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En Madrid, Almería, Mallorca, Teruel, Vigo, Toledo…, Sindicatos y trabajadores denuncian el deterioro de sus centros sanitarios.

Hospitales que se caen a trozos

Fecha: 11/04/2017 Nieves Salinas ico favoritos Añadir a favoritos
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Techos que se caen, cañerías que revientan, camas que no ruedan, agua que sale oscura, grietas, paredes descascarilladas, vestuarios con trampas para ratones, habitaciones sin ducha, cables que ondean al viento, baldosas pegadas con celofán… La falta de inversión y las reducciones de las plantillas de mantenimiento han dejado algunos hospitales en un estado ruinoso, denuncian sindicatos y trabajadores. Madrid o Baleares ya han destinado partidas extraordinarias para rehabilitar centros como el Gregorio Marañón, el Ramón y Cajal o el Hospital General de Mallorca. | Sigue leyendo.

Dos duchas para treinta pacientes en mitad de un pasillo. Familiares que hacen guardia en la puerta para salvaguardar la intimidad de los enfermos que se están aseando, porque los baños colectivos no tienen pestillos, pero sí paredes descascarilladas y platos de ducha que los pacientes reutilizan sin que ni siquiera dé tiempo a limpiarlos. Es la foto fija de lo que se vive en dos áreas de hospitalización –Neurocirugía y Cardiología– del Hospital Torrecárdenas, de Almería. Un centro sanitario que, explican desde el CSIF, se inauguró hace 34 años y, añade Fernando Plaza, enfermero en él y portavoz de la Marea Blanca, lleva años pidiendo a gritos una remodelación. “Dicen que no hay dinero para mantenimiento, pero es falso. En los últimos seis años ha habido unos sesenta nombramientos de nuevos cargos intermedios en el Complejo Hospitalario Torrecárdenas y en en productividades se han repartido en este mismo periodo entre 5,5 y 6,5 millones de euros al año”, reprocha Plaza.
Las críticas a las deficiencias que presenta el hospital almeriense, el más importante de la provincia, no son un hecho aislado. Techos que se derrumban –ocurrió en los últimos meses en el Ramón y Cajal y en el Gregorio Marañón, de Madrid–; plagas de roedores –en los vestuarios del Reina Sofía de Córdoba–; centros sanitarios donde “llueve dentro” –el psiquiátrico de Conxo (Santiago de Compostela) o el Hospital do Mexoeiro (Vigo)–; grietas estructurales –en el Obispo Polanco, de Teruel–; baldosas pegadas con celofán –Virgen de la Salud de Toledo–; nubes de moscas que irrumpen en los quirófanos –sucedió en el Hospital de Cáceres–…
Sin mantenimiento

Trabajadores, asociaciones de pacientes, partidos políticos y sindicatos denuncian: los recortes en las plantillas de mantenimiento están pasando factura al estado de muchos centros sanitarios que, en algunos casos, como el del Virgen de la Salud de Toledo, literalmente “se caen a trozos”, resumen desde el Sindicato de Enfermería (Satse).
Hospitales y centros de salud, abundan, se han quedado sin sus propios albañiles, electricistas, carpinteros o fontaneros. Izquierda Unida (IU) de Salamanca lleva tiempo denunciando el “lamentable estado” de las habitaciones del Hospital Clínico, donde en diciembre, y no por primera vez, se derrumbó parte del techo de la primera planta. Según este grupo político, la reducción del personal de mantenimiento de este centro ha sido tan “drástica” que ahora solo se dispone de la mitad de los trabajadores; estos, además, deben atender las incidencia que puedan surgir en el otro hospital de la ciudad, el Virgen de la Vega. “No dan abasto”, indican.
Además, insisten los sindicatos sanitarios, las consejerías no han invertido en los últimos años en reparar las deficiencias estructurales o las malas condiciones de instalaciones que, en algunos casos, están muy obsoletas. Hospitales como el toledano Virgen de la Salud de Toledo o el turolense Obispo Polanco superan ya los cincuenta años de vida. Pero hay otros con más de quinientos años, como el General de Mallorca, un centro sociosa­nitario para enfermos crónicos que es parte de la historia de la ciudad.

