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Iñaki de Juana Chaos: le ´desheredan` para no pagar a las víctimas

Fecha: 12/02/2007 0:00 Ana maría PASCUAL ico favoritos Añadir a favoritos

Tras la muerte de su madre, el terrorista no percibirá herencia alguna. La casa familiar fue donada en vida a su única hermana con el propósito de que la parte que correspondía a De Juana no fuera embargada para hacer frente a las indemnizaciones a las víctimas.

Rosa CABALLERO

12/02/07

Si sólo un adjetivo pudiera describir el temperamento de José Ignacio de Juana Chaos (Legazpia, Guipúzcoa, 1955), que lleva casi cien días en huelga de hambre, sería el de indómito. Así ha sido siempre el jefe del comando Madrid de ETA, autor de 25 muertes producidas desde 1985 hasta 1987, cuando fue detenido. Incluso ha desafiado en más de una ocasión las consignas que la banda ha dado a sus hombres en la cárcel, los llamados makos, de los que intentó ser líder, sin lograrlo nunca. Fue un niño difícil, rebelde, perezoso, vivió con todas las comodidades y llenó de disgustos a su madre, Esperanza Chaos, fallecida el pasado 27 de enero. Ni los profesores particulares que se sucedieron en su casa, ni los consejos de su hermana, Altamira de Juana, lograron llevarle por el buen camino.

Iñaki, como se le conoce, fue el hijo de don Daniel, el médico de Legazpia. Algunos vecinos recuerdan al doctor como un hombre de buen carácter, que llegó desde San Sebastián a principio de la década de los cincuenta. A su residencia acudía largas temporadas el coronel Chaos, el abuelo materno del que años más tarde sería uno de los etarras más sanguinarios. La familia De Juana gozaba de una buena situación económica, heredada, en parte, de los antepasados maternos de Esperanza Chaos, que a principios del siglo XX eran destacados miembros de la alta sociedad donostiarra.

Legazpia es conocida como la capita l del hierro por su importante industria en el sector. De hecho, la casa donde nació Iñaki de Juana, que era la residencia destinada al médico del pueblo, está rodeada de viviendas construidas en los años cincuenta para albergar a los obreros de las fundiciones. El edificio está gestionado por el Ayuntamiento de Legazpia –del Partido Nacionalista Vasco (PNV)– y ahora reside en él un grupo de jóvenes minusválidos. “No tenemos el sentimiento de que Iñaki de Juana sea un hijo del pueblo”, dice una vecina. Debe de ser una opinión generalizada porque no se encuentran en el pueblo carteles de apoyo al etarra. Todo lo contrario que en San Sebastián, su verdadera patria chica.

En 1975, ya fallecido Daniel de Juana, su esposa adquirió un piso de cuatro habitaciones en el barrio de Amara, uno de los más populares de San Sebastián. Altamira, la única hermana de Iñaki, mayor que él, había estudiado enfermería y ya en 1972 fue nombrada instructora de la escuela de ATS de una residencia sanitaria.

Iñaki no se parecía en nada a la estudiosa Altamira, quien no ha querido hacer declaraciones para este reportaje. Su madre puso profesores particulares al hijo, pero ni por ésas. La viuda intentó entonces colocarle en algún banco, gracias a las buenas relaciones que mantenía en aquellos años, y que después fue perdiendo por la condición de etarra de su hijo. Iñaki de Juana ya era un rebelde sin causa. Independiente, con el bolsillo siempre lleno, no daba cuentas a nadie. Tras muchos devaneos, se matriculó en la Escuela de Enfermería de San Sebastián, de la que después sería directora su hermana. Pero fue otro fracaso. Hasta que se integró en la primera promoción de la Ertzaintza, en 1979.

Aquella incipiente policía autonómica era todo un símbolo del autogobierno vasco. La primera promoción estaba integrada por hijos de militantes y simpatizantes del PNV, como Iñaki de Juana. El futuro etarra realizó un cursillo de dos meses en la Academia de Arkaute, la actual sede de la Ertzaintza. Fue destinado en 1983 a la vigilancia y custodia de edificios públicos dependientes del Gobierno vasco. Muchos le consideran el primer infiltrado de ETA en la policía autonómica. “Nos dejó temblando a todos sus conocidos cuando se supo que era de ETA”, explica una antigua amiga de aquella época. Como topo de ETA, De Juana informó sobre la ubicación de un centenar de armas de la Ertzaintza que finalmente fueron robadas.

Sin herencia y sin familia

Tras el suceso, el policía De Juana huyó a Francia. Nunca más volvería a su domicilio de Amara; el mismo que su madre, ya enferma, donó enteramente a su hija, en 2004, reservándose el usufructo. La parte de herencia que le hubiera correspondido a Iñaki no podrá, por tanto, ser embargada para pagar las indemnizaciones a sus víctimas, cuantía cifrada en 1.553.000 euros. La Audiencia Nacional embargó los derechos de autor del preso, en 2000, por sus tres libros publicados.

Durante los primeros años en la cárcel, la madre y la hermana de José Ignacio de Juana Chaos mantuvieron el contacto con él. Durante los veinte años que el etarra lleva en prisión, ha recibido pocas visitas de su familia. Según fuentes cercanas a Altamira de Juana, ésta raramente ha hablado a sus compañeros de trabajo de su hermano. Se ha mantenido al margen, aunque le ha ayudado económicamente. Simpatizante del PNV, Altamira es profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería de San Sebastián y supervisora general del Hospital Donostia. No es la única triunfadora de la familia. Su tía materna, Concha Chaos, ha sido galardonada con la Medalla al Mérito Ciudadano de San Sebastián de este año por su labor al frente de la Biblioteca Infantil.

Pero aunque a De Juana le ha faltado el calor de una familia estando preso, sí que ha mantenido una relación sentimental de dos décadas con Inmaculada Noble, encarcelada por pertenencia a ETA. Se conocieron en 1985, en la primera etapa del comando Madrid, que dirigió De Juana. Juntos intervinieron, al año siguiente, en el ametrallamiento de un coche del Ejército de Tierra en el que resultaron muertos tres militares. En aquel atentado también participó Antonio Troitiño, al que De Juana ha considerado siempre como un hermano. Precisamente un sobrino de Troitiño, Mattin –hijo del histórico etarra Domingo Troitiño– lidera la campaña de apoyo a Iñaki de Juana desde el colectivo de familiares de presos Etxerat. Se sabe que Mattin siente debilidad por De Juana. Inmaculada e Iñaki rompieron en 2005, aunque ella le visitó durante la anterior huelga de hambre de De Juana, en agosto de 2006, en la prisión de Algeciras. Por entonces, el preso ya había iniciado otra relación con Irati Aranzabal, de 29 años, activista de Etxerat, una visitadora (chicas aberzales que se comunican regularmente con los presos etarras). Al parecer, Irati es la autora de las fotografías de Iñaki de Juana en el Hospital Doce de Octubre recientemente publicadas por el diario británico The Times.

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