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Gibraltar, capital del juego `online´

Fecha: 24/04/2006 0:00 ico favoritos Añadir a favoritos

Gibraltar se ha convertido en el punto de Europa más deseado por los portales de apuestas de internet. El Gobierno del Peñón incentiva a los cibercasinos y les proporciona un buen sistema de telecomunicaciones con el que estas firmas se han lanzado a la conquista de mercados como el de España.

Bingo, póquer, apuestas deportivas y otros juegos de azar en internet –como adivinar quién ganará el Gran Hermano– son ya un gran negocio lucrativo en España. Sólo en el pasado agosto (último dato disponible de la consultora Nielsen Netrating), se contaron más de 1,5 millones de entradas desde España en páginas como Miapuesta o Betfair, sitios en los que cada jugador se gasta de media 200 euros al mes.

En España crece el negocio de las apuestas por internet, mientras en el sur del país se ha constituido ya la capital mundial de las ciberapuestas. Gibraltar es el epicentro de las casas de juego en Europa. En el Peñón están radicados portales que se frecuentan desde España, Alemania y Francia, e incluso desde países comunitarios donde está regulado este mercado, como Reino Unido, Austria y Malta. La colonia inglesa lo tiene todo a favor para lanzar su conquista al mercado español de las apuestas: es una isla de legalidad mercantil en Europa, y además, “la gente es bilingüe; hablamos tanto inglés como castellano, nuestro sistema legal reproduce el sistema inglés y hay más variedad de actividad que en sitios como la Isla de Man, donde también se han levantado algunos casinos”, explica Sean Randall, director de operaciones de StMinver, una de las firmas más destacadas del sector. Gibraltar es lo que la británica Sara Taylor, jefa de comunicación de Victor Chandler –la mayor central de apuestas del Reino Unido–, define como “el paraíso del juego virtual. Además, tenemos un aeropuerto que nos conecta con Londres a diario, o vas a Málaga, Jerez o Sevilla y coges un avión”.

Desde el Departamento de Comercio y E-business del Gobierno de Gibraltar ofrecen a los inversores asistencia tecnológica, cuotas mínimas por licencias de juego, importantes rebajas fiscales y lo último en fibra óptica y telecomunicaciones. Gibraltar, Malta, la Isla de Man y Alderney (pequeña isla dependiente de la corona británica, a unas diez millas de Normandía) son los únicos lugares en Europa desde donde conceden licencias para explotar bingos y casinos online. El Gobierno del Peñón ha dado en los últimos cinco años 21 licencias. Desde allí operan las populares BetandWin, LadBrokes, Eurobet, Stan James y Victor Chandler. Y otras con nombres menos conocidos pero con un gran movimiento de clientes, como es el caso de StMinver. “Gestionamos más de veinte portales de salas de póquer, bingo y casino de multinacionales como Wanadoo, Virgin y Yahoo”, explica Sean Randall. En breve, “también se unirán Hispavista, Lastminute.com y Ozu”, añade Sara Taylor.

El rey del Peñón

Tras el nombre de la sociedad Victor Chandler hay una persona real, un millonario británico, tercera generación de una familia de corredores de apuestas. Su abuelo construyó el Walthamstow Greyhound –escenario londinense de populares carreras de galgos–, y su padre amplió el negocio abriendo más de 40 oficinas de apuestas por todo el Reino Unido. El Victor Chandler del siglo XXI se ha extendido por el ciberespacio: no sólo ha puesto en marcha una de las primeras webs de apuestas del mundo, sino que fue el primero en lanzar desde el Peñón casinos virtuales para España y otros países, hace ahora seis años. “No estaba de acuerdo con los altos impuestos que había que pagar en el Reino Unido y, tras buscar el sitio adecuado, levanté la empresa en Gibraltar”, cuenta Chandler a interviú. Hoy tiene más de 300 empleados en el edificio gibraltareño de Leance Place. Tras invertir más de 20 millones de euros ha desarrollado un sistema de apuestas revolucionario. El sitio web opera en 13 idiomas con un equipo de trabajadores de diferentes países. Lola Flores, del departamento de comunicación del grupo, subraya el carácter expansionista de la empresa en una industria que crece por minutos: “Estamos considerando la idea de diseñar una página de mus para captar clientes españoles”. No sería raro que la competencia copiara esta idea. “Cuando Victor se vino a Gibraltar huyendo de la burocracia y los altos impuestos, muchas empresas en Reino Unido siguieron sus pasos”, asegura Sara Taylor.