Lo que ha ocurrido, apunta Francisco Javier Herrero, de IU de Salamanca, es que algunos de esos hospitales deberían haber sido sustituidos por otros cuyo inicio de obras se ha demorado o la construcción se ha eternizado. “Aquí llevamos ocho años de retraso”, indica, en alusión a las obras del nuevo hospital salmantino.
En Madrid, los sustos se han sucedido en los últimos meses. Grandes hospitales como el Gregorio Marañón, el Ramón y Cajal o el 12 de Octubre han sufrido derrumbes de techos, roturas de tuberías o inundaciones. El último ocurrió hace apenas unos días, cuenta Luis Mancera, secretario general de CC OO en el Ramón y Cajal, en el gimnasio de rehabilitación por culpa de la rotura de una cañería. El 29 de marzo, Mancera denunció, apoyándolo con fotos, que la rotura de una válvula de agua había dejado a varios pacientes sin su tratamiento de quimioterapia, que fueron suspendidos. La inundación afectó a la sala de preparación de la nutrición parenteral y a su acceso. También se anegó una estancia contigua dedicada a la preparación de tratamientos citostáticos. Por motivos de seguridad, el Servicio de Medicina Preventiva acordó cerrar la zona hasta resolver el problema. 
Pero, además, señala su compañero Mariano Martín-Maestro, responsable de Acción Sindical de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CC OO, el estado de algunos centros de salud de la capital también deja mucho que desear.

Lista de chapuzas.

El sindicato ha elaborado un informe, al que ha tenido acceso esta revista, en el que detalla las chapuzas diarias a las que tiene que enfrentarse el personal de mantenimiento –“escaso”, matiza Martín-Maestro– para que las instalaciones mantengan unos mínimos. Agua que sale marrón; equipos de TAC o de resonancias magnéticas estropeados (Hospital Clínico); mosquitos debido a la humedad o camas que ruedan mal (Hospital de Móstoles); goteras, problemas de olores o caídas de falsos techos en centros de salud como el de Carmen Calzado, Vicente Muzas o Benita de Ávila... La lista de deficiencias es interminable y, según CC OO, responde a la reducción de esas plantillas de mantenimiento.,
La propia presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, admitió a comienzos de año que en Madrid hay hospitales obsoletos. Días después, Jesús Sánchez Martos, consejero de Sanidad, anunció un plan de inversión de 130 millones de euros para la mejora de los hospitales, de los que, hasta 2019, algo más de 82 irán destinados al Ramón y Cajal (15,5), el Gregorio Marañón (23,9), el Doce de Octubre (25,9) y La Paz (17,2).
Carmen San José, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, apunta dos razones para ese deterioro: la ausencia de planificación de las reformas necesarias y la privatización del mantenimiento de esos centros.
En 2015, José Carlos Torralba, médico y concejal de Ganar Teruel en el ayuntamiento de la ciudad, denunció en interviú el estado del hospital Obispo Polanco. “Sigue igual”, se quejan los empleados. Goteras, fracturas en un pilar, camas en los pasillos…La formación política quiere que se reactiven las obras del nuevo hospital, proyectado junto al de Alcañiz, en la misma provincia, una eterna promesa para los turolenses. Además, piden que el Gobierno no alegue que se está construyendo el nuevo para “abandonar el mantenimiento del edificio actual”.
El Sindicato Médico de Aragón (CESM Aragón) comparte esa preocupación: “Se hace lo justo para poder seguir usándolo sin que se caiga. Las inversiones son escasas con la excusa de ese nuevo hospital que llevan prometiendo desde hace doce años y que ya no se cree nadie”.
En Baleares, los sindicatos ya respiran más tranquilos. Las sucesivas denuncias sobre el estado de los hospitales Psiquiátrico, General y Virgen de la Salud de Palma han surtido efecto. El Gobierno de las islas ha previsto destinar más de tres millones de euros para rehabilitar y modernizar las instalaciones, reparar cubiertas y cañerías, cambiar ascensores, revocar fachadas o sustituir los equipos de rayos X. Además, el ejecutivo proyecta una inversión de cuatro millones de euros para una reforma integral del Psiquiátrico. “Eran centros que habían caído en el saco del olvido”, indica Juan Pons, responsable de Sanidad en el sindicato. 
En Almería, a CSIF le preocupa especialmente que la reanudación de las obras del Hospital Materno Infantil, paralizadas durante mucho tiempo, hayan obligado a los responsables del Torrecárdenas a planear el traslado de los pacientes de la Unidad de Salud Mental a la cuarta planta del Hospital de la Cruz Roja. El edificio, según el sindicato, no reúne las condiciones para albergar a estos enfermos. La ausencia de una salida de emergencias, la falta de acondicionamiento de las habitaciones con ventanas sin seguridad o salidas de oxígeno, la inexistencia de Urgencias... son algunos de los peros que ponen al traslado. | Sigue leyendo.

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Comentarios recientes

  • santaklaus 19/04/2017 18:46

    No entiendo a la gente: primero votan a los corruptos y luego se quejan de que les engañan. Todos sabíamos que el PP pretende la privatización de la Sanidad y que para conseguirlo no hay nada mejor que suprimir las inversiones en la Sanidad pública para derivarlo a la privada. Les votais y ahora os quejais. Si no os gusta ya sabeis donde arreglarlo, pero dejad de lloriquear porque los que no hemos votado a los corruptos, además de aguantarles a ellos, tenemos que aguantar a los niñatos tontos que les han votado.

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