Sport
Reportajes / Artículos

`El Solitario´ dio la vuelta al mundo con el botín de sus atracos

Fecha: 01/10/2007 0:00 Manuel MARLASCA / Luis RENDUELES ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Viajó por tres Continentes, navegó en yates y pilotó helicópteros antes de que la policía lograra grabarlo mientras preparaba su último golpe.

">Vea la galería de fotos completa

Atracador, asesino, guitarrista de rock, viajero impenitente, fabricante artesano de matrículas, armas y granadas de mano caseras... Y, desde 2006, novio romántico y yerno entregado. Todo eso es Jaime Jiménez Arbe, alias El Solitario, el delincuente más escurridizo con el que se ha topado la policía española, que puso _ n a sus fechorías el pasado 23 de julio, 14 años después de su primer golpe y pocos días antes de que pusiera rumbo a Brasil para iniciar una nueva vida. Así, los agentes de la Brigada de Policía Judicial de Madrid que acabaron con su carrera echaron por tierra sus planes: casarse con su novia brasileña y comprar un campo de caña de azúcar en Brasil para crear una empresa gracias a las ayudas económicas que otorga el Gobierno de Lula da Silva. En una de las conversaciones telefónicas intervenidas por la policía, Jaime le anunció a su novia su intención de adquirir la plantación de caña, que convertiría en etanol, la alternativa limpia a la gasolina.

Con el dinero de sus primeros atracos, cometidos el 18 de mayo de 1993 y el 2 de mayo de 1994, El Solitario viajó a Estados Unidos. Una fotografía de septiembre de ese año le muestra delante de las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, embutido en uno de sus inconfundibles chalecos abiertos hasta el ombligo. Por entonces, Jiménez Arbe había asaltado ya el Banco Central Hispano en Ademuz (Valencia) y la sucursal del Banco Exterior en Viveiro (Lugo), con un botín total de seis millones de pesetas. Atrás habían quedado sus tiempos de tironero en compañía de su hermano Álvaro, ya fallecido, y de traficante de anfetaminas, actividad en la que estaba asociado con su primera mujer, de nacionalidad finlandesa.

Otra imagen le muestra posando ante un avión de combate en una instalación militar, posiblemente un museo. “Algunas informaciones nos hablan de que la foto está tomada en Miami, otras dicen que es en Libia, un país al que viajó con frecuencia”, aseguran fuentes de la investigación. El Solitario es un fanático de las armas y los aviones, y tenía incluso el carné de piloto de helicópteros, así como el de patrón de yate. Su primer gran botín, procedente de su golpe en Viveiro, le permitió hacer ese viaje a América y descansar casi dos años, hasta marzo de 1996, cuando atracó un banco en Tarazona (Zaragoza).

Padre de familia

Casado a mediados de la década de los ochenta con Ana, una mujer de Bolton (Reino Unido) de la que se separó en 2005, la dejaba en su chalé con sus dos hijos, nacidos en 1987 y 1990, para atracar bancos. Desde 1998, El Solitario dio mayor continuidad a sus golpes. De una media de un atraco al año, pasó a cometer, entre 1998 y 2000, 17 golpes.

Jaime Jiménez Arbe está acusado de asaltar un total de 35 bancos de diez comunidades autónomas, con un botín total de 689.613,40 euros (unos 115 millones de pesetas). Por el camino se llevó el 10 de mayo de 2000 la vida de Manuel Ferrandis, policía local de Vall d’Uixó (Castellón), y el 9 de junio de 2004, la de los guardias civiles Juan Antonio Palmero y José Antonio Vidal, en Castejón (Navarra).

El Solitario es uno de los criminales más sofisticados que ha actuado nunca en España. Policía y Guardia Civil lo tenían como prioridad número uno, hasta que agentes de los grupos XII y XIII de la Brigada de Policía Judicial de Madrid lo identificaron plenamente e hicieron posible su detención en Figueira da Foz (Portugal) el pasado 23 de julio.

La caza de El Solitario fue posible gracias a la confidencia de un ciudadano, que puso en conocimiento de la policía sus sospechas sobre la identidad del atracador. La Brigada de Policía Judicial de Madrid fue la que cogió la buena vía para identificarlo. La Unidad Central de Policía Judicial –considerada la élite del Cuerpo– trabajaba con más de sesenta sospechosos, entre los que había numerosos policías y guardias civiles.

La identidad desvelada por el comunicante anónimo fue la buena. Los agentes de la Brigada comenzaron a seguirle y en pocos días se despejaron las dudas: “Cuando le vimos caminar con ese aire chulesco, las manos tan grandes, su manera de mover los brazos y la forma que tenía de abrocharse los chalecos, no tuvimos dudas. Era él”, cuenta un inspector, que visionaba en su domicilio una y mil veces las imágenes de El Solitario grabadas por las cámaras de los bancos.

