Reportajes / Artículos
Cuando la fe mueve montañas

Familiares de los mineros atrapados en Chile relatan su sufrimiento

Fecha: 06/09/2010 • Texto y fotos: Carlos Mallagaray ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tú valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Presionaron a las autoridades, se organizaron en la superficie y han convertido el exterior de la mina San José en un auténtico santuario. El primer ‘milagro’ ocurrió cuando recibieron la nota de que los 33 mineros atrapados estaban vivos. Ahora rezan para que la tierra no se los trague para siempre.

Familia Galleguillos: “Empezó a trabajar en las minas a los doce años. Allí también estudiaba”. Familia Galleguillos: “Empezó a trabajar en las minas a los doce años. Allí también estudiaba”.

Lo han repetido de todas las formas posibles. “No nos marcharemos de aquí hasta que salgan de la tierra”. Los familiares de los 33 mineros atrapados en la mina San José, en uno de los cerros de cobre del desierto chileno de Atacama, están convencidos que la presión y sus oraciones harán que la tierra escupa con vida a los trabajadores. Mientras muestran su convencimiento de que la fe mueve montañas, del cielo también ha llegado un equipo de la NASA –agencia espacial de Estados Unidos– para ayudar en el rescate. Los astronautas han recomendado a los responsables de las labores de salvamento que sean honrados a la hora de informar a los mineros sobre el tiempo que transcurrirá hasta que puedan sacarles de la mina. Otro de los consejos de estos especialistas en tratar a cosmonautas aislados o en ambientes hostiles es que no suministren a los mineros nada de alcohol –el síndrome de abstinencia de muchos de los trabajadores creó cierta preocupación en el exterior–.

El pasado 5 de agosto el mundo conoció que 33 mineros habían quedado encerrados en las profundidades de una mina cercana a la ciudad de Copiapó. Cuando las esperanzas solo se sostenían con rezos, 17 días después, una sonda dio con ellos a 700 metros de profundidad. Los mineros escribieron en un papel: “Estamos bien en el refugio los 33”. El milagro se había hecho realidad. Sus familiares nunca dudaron que estaban vivos y presionaron a las autoridades para que se pusieran todos los medios para el rescate.

El Campamento Esperanza sigue lleno de familiares que siguen rezando para que las operaciones transcurran sin percances. Tanto San Lorenzo como la Virgen de la Candelaria, los patronos de los mineros, han sido trasladados hasta el campamento para que ayuden a los mineros a salvar la vida.

Al mismo tiempo, los dueños de la mina han pedido disculpas y han responsabilizado al Servicio Estatal de Minería y Geología de la tragedia por autorizar en 2008 la apertura del yacimiento.

Familia Galleguillos
“Empezó a trabajar en las minas a los doce años. Allí también estudiaba”.

JORGE HA trabajado toda su vida en la mina, desde los doce años. Empezó en El Colorado, en Freirina [localidad de la provincia del Huasco, Atacama], un asentamiento minero donde también estudió hasta que comenzó a trabajar en una de las minas. Por eso tenemos fe de que su experiencia lo hará resistir hasta que lo saquen”, cuenta Clara, la hermana del minero Jorge Galleguillos Orellana. Toda la familia se mantiene unida con un solo pensamiento: ver salir de la tierra a Jorge sano y salvo. Hoy las noticias las esperan desde su casa. Las paredes están decoradas con un póster de Iván Zamorano (ex jugador del Real Madrid), rodeado con estampitas de vírgenes y santitos. Mientras su madre, Juana, recuerda la infancia de su hijo se oye un ruido y un temblor. “Es una tronadura de las minas cuyas galerías pasan por debajo de Tierra Amarilla. Una explosión para sacar material”, comenta sin preocupación doña Rosa, otra de las hermanas del minero. “Tierra Amarilla es como un queso de Gruyère, lleno de agujeros bajo nuestros pies, de galerías de las minas de cobre y oro que rodean la localidad. La virgen nos protege siempre de ser tragados por la tierra”, relata don Orlando, cuñado del minero, mientras se mueve la casa.

Familia Sánchez
“Es el más joven allí dentro. Para él, su niñita de tres meses lo es todo”

JIMMY ES el más joven de los atrapados en la mina. Tiene 19 años y es padre de una niña, Barbarita, que va a cumplir tres meses. Vive en la población Villa Esperanza de Copiapó, donde sus padres esperan su regreso. Reciben a esta revista en el salón de la casa, cuya puerta está pintada con un mural en honor del equipo de fútbol Universidad de Chile. Pero la auténtica pasión de Jimmy es su bebé. “Para él su niñita lo es todo, es muy cariñoso con ella. Él trabajó en la construcción y en varios oficios, y ahora cuando supo que iba a ser papá, comenzó a trabajar en la mina –cuenta Norma, su madre–. Él y nosotros queríamos que trabajara solo un tiempo”. Juan Sánchez, padre de Jimmy, también había trabajado en la fatídica mina San José. “Todos habíamos avisado a los dueños que la mina se movía, que había filtraciones, pero ellos siempre dijeron que sus técnicos aseguraban que estaba en condiciones de seguridad y uno aceptaba esas explicaciones porque hace falta la plata”, relata mientras aprieta con una de sus enormes manos un rosario que cuelga de su cuello. “Siempre le decíamos que se encomendara a Dios antes de entrar a la mina. Él lo salvó”, dice su madre, Norma Lague, mientras sujeta una foto de su hijo entre las manos.

