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El primer 11-M

Fecha: 08/01/2008 0:00 Luis RENDUELES / Manuel MARLASCA ico favoritos Añadir a favoritos

Un superviviente de la matanza de El Descanso hizo reabrir el caso: el hombre al que vio colocar la bomba que mató a 18 personas en 1985 era igual a Mustafá Setmarian, fundador de Al Qaeda en España. El sumario revela que otros tres testigos dieron descripciones que coinciden con Setmarian.

Una bomba compuesta por cinco kilos de explosivo destruyó el restaurante El Descanso, muy frecuentado por los norteamericanos destinados en la base militar de Torrejón de Ardoz, y mató a dieciocho personas, todas españolas, el 12 de abril de 1985. Pese a que en un primer momento ETA y GRAPO reivindicaron el atentado, las investigaciones apuntaron a los grupos radicales palestinos. Los servicios de inteligencia dieron credibilidad a dos reivindicaciones: una hecha por un grupo denominado Waad (la promesa) –que incluía el logotipo de los sobres de azúcar que había en el restaurante atacado– y otra en la que la Yihad Islámica se atribuía la acción. Las investigaciones iniciales apuntaron a que el autor podría ser Hamza Tirawi, un militante del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Finalmente, nadie fue detenido ni acusado.

Dos décadas después, un superviviente, que el día de la masacre aguardaba a que le sentasen en una mesa del restaurante, reconoció la fotografía que la prensa publicó de Mustafá Setmarian, un jefe de Al Qaeda detenido en Pakistán en noviembre de 2005. El testigo aseguró que ése era el hombre que había despertado sus sospechas la noche del atentado, cuando murieron su pareja y una amiga. Él estaba situado en la barra del restaurante, junto a los servicios, muy cerca del lugar en el que fue colocado el explosivo. En su declaración, realizada el 9 de mayo de 1985, ya dijo: “Me llamó la atención un individuo de unos 27 años de edad, 1,72 de estatura, pelo rubio peinado hacia atrás y bigote, de aspecto atractivo”. Ese individuo era el terrorista que depositó una bolsa en el lugar donde se produjo la deflagración.

En un principio, los investigadores recibieron con escepticismo la posible implicación de Mustafá Setmarian –primer jefe de Al Qaeda que vivió en España (1985-1995) y obtuvo la nacionalidad al casarse con una joven madrileña–con ese atentado tan antiguo. Pero la relectura del sumario ofrece datos sorprendentes. Así, otro de los supervivientes que estaba cerca de la barra del local destruido describió el 16 de abril de 1985 a la persona que también a él le pareció sospechosa: “1,70 metros de estatura, complexión normal, frente despejada, pelo castaño claro y bigote, algo más oscuro que el pelo, espeso y bien recortado”. Un camarero del restaurante también dibujó de forma similar al sospechoso: “Observé a una persona que estaba sola en la barra y que al poco tiempo de marcharse fue cuando se produjo al explosión. Respondía a las siguientes señas: unos 27 años, 1,70 de estatura, complexión normal, pelo castaño claro tirando a rubio, pequeño bigote, peinado para atrás y pelo más bien corto”.

Tres testigos describieron ya en 1985 al mismo terrorista –que no tenía aspecto de palestino ni árabe– y uno de ellos le identificaría veinte años después como Mustafá Setmarian. Pero lo más sorprendente es el dibujo que figura en el sumario del atentado y que fue hecho con la descripción realizada por varios soldados norteamericanos –quince estadounidenses resultaron heridos en la explosión– supervivientes de la matanza que se sometieron a sesiones de hipnosis para recordar los momentos previos al atentado. Los militares y sus familias fueron hipnotizados por personal especializado de la base de Torrejón de Ardoz –los norteamericanos se hicieron cargo de las declaraciones de sus súbditos, la policía española no tuvo acceso a ellos– y dieron una detallada y coincidente descripción de un individuo, similar a la aportada por los testigos españoles. “Entre 1,73 y 1,76 de estatura, complexión normal, pelo castaño, bigote recortado...”, según la investigación del mayor John L. Barajas, de la Oficina Especial de Investigación de las Fuerzas Aéreas. Las descripciones sirvieron para elaborar un retrato robot que guarda un gran parecido con Setmarian, un perfecto desconocido entonces para los servicios antiterroristas.

Tras 18 años de archivo, el 10 de noviembre de 2005 el Juzgado Central 2 de la Audiencia Nacional reabrió el sumario 65/1986, correspondiente al atentado de El Descanso. El magistrado Ismael Moreno solicitó a la Comisaría General de Información datos acerca de Setmarian. Sobre el sirio-español pesa una orden de busca y captura internacional desde el 30 de septiembre de 2003, acusado de un delito de integración en organización terrorista, ya que fue el fundador de la célula española de Al Qaeda. El 31 de octubre de 2005 los servicios secretos paquistaníes detuvieron en Quetta a Abu Musab al Suri, el nombre de guerra de Setmarian. Fuentes de la inteligencia española señalan a interviú que lo más probable es que Pakistán entregase a Setmarian a los norteamericanos y que éstos le mantengan aún en Guantánamo. Veinte años antes de su detención, un testigo le ha situado cometiendo el primer gran atentado islámico en España. Y lo cierto es que entonces estaba en Madrid. Tenía 27 años, la edad que dos de los testigos le calcularon. Setmarian –que mide 1,70– realizaba en esa época los trámites para casarse con una española y lograr la nacionalidad. Huía de Siria (ver recuadro).

El informe de la Comisaría General de Información enmarca el atentado de El Descanso en la campaña de terror emprendida en 1985 por grupos palestinos: atentados en el aeropuerto de París, en las galerías Lafayette de la misma ciudad, en Fráncfort, secuestro de dos aviones… Todos ellos relacionados con la invasión israelí del Líbano, entre 1982 y 1985. La policía acaba su informe asegurando que “no se ha podido llegar a establecer algún tipo de vinculación, directa o indirecta entre Mustafá Setmarian y el atentado de El Descanso”. De momento, nadie puede interrogarle.

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