Jaime Jiménez era cuidadoso en los detalles y perfeccionista hasta extremos cercanos a la paranoia, enfermedad que le fue diagnosticada en su juventud y por la que se libró del servicio militar. Cuando cometía crímenes, El Solitario cambiaba de coche y trataba de borrar sus huellas. Pintó de azul su Suzuki blanco después del tiroteo de Vall d’Uixó en el que murió un policía municipal y lo sustituyó por una Renault Kangoo blanca que puso a nombre de su madre tras tirotear a los dos guardias civiles. Después de este doble crimen, dejó de atracar durante 22 meses.

Pero en 2006 algo había cambiado en la vida de El Solitario. En su casa de Las Rozas (Madrid), donde era vecino de un general de la Guardia Civil, una bandera brasileña con el lema oficial Orden y progreso, presidía el salón. En enero de ese año, Jiménez Arbe había viajado a la provincia de Natal, una zona turística del norte de Brasil. A su regreso, conoció chateando en internet a Iris Roberta, una mujer de São Paulo, soltera y madre de una adolescente, dependienta de una tienda de ropa en un centro comercial. Jiménez Arbe y ella se enamoraron y él planificó un nuevo viaje a Brasil. Para sufragarlo, volvió a atracar. El 20 de abril asaltó la sucursal de Caixa Galicia en Sarria (Lugo), pero sólo se llevó 800 euros. En su frustración, disparó a la pierna de un empleado. El 10 de mayo, asaltó una oficina del Banco Popular en La Moraleja, una exclusiva zona residencial de Madrid, y se llevó 21.000 euros. Ya tenía dinero para ver a su amada, con la que pretende casarse el próximo 12 de octubre en la prisión portuguesa en la que permanece encarcelado.

En su segundo viaje a Brasil, Iris y Jaime, que se le presentó como ingeniero, congeniaron y él se alojó incluso en casa de su suegra, la madre adoptiva de Iris. Cuando se despidieron, él la invitó a conocer España con su hija. La novia llegaba el 22 de julio y El Solitario necesitaba dinero para sus vacaciones, de forma que el día 6 de ese mes asaltó el Banco Popular de Tres Cantos (Madrid) y se llevó 16.810 euros. Quince días después, El Solitario les hizo de cicerone en unas vacaciones de lujo en Madrid, Granada y Marbella.

Iris y su hija regresaron a Brasil un mes después, a finales de agosto. Desde entonces, El Solitario se volcó con ellas. Les enviaba dinero regularmente, además de un coche Renault Scénic (valorado en unos 12.000 euros) para su novia, una consola Playstation 3 para la hija de ésta y una vaporeta (aparato de limpieza por vapor) para su suegra. En una cuenta corriente de un banco brasileño que estaba a nombre de su suegra, El Solitario había ingresado 20.000 euros en efectivo y tres talones de 2.800 euros cada uno.

Las precauciones del delincuente también afectaban a las comunicaciones con su novia, con la que solía hablar mediante un sistema de telefonía por internet que no puede ser intervenido por la policía. Sin embargo, Jaime cometió un error: le preguntó por su teléfono móvil a Iris cómo se decía en portugués “quiero hablar con el director del banco, por favor”.

Mujeres policía

Los funcionarios de los grupos XII y XIII de la Brigada de Policía Judicial de Madrid ya no se separaron de él: seguían sus movimientos y así detectaron su primer viaje a Portugal, a mediados de julio, en el que el delincuente vigiló varias oficinas bancarias e incluso entró en algunas de ellas. Durante estas vigilancias fue grabado por agentes de la policía portuguesa, alertados por sus colegas españoles, que les avisaron de la profesionalidad del atracador. De hecho, para no despertar sus sospechas, los agentes lusos movilizaron a policías femeninas para que fueran mujeres solas y de paisano las que le siguieran. A su regreso a España, el golpe en Portugal ya tenía fecha: 19 de julio. Sin embargo, tres días antes se enteró de que había sido condenado por dar una paliza a un vecino tras una discusión por el aparcamiento de su coche y se quedó en España haciendo gestiones con los abogados.

Jaime anunció a su familia política sus planes: preguntaba cuánto tardaba uno en casarse allí (60 días, le dijo su novia), buscaba un local para un restaurante y planeaba pedir ayudas al Gobierno de Lula. Las autoridades de Brasil, primer productor de caña de azúcar del mundo, han puesto en marcha un ambicioso plan para sustituir petróleo por etanol en los combustibles y han obtenido ya subvenciones del Banco Mundial y acuerdos con Estados Unidos, Japón y Canadá. Tras el atraco en Portugal, que resultó frustrado, Jaime Jiménez iba a viajar a Brasil, donde planeaba permanecer al menos hasta octubre.

