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El guardia civil que mató a tiros a un marroquí en Madrid deliró y pensó que “se iba a inmolar”

El síndrome del falso yihadista

Fecha: 12/08/2016 Vanesa Lozano / Luis Rendueles ico favoritos Añadir a favoritos
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El guardia civil Ángel Luis Viana, estaba de baja cuando descerrajó doce tiros a un marroquí que circulaba junto a Fuentidueña del Tajo (Madrid). Mató al hombre, un transportista honrado e integrado en España, porque pensó que llevaba un cinturón bomba con el que cometer un atentado. Viana había tenido incidentes con otros magrebíes días antes. Sus informes psiquiátricos sostienen que sufrió un trastorno psicótico y describen episodios de estrés por su trabajo en una unidad antiterrorista. Algo similar al síndrome del Norte, pero con una obsesión por los terroristas islamicos. | Sigue leyendo. 

Iba circulando con normalidad y venía un coche con matrícula francesa detrás. Si frenaba yo, él lo hacía, y si aceleraba, él también. Ya me adelantó y nos dimos un toque. Pensé que nos íbamos a parar a darnos el parte… vi que tenía rasgos musulmanes y ya la cabeza no me paraba: matrícula francesa, me da un golpe y no se para, va solo…”. Ángel Luis Viana, el guardia civil de 31 años que mató a tiros al marroquí Younes Slimani en Fuentidueña del Tajo (Madrid) el 25 de abril, explicó al psiquiatra que lo examinó en prisión que lo hizo porque pensaba que la víctima iba a cometer un atentado terrorista. Previamente se había negado a declarar ante sus compañeros y ante el juez. Viana, hijo y hermano de guardias civiles, y destinado en una patrulla de Seguridad Ciudadana en el puesto rural de Quintanar de la Orden (Toledo), estaba de baja cuando cometió el crimen. Había contado a sus superiores que sufría lumbalgia, cuando en realidad estaba atravesando problemas personales, “para que no le retiraran el arma reglamentaria, ya que se sentía inseguro”, según recoge el informe del psiquiatra que lo entrevistó. 
ROMPIÓ CON SU NOVIA. El guardia civil acababa de separarse de su novia, después de diez años juntos, y ella se había marchado de casa. Entonces él se trasladó a Arganda del Rey (Madrid), donde se recluyó en el domicilio de su hermano mayor, muerto de cáncer hace cinco años tras volver de una misión internacional de la Guardia Civil en Haití. Con el fallecimiento, empezaron las “ideas de tipo paranoide”, según los informes: “Mi hermano murió porque lo envenenaron. Eso de que fuera tan bueno hubo personas a las que no les gustó”, aseguró Viana al psiquiatra. Después de la ruptura con su novia, el guardia “se aisló y cambió totalmente”, explicó su hermana al psiquiatra. La familia, preocupada, le había recomendado acudir al psicólogo: “Estaba muy nervioso, saltaba por cualquier cosa, hablaba fuerte… empezó a hablar mucho de la alerta 4 antiterrorista, estaba a vueltas con eso, se sentía amenazado. (...) Decía que estábamos en guerra, que primero iban a limpiar esto desde dentro para después invadirnos desde fuera”.  Viana llevaba tiempo obsesionado con el creciente riesgo de ataques yihadistas en nuestro país, según explicó al psiquiatra: “He estado en una unidad terrorista y con lo que hay ahora y la tradición musulmana, me enredo mucho con esto”. El guardia sufrió varios episodios de estrés y delirios los días previos al crimen, que cometió un mes después de la matanza islamista en Bruselas: “Cuando estaba en su casa, mi hermano me decía en mi subconsciente que tuviera cuidado, que algo iba a pasar y que habría que acabar con alguien porque sería la única manera de impedirlo”, recordó el guardia ante el psiquiatra. 

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Comentarios recientes

  • Luis 20/08/2016 17:07

    Tras el relato parece que se trate de exculpar y no de juzgar. Cualquier Guardia Civil cabal con dos dedos de frente, y con licencia de armas, ante las sospechas referentes a este camionero, lo que hubiera hecho es seguir al camión sin intimidarlo y llamar a la Guardia Civil, dando su número de placa para que con refuerzos, paren el camión y realicen las comprobaciones pertinentes. Este caso describe en mi opinión a un presunto homicida que va de John Wayne por la vida y punto. Saludos.

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