El paraíso perdido de O Pino
Fecha: 18/10/2010El alcalde de O Pino (A Coruña), Manuel Taboada, prometió en 2003 a sus vecinos que la construcción de un polígono industrial de un millón de metros cuadrados convertiría el pueblo en un “lugar mejor donde vivir y trabajar”. La empresa Martinsa-Fadesa fue la designada para traer la prosperidad a los vecinos “y sus descendientes”. Siete años después, la inmobiliaria está en concurso de acreedores y las obras siguen sin ejecutar.
El alcalde del municipio coruñés de O Pino (4.700 habitantes), Manuel Taboada (PP), promovió antes sus vecinos lo que iba a ser el desarrollo definitivo del pueblo. Puestos de trabajo y demás, por medio de una operación. Se dirimía la adjudicación del desarrollo urbanístico de un área industrial de un millón de metros cuadrados, colindantes con el aeropuerto de Santiago de Compostela. Siete años después, los propietarios de los terrenos expropiados no se cansan de denunciar las “irregularidades” que han rodeado al proceso. “Queremos que el Ayuntamiento anule el concurso y que vuelva a convocarlo”, emplaza el arquitecto Leandro del Río, que resume el sentir de la plataforma de afectados, que poseen más del 60 por ciento de los terrenos destinados a convertirse en parque empresarial.
Pero ese desarrollo lo debía llevar a cabo FADESA, que hoy está en situación de suspensión de pagos. La obra debía estar rematada hace 18 meses y en su lugar no hay más que vallas y polvo. Pero lo que no entienden los vecinos es que su alcalde de haya puesto de parte de la constructora. De hecho, fue la única que se presentó al concurso para este desarrollo urbanístico.
Aunque alteraba el Camino de Santiago, el plan voló por las instancias municipales. Incluso se llegó a talar más de 78.000 árboles. Los beneficios por el valor de la madera, más de un millón de euros, no se sabe aún dónde fueron. Eso sí, los vecinos fueron instados a vender sus parcelas a 6 euros el metro cuadrado, tres veces menos de lo que recomendaba la junta de Expropiación. A cambio, como aval de la operación, los técnicos municipales aceptaron unos terrenos cercanos de Fadesa, eso sí, a valor de 100 euros el metros cuadrado.
El alcalde arguye que ha actuado “en beneficio de los intereses de 5.000 vecinos, no de 50”, pero los propietarios entienden que solo mira por el bien de Fadesa. “Empleaban dinamitas para las obras, lo que modificó los acuíferos y ha secado 17 fuentes que abastecían a 18 familias; en una zona muy transitada por peregrinos, ya no queda un manantial donde beber”, explica uno de los afectados.
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Comentarios recientes
Que lo echen, por desgracia yo ya no estoy empadronada ahí, para que tenga un voto más en contra, pero esto hay que hacérselo saber a todos los vecinos para que no le vuelvan a votar ¡¡¡qué lo echen de una vez!!! si es un ignorante, ni siquiera tiene estudios.
Comentario fuera de tono
Ademas el personaje en cuestion informaba a los vecinos que si no accedian a vender, en promociones paralelas,serian incluidos en la expropiacion con lo cual se generaron negocios urbanisticos en los aledaños donde los dueños fueron informados que de no vender serian incluidos en la zona de expropiacion.
Comentario fuera de tono