‘Licenciado’ en California

El Solitario había construido un personaje para su novia. Le dijo que se había formado como ingeniero en California (Estados Unidos), donde viajaba con frecuencia. La policía cree que esos viajes eran para comprar componentes de armas que añadía a las piezas de coleccionista que compraba en Estados Unidos y Reino Unido. A su novia también le habló de sus estancias en Escandinavia (donde está acusado de traficar con drogas) y en un país árabe. Además, la policía ha acreditado varios viajes de Jaime a distintos países africanos, aún no se sabe con qué motivos. Y trata de confirmar si Jiménez Arbe fue, como afirman las primeras investigaciones, el técnico experto que instaló el aire acondicionado en la embajada española de Libia.

Según fuentes de la investigación, trabajó en el Casino de Torrelodones (Madrid) como técnico de refrigeración. Incluso en abril de 2007 se había inscrito como demandante de empleo en las ramas de “instalador de aire acondicionado, refrigeración, fontanero o montador”. Cuando, antes de ser detenido, los policías que le seguían los pasos supieron de ese dato, pensaron que ya se había retirado. La realidad era muy distinta. Apenas un mes después, dio su último golpe: en una sucursal de la Caja Rural en Toro (Zamora) se llevó 6.000 euros e hirió a un empleado.

Posiblemente, la difusión de su imagen en todos los medios de comunicación le hizo sentirse quemado en España y por eso comenzó a investigar bancos en Portugal. Para moverse por el país luso, circulaba con matrículas de ese país que él mismo fabricaba en su taller. Para hacerlas, cortaba placas de aluminio y con papel cebolla y cinta negra hacía los números y las letras. Un tampón y un baño de pintura diluida servían para simular la marca de agua y la apariencia de una placa real. Además, El Solitario doblaba las matrículas de coches del mismo modelo que el suyo y, según la provincia por la que se moviese, cambiaba las placas. Con el paso del tiempo y los imprevistos a los que se enfrentaba en cada uno de sus atracos, Jaime Jiménez aprendía. Por eso, seguramente, dejaba su coche con las llaves puestas, aunque camufladas con cinta aislante negra. Según uno de los investigadores que mejor le conocen, “en el atraco de Vall d’Uixó debió de perder tiempo al abrir el coche y por eso tuvo que liarse a tiros”.

‘Rambo’ y artesano

Esta mezcla de Rambo con un minucioso artesano le hacía casi infalible. Al ser detenido llevaba en su maletín una metralleta con dos cargadores y una pistola. El origen de las armas intervenidas a Jiménez Arbe sigue sin aclararse. “Creemos que compraba armas de colección inutilizadas y les cambiaba el cañón”, dice uno de los investigadores.

Las armas de coleccionista –en España basta la presentación de un DNI para adquirirlas, y en algunos países su venta no tiene ningún requisito– tienen el cañón obstruido por una pieza de acero. Para convertirlas en útiles, hay que ponerles una pieza cilíndrica helicoidal del calibre requerido, trabajo que el propio atracador hacía en su taller, tras comprar las piezas de los cañones en Estados Unidos, según las investigaciones policiales.

Su pasión por las armas era tal que en su taller estaba fabricando un revólver y una pistola ametralladora a la que había grabado una curiosa inscripción, una frase en latín, procedente del título del capítulo VI del libro De rege et regis institutione, del teólogo jesuita Juan de Mariana, del siglo XVI: “Licitum est tiranum delere” (es lícito asesinar al tirano). En este texto se defiende el magnicidio, llevando al extremo las teorías del senador romano Cicerón y de santo Tomás de Aquino.

La gran mayoría de las armas estaban recamaradas para poder disparar con ellas la misma munición: calibre 45 ACP. Un equipo de visión nocturna, gorras, moldes para hacer máscaras y hasta granadas de mano caseras completaban su equipo. Además de las armas y pruebas que le inculpan de tres asesinatos y 34 atracos, El Solitario ha cometido un error que va a permitir acusarle de su atraco número 35. La policía encontró en su casa el carné de identidad de un ciudadano gallego. Cuando lo llamaron por teléfono, descubrieron que era un empleado del Banco Exterior de Viveiro (Lugo). Y el hombre contestó: “Sí, el carné me falta desde hace 13 años, que se lo llevó aquel tipo que atracó el banco”. Ocurrió el 2 de mayo de 1994. Y el empleado aún se acordaba de lo que El Solitario gritó tras disparar al aire y llevarse más de cinco millones de pesetas: “¡Cuando venga la policía, ya os dirá de qué calibre es la bala!”.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Lo +

Lo más leído

Lo más valorado

Lo más comentado

Publicidad