de información. Advierten a cada trabajador que compare datos que obran en sus manos y los que facilita el Instituto Social de la Marina (ISM). Además, se han reunido con el director provincial del ISM en Vizcaya y ha pedido aclaración a la sede central del instituto en Madrid. “Nuestra confianza hacia el ISM ha sido absoluta. Ahora empezamos a suponer que hay algo que no está bien. Los marinos quedamos desamparados”, insiste Ceanuri.
Por su parte, Luis Casqueiro, director general del ISM, mantiene que la sentencia en el caso de Arturo Salas ratifica lo que siempre ha mantenido el Instituto: “La libreta de navegación no es un documento fehaciente para calcular la jubilación y los coeficientes reductores”. Y niega que haya conflictividad en este asunto.
En una línea similar se sitúa Manuel Souto, coordinador de Pesca del sector Marítimo-Portuario de UGT. “El tiempo no cotizado no da derechos frente a la jubilación y los coeficientes reductores. Aquí el DIM no tiene nada que ver. Eso supondría un agravio comparativo para el resto de trabajadores. El demandante debería ir contra la empresa que no cotizó”, expone el sindicalista.
El personal de la mar tiene un régimen especial que permite aplicar un coeficiente reductor de la edad de jubilación, por la penosidad de un trabajo que lleva a pasar meses fuera de casa, con extensas jornadas laborales... La aplicación de los coeficientes –diferentes según la clase de buque– permite retirarse hasta diez años antes de la edad de jubilación, 65 años y cinco meses.
A Salas le irrita que tenga que pagar la desavenencia entre documentos, en épocas que no estaban informatizados los datos. “Tengo seis informes, ninguno coincide; faltan buques en los que trabajé y aparecen otros, en los que no”, señala. Patxi Odiaga, secretario de la Asociación Vizcaína de Capitanes de la Marina, muestra su sorpresa ante esta sentencia del caso Salas. “Capitán y capitanía marítima firman la libreta en cada embarque y desembarque. No hay que olvidar que a bordo, el capitán tiene rango de autoridad pública. La vida laboral solo pasa por la voluntad del empresario, si da de alta o no al trabajador”, explica.
Odiaga apunta que el 8 de junio, precisamente, entró en vigor un convenio, que España firmó en 2011, de la Organización Internacional del Trabajo que da mayor fuerza a la libreta de navegación. Este marino vasco achaca la falta de sensibilidad de la Administración ante las discrepancias entre los documentos a un interés en ahorrar a toda costa. “La Administración quiere pagar poco y cuanto más tarde te jubiles, mejor”. Odiaga recalca la contradicción que supone que se contemple el DIM en casos de barcos con bandera de conveniencia (inscritos en países diferentes al del armador, para evitar impuestos, controles medioambientales o rigidez en la contratación). En estos casos es el trabajador el que debe cotizar. “No se fían del marino, que puede pagar sus cuotas sin estar embarcado, y le exigen la presentación de la libreta. ¡Ahí sí tiene validez!”, –critica Odiaga–. Ahora es un solo hombre contra la Administración. Los sindicatos deberían iniciar acciones porque afecta a todo el sector”. | Sigue leyendo.

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