Es el caso de Baw International Ltd., filial de BETandWIN.com Interactive Entertainment AG, que gestiona el negocio del grupo desde Gibraltar basándose en una licencia de apuestas deportivas y de casino concedida por el Gobierno de Joe Bossano.“Esta filial es la responsable del equipo de soporte, de la seguridad y de la actividad de los corredores de apuestas”, explica Colum Anglin, jefe de marquetin. La matriz, BETandWIN.com, fue fundada en diciembre de 1997 con el objetivo de crear productos de juego online. La empresa tiene sede en Austria y cotiza en la Bolsa de Viena desde marzo de 2000. “Tenemos más de un millón de usuarios registrados y 5.000 apuestas diarias de más de 50 deportes”, asegura Colum. Además patrocina acontecimientos deportivos como el Mundial de Motociclismo.

La colonia del tesoro

A la hora del lunch, a las puertas del edificio Eurotowers de Gibraltar el paisaje se llena de ejecutivos en chaqueta comiendo sándwiches. Es como una postal de la City londinense, pero con sol andaluz. Muchos de estos ejecutivos, empleados de las casas de apuestas, han entrado en el enclave británico temprano, sorteando el atasco de la Verja a base de caminar desde sus casas de La Línea de la Concepción. Algunos han llegado conduciendo desde Algeciras o desde algún lugar de la Costa del Sol, y han aparcado su coche a las puertas de la colonia.

Conocido por ser una de las grandes bases financieras del mundo, en los más de seis kilómetros cuadrados de Gibraltar se concentran más de 70.000 firmas, a las que en la actualidad se han sumado las casas de apuestas y juego online. Por la arribada de los portales de juego y sus empleados, en Gibraltar sufren una subida generalizada del precio de la vivienda. “En dos años se han duplicado, ahora es casi imposible comprar”, dice Nancy, gibraltareña dueña de un bar en el centro. “Tampoco hay apartamentos o casas para alquilar. Por la tarde esto se queda vacío”, asegura Rajun, propietario de Red, el comercio más exclusivo de Main Street, a quien el boom de las casas de apuestas le ha traído clientes que le compran trajes de Armani o Hugo Boss. “Aquí no hay paro; todo el que viene y está preparado encuentra trabajo”, dice.

Según estimaciones del sector, en España hay 150.000 ciberapostantes. Firmas de medición de audiencia en internet como Nielsen/NetRatings aseguran que en 2005 el número de españoles que entraron en estos portales creció un 41 por ciento. Pero de momento no hay casas de apuestas operando en suelo español. En España las apuestas y juegos de azar son potestad única del Estado, la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) y las autonomías, y “todas aquellas empresas que deseen operar deben solicitar licencias y pagar al Estado elevadas tasas por la concesión”, explican en Betfair.

Esta empresa, filial de The Sporting Exchange Ltd., es famosa en Inglaterra y Gales por su exchange betting (unos internautas apuestan contra otros), y no tiene entre sus próximos objetivos mudarse al Peñón, sino a España. “Estamos muy interesados en operar desde suelo español”, asegura Sasha Michaud, director de Betfair España. Para ello, ya mueven piezas mediante una empresa de comunicación en Barcelona. “Estamos a la espera de la concesión de una licencia pública que salió a concurso a finales de 2005 en Euskadi y que permitirá la instalación de al menos 500 máquinas y la explotación del juego por internet”, dice Michaud.

Un reciente estudio del Grupo Informa prevé en 2006 unos ingresos para el juego online de 11.700 millones de euros en todo el mundo, de los que un 58 por ciento serán generados por europeos. La cifra ascenderá a 19.500 millones en 2009, según la consultora estadounidense Christiansen Capital Advisors, que ya ha contado hasta 2.500 sitios disponibles en internet.