Familia Ticona
“Quiere que cuando nazca nuestra hija la llamemos Esperanza”

ELIZABETH ES la esposa de Ariel Ticona Yáñez, con el que tiene dos hijos y del que espera el tercero, que nacerá mientas su padre permanece atrapado en la mina San José. En una de la cartas que Ariel ha escrito desde su encierro, le ha solicitado a Elizabeth que le graben el nacimiento de su hija, y en una de las últimas, le ha pedido a su mujer que bauticen a la niña con el nombre de Esperanza, el mismo con el que los familiares bautizaron el campamento donde aguardan noticias de sus familiares enterrados bajo tierra. Elizabeth esboza una sonrisa y dice: “Él se acercaba a mi guata (tripa) y le hablaba a la niñita. Ariel es una persona muy tímida pero cariñosa y mucho más con los niños. Es un hombre muy feliz con este embarazo. Muy feliz. Es una lástima que su padre no pueda estar presente cuando nazca la guagua”.
Coincide con la mayoría de los atrapados en que su gran afición es el fútbol. “Le encanta. Todos los fines de semana juega en el equipo Manuel Rodríguez, de la población donde se crió. Todos son del mismo barrio donde creció. Tanta es su pasión que llegaba a faltar al trabajo por ver un partido. Ojalá el día del accidente hubiera pasado eso”, suspira Elizabeth.

Familia Zamora
“Su hijo le echa de menos, pero le hemos dicho que ha ido a comprar cigarros”

ESPERAMOS A que Jessica vuelva de rezar para hablar con ella. “El Víctor siempre decía: «Me voy a trabajar». Y me decía chao. Y yo le decía: «¿Por qué chao?», y él me decía: «Es que uno no sabe como minero si va a salir de la mina». Uno sólo sabe el horario que tiene para entrar, pero no para salir. Posiblemente, decía, alguna vez no vamos a salir más”, recuerda ahora Jessica Segovia, su esposa, en su casa de la localidad de Tierra Amarilla, la ciudad atravesada por túneles subterráneos.
“Yo lo conocí en la fiesta de San Lorenzo en Huara, un pueblito al interior de Tarapacá, el 10 de agosto de 2001 y estoy embarazada de tres meses. El Víctor sabe que estamos esperando guagua”, cuenta Jessica mientras mira una foto de su marido.
Su hermano Alejandro se ríe relatando la carta que le mandaron a su hermano al fondo de la mina: “Pero igual estamos cagados de la risa porque estás haciendo muchas horas extra allá abajo. Le poníamos que su hijo le había mandado a pedir comida para los pollos, que su hijo lo echaba de menos, pero no importaba, porque nosotros le habíamos dicho que su papá había ido a comprar cigarros”.

Familia Lobos
“Tuvo mala suerte, pasaba poco tiempo dentro de la mina”

DEPORTES ANTOFAGASTA, Deportes La Serena, Santiago Wanderers, Deportes Iquique, Unión La Calera, Regional Atacama y Cobresal, formación en la que coincidió con Iván Zamorano –antiguo jugador del Real Madrid–... Las hermanas de Franklin Lobos enumeran casi al unísono los equipos de fútbol donde jugó Franklin como profesional. “La mala suerte se topó con él”, explica su hermana Juana. “Él manejaba un vehículo para transportar a los trabajadores. Estaba entrando a sacar el turno cuando se produjo el derrumbe. Mala suerte, porque él pasaba muy poco tiempo dentro de la mina. Trabajaba porque pagaban bien”, dicen las hermanas.
Franklin y toda su familia son muy queridos en Copiapó y en las localidades donde jugó al fútbol. “En medio del rescate, en el segundo derrumbe, cuando flaqueaba la esperanza se formó una cadena de oración de manera espontánea en Iquique, donde jugó nuestro hermano, así que está bien encomendado a Dios”, rememora la señora Juana. Toda la familia nos muestra fotografías familiares de Franklin. Los sobrinos, presentes en la entrevista, recuerdan de manera jocosa la simpatía de su tío. “Siempre es el alma de la fiesta. Nunca se me olvidará cuando éramos niños, y en Navidad aparecía por la puerta vestido de Papá Noel gritando y traía un saco lleno de regalos”, relatan los sobrinos.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

  • carlos aciar vera 20/09/2010 21:11

    Nohes sin luna
    dias sin sol
    tan cerca y tan lejos
    esperanza viva arriba
    esperanza viva abajo
    aquieten su mente
    activen su cuerpo
    con fe y esperanza
    se espera el momento
    a valientes chilenos
    les de el sol en la cara
    volver a la vida
    abrazar a los suyos.//

    carlos aciar vera
    nueva york
    argentino

    Comentario fuera de tono

  • seborjas coquimbo chile 10/09/2010 13:00

    gracias por recordar la desgracia de estos mineros encerrados por el lucro empresarial y no olvidar a 34 mapuches chilenos en 60 dias en huelga de hambre casi agonicos peleando por sus tierras.

    Comentario fuera de tono

  • Jacin 07/09/2010 18:08

    Bueno, seguramente existan más posibilidades de que suceda algo allí... Las medidas pueden no ser tan buenas como las de una europea, por ejemplo, no?

    Comentario fuera de tono

  • Anónimo 07/09/2010 18:04

    Mala suerte... en cualquier mina puede apsar esto, la verdad

    Comentario fuera de tono

  • Paula 06/09/2010 14:04

    Pobre gente... Seguro que cobrarán poquísimo y sus condiciones serán malísimas... Y encima les pasa esto. No podemos quejarnos.

    Comentario fuera de tono

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Síguenos en

  • ico facebook
  • ico twitter

Making of

Concurso Nevir

NIÑOS ROBADOS

Cumplimos 35 años

ÁREA MAX

Publicidad