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Hablan los ‘Grapos’ que secuestraron a Publio Cordón

Fecha: 27/06/2005 Alfredo Grimaldos ico favoritos Añadir a favoritos
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Se cumplen diez años del secuestro de Publio Cordón y su paradero sigue siendo una incógnita. Quienes le secuestraron aseguran que ellos liberaron al empresario en agosto de 1995.

¿Por qué no habéis esperado? Os dije que lo pagaría todo. Si queréis, vamos ahora mismo a Andorra y consigo el dinero”. Según Enrique Cuadra Echeandía, el jefe del comando de los GRAPO que secuestró a Publio Cordón, éstas fueron las primeras palabras del industrial zaragozano, después de ser forzado a subir a una furgoneta, el día 27 de junio de 1995. “Él insistía mucho en preguntarnos si le íbamos a matar –continúa el activista bilbaíno–. «Tengo miedo a la competencia. Porque sois de la competencia ¿no?», nos dijo”. Desde la prisión de Sevilla, donde cumple condena de 27 años de reclusión por estos hechos, Cuadra recuerda que Publio Cordón estaba muy asustado y nervioso, pero se relajó inmediatamente cuando sus captores le comunicaron que eran miembros de los GRAPO. “Nos dijo: «Haber empezado por ahí, hombre» –señala Enrique Cuadra–. Insistió en que si íbamos a su casa, arreglábamos el asunto en un momento, que nos daba cien millones. Pero nos negamos, porque nuestro plan era obtener 1.200 millones de pesetas”.

Interviú ha conseguido el testimonio de los GRAPO que perpetraron el secuestro y ofrece su versión desde la cárcel. Sus declaraciones siguen estando en contradicción con las investigaciones realizadas por la policía, la Guardia Civil y el Cesid, que contrastaron ampliamente que Cordón no huyó de España y que perdió la vida –por causas todavía desconocidas– en los momentos iniciales del secuestro. La familia de Publio, que siempre ha mantenido la entereza, tiene las mismas sospechas que la policía, aunque mantiene la esperanza de que algún día los GRAPO digan toda la verdad de lo que ocurrió.

Relevancia social

Cordón fue secuestrado mientras hacía footing, cerca de su domicilio zaragozano. “Él siempre salía a correr acompañado de sus tres perros y estábamos preocupados por la posible reacción de los animales –recuerda José Ortín Martínez, que actualmente cumple condena en la cárcel alicantina de Fontcalent–. Llevábamos un palo para intentar espantarlos, pero no hizo falta, porque los perros no se mostraron agresivos”.

Cuadra añade que los GRAPO eligieron a Cordón no sólo por razones financieras, sino también “por el componente social que tenía”, como propietario de la aseguradora Previasa, y por “su relevancia política”, ya que era cónsul honorario de Guatemala en Zaragoza.

Entre 1991 y 1995, los GRAPO se financiaban mediante secuestros de directores de sucursales bancarias y asaltos a furgones blindados. El secuestro de Cordón constituyó un nuevo giro en su estrategia. Enrique Cuadra sería el responsable de la información, el secuestro y el cobro del rescate, mientras Fernando Silva dirigiría el grupo encargado de la custodia del secuestrado.

El 14 de mayo de 1995, Concepción González Rodríguez –que actualmente cumple condena en Fontcalent– alquiló una casa en la calle Delicias de Zaragoza, que sirvió de base al comando operativo, formado por Enrique Cuadra y José Ortín. En la operación participaron otros activistas cuya identidad no ha sido esclarecida judicialmente. Tras el secuestro, Publio Cordón fue trasladado a la localidad francesa de Toulouse. El industrial, ya relajado, no ofreció ninguna resistencia, según explica Ortín. Posteriormente, este miembro del comando y Concepción González tomaron un tren con dirección a Narbone y, desde allí, se trasladaron a Barcelona, donde se refugiaron.

Desde París, Enrique Cuadra se encargó de realizar las gestiones para cobrar el rescate. “Si la policía me detectaba y conseguía detenerme, no podría sacarme nada, porque yo no conocía el lugar donde estaba encerrado Cordón”, recuerda.

Una vez aceptada por la familia del secuestrado la entrega inicial de 400 millones de pesetas, el pago se fijó para el miércoles 9 de agosto, frente al metro de Maison Blanche. A la cita acudieron Enrique Cuadra y Fernando Silva, que fue el encargado de guardar las bolsas con los billetes. “Comprobamos que el dinero había llegado en las condiciones y la cantidad acordadas y decidimos poner a Cordón en libertad”, prosigue Cuadra. El encargado de hacerlo sería Fernando Silva. Éste, un tanto hastiado de repetir la misma historia, relata los hechos desde su prisión parisina: “Cordón nos pidió un pasaporte falso para salir de España hacia Latinoamérica y que le prestáramos 20 millones de pesetas. Dijo que muy pronto nos los devolvería, pero nos negamos a entrar en ese juego. Aprovechando el puente de agosto viajamos a Barcelona y le pusimos en libertad el día 17, alrededor de las cinco de la mañana. La ropa que llevaba –continúa Silva– era el mismo chándal morado que le hicimos ponerse inmediatamente después de retenerle. Calzaba las zapatillas que utilizaba para hacer ‘footing’ y, como recuerdo, se guardó una gorra de color granate. Quería que le lleváramos cerca de la clínica Quirón, que era suya, pero nos negamos, porque aquella zona estaba muy vigilada.Al final, le dejamos en la Diagonal, en el cruce con la avenida de Pedralbes. Se fue y ya no le volvimos a ver más”.

Un par de semanas después, Enrique Cuadra llamó al portavoz de la familia Cordón, con quien había mantenido los contactos para el cobro del rescate, extrañado de que no hubiesen comunicado a la prensa nada sobre la liberación del empresario.

Los integrantes del PCE Manuel Pérez Martínez e Isabel Llaquet y los de los GRAPO Enrique Cuadra, Concepción González y José Ortín tuvieron una reunión en octubre de 1995, en París, donde discutieron sobre el misterioso asunto, sin que ninguno de ellos pudiese explicar qué había pasado. Quince días después, el 3 de noviembre, la policía detenía en Barcelona a Enrique Cuadra y a Concepción González, y posteriormente a José Ortín, en Valencia, gracias al trabajo de infiltración realizado por Albert Martínez. Los grapos implicados en el secuestro de Cordón insisten en que este policía sabe que al empresario se le puso en libertad el 17 de agosto, “en perfecto estado de salud”.

Fernando Silva Sande cumple en París una condena de ocho años por pertenencia a banda armada. Francia ha autorizado la entrega a España de Silva, así como la extradición de Manuel Pérez, camarada Arenas, y de su compañera, Isabel Llaquet Valdellou. Esto permitirá que la Audiencia Nacional pueda juzgar a Silva por el secuestro de Publio Cordón. La esposa de Publio Cordón, Pilar Muro, será considerada viuda al cumplirse ahora los diez años desde la desaparición de su marido.

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Comentarios recientes

  • maria del sol sanchez pascual 09/02/2012 19:50

    Les dije que lo reconocí por esta foto el vigote y lo que decía.

    Comentario fuera de tono

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