Ante tales cifras no es difícil fantasear como los ejecutivos de las casas de juego online: futuras escenas de viajeros en el autobús o clientes en la cola del supermercado apostando mientras se transmite un partido de fútbol en vivo. Algunos expertos aseguran que el próximo gran escalón será llevar el juego online a teléfonos móviles de cuarta generación, ordenadores portátiles y relojes con conexión a internet. En 2010, según la consultora Telecom Media, habrá 200 millones de jugadores que usen sus móviles y PDA.

Pero a los cibercasinos les queda aún mucho que recorrer. Sin ir más lejos, en España la regulación fiscal y legal del juego online está plagada de lagunas. Por un lado, la ley establece que las ganancias obtenidas en el juego deben declararse como incremento patrimonial... pero la telaraña financiera que representan los miles y miles de ciberapostantes jugando en miles de casinos de todo el mundo imposibilita el seguimiento de los ingresos.

Otro escollo: la Ley de Internet tampoco regula el juego online, por lo que “no se puede decir que jugar y apostar por la red desde España a través de casas registradas en otros países sea ilegal”, explica Victor Chandler.

En este panorama, los casinos serios pelean contra la mala imagen que les cuelgan, como un sambenito, las webs que combinan juego con pornografía e incluso llegan a estafar. Cincuenta y cinco casas de juego de todo el mundo cuentan con el distintivo Juega seguro, creado por la asociación Online Gaming Regulation & Assurance. La página de información de Miapuesta.com –web del grupo Sportingbet Pic, que cotiza en la bolsa de Londres– señala que, si el cliente lo desea, “puede solicitar desde referencias acreditadas hasta el reglamento completo”.

“Tenemos vigilantes las 24 horas controlando todos nuestros juegos para evitar estafas o que alguien se meta en los chats a molestar a nuestros clientes”, asegura el director de operaciones de StMinver. “Hacemos turnos de ocho horas. Si vemos algún movimiento raro o que alguien está usando un lenguaje incorrecto, bloqueamos su partida y queda expulsado”, explica Peter, vigilante de esa casa.

Los problemas también crecen

No todo son ganancias en el sector, que tiene un importante problema: la adicción que el juego genera. En España no hay aún datos epidemiológicos nacionales, pero sí alguna estimación: entre un 1 y un 3 por ciento de los españoles adultos son adictos al juego, según el catedrático de Psicología Clínica Enrique Echeburúa, coordinador de una jornada sobre este problema organizada por las fundaciones Ramón Areces y Gaudium. A pesar de ello, para muchos jugar por internet no representa peligro, sino una forma de ganar dinero. “Todo es empezar –asegura un jugador que lleva más de un año dedicado profesionalmente a las apuestas–. Al principio perdía porque metía dinero en cosas muy simples: carreras de caballos, fútbol...”. Su suerte cambió cuando leyó un artículo de estrategia en una revista especializada en juegos y apuestas (en el Reino Unido se editan más de una docena, tales como Racing Post e Insideedge Magazine). Actualmente nuestro jugador profesional pasa entre dos y diez horas diarias ante el ordenador moviendo dinero. Dice que mensualmente gana unos 5.000 euros y que su familia no sabe a qué se dedica:“Soy como un corredor de Bolsa, sólo que no está tan bien visto”.

Salvo excepciones, como el anglopaquistaní Rackesh Chablani, que empezó a jugar al póquer por internet hace cuatro años y desde entonces ha ganado torneos con premios de entre 12.000 y 100.000 euros, muchos ciberjugadores noveles viven una experiencia agridulce. “Lo primero que hice fue registrarme en iApuestas, así conseguí los 10 euros gratis para empezar. Me duraron dos semanas, lo justo para aprender a jugar –dice un usuario anónimo–. Ahora he abierto una cuenta en BetandWin. Un domingo aposté en vivo a que el Depor marcaba el primer gol... y me vi a mí mismo, madridista hasta las cachas, celebrando el primer gol del Depor, joder!”.

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