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Portavoz nacional de ciudadanos y jefa de la oposición en Cataluña

Inés Arrimadas: “Puigdemont no es Superman. Si se salta la ley, responderá ante la Justicia”

Fecha: 15/09/2017 Juan José Fernández / Fotos: Sergi Reboredo ico favoritos Añadir a favoritos
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En plena sublevación del independentismo, la líder catalana de Ciudadanos cree que solo la convocatoria de unas elecciones antes del 1-0 puede evitar lo que más le preocupa estos días: que la tensión política baje a la calle, y que circulen en manos de la CUP listas de funcionarios, mossos y alcaldes que no colaboren con el intento de referéndum de la Generalitat. Lo medita, a la vez, con pesimismo y optimismo: no cree que los rebeldes quieran dar marcha atrás, pero está convencida de que Cataluña, y España, superarán este choque. Aunque no sin importantes reformas. | Sigue leyendo. 

Cuando cruza las estancias del Parlamento de Cataluña, a la abogada de infancia jerezana, padres salmantinos y devoción por Barcelona Inés Arrimadas García se la ve enamorada del noble edificio, señalando al visitante los bancos adosados del salón de baile, elogiando la sobriedad del borbónico comedor o acariciando las suaves curvas con que se retuerce el pasamanos de mármol de su gran escalera. Cuando entra en el hemiciclo para hacerse una foto entre los escaños rojos, mira alrededor, suspira y concede: “Sí, aquí es donde pasó”.

Esta mujer de 36 años, de profesión consultora y de circunstancia jefa de la oposición en Cataluña, se refiere a las dos jornadas de alta tensión en las que, en esa cámara, sin dar tiempo ni voz a la oposición, se ha fraguado el problema más grave de este país desde el 23 de febrero de 1981.

Si tuviera que explicarle a un chino cómo hemos podido llegar a este deterioro, le diría…

Que nunca se le dio credibilidad al peligro nacionalista. Pese a que el nacionalismo siempre lleva al mismo sitio, los gobiernos de España han mirado para otro lado. Se han dejado de hacer reformas que demandaba la ciudadanía, se ha dejado que el nacionalismo gobierne incumpliendo principios básicos, por ejemplo, en temas como la lengua... El Estado ha cedido poco a poco el control en Cataluña porque no se creía que esta situación podría llegar. La buena noticia es que, si tenemos identificado qué ha pasado, podemos poco a poco revertirlo. La solución vendrá de Cataluña, y del conjunto de España.

¿De la España de la indiferencia, del Estado que durante años no comparecía en Cataluña?

Entiendo que en el resto de España haya mucha gente cansada del tema de Cataluña, porque llevamos desde 2010 dando la matraca. Pero es importante que la gente piense que el independentismo nunca ha sido mayoritario, y que no se puede identificar a Cataluña con el gobierno independentista. Si consideras que toda Cataluña es independentista, concluyes que ya han ganado. Ser consciente de que la mayoría social de los catalanes no estamos de acuerdo con lo que está pasando, puede ser un clic para que el resto de españoles se digan: “Oye, son ciudadanos como nosotros, que están sufriendo políticas con las que no están de acuerdo”.

¿A cuantos catalanes soberanistas conoce que deploren esta sublevación?

A bastantes. Gente independentista, que está de acuerdo con un referéndum, se lleva las manos en la cabeza cuando oye al presidente Puigdemont repetir las consignas de la CUP. 

¿Y cuántos de esos se sientan en el Parlament?

Unos cuantos. No me atrevería a decir cuántos porque seguro que hay más de los que lo confiesan en privado. 

¿Sabe por qué insisto en pedirle un número?

Sí, por la moción de censura ¿no?

¿Para qué sirve plantear una moción de censura si previamente no se tiene la mayoría?

Es que las mayorías hay que buscarlas. Sé que hay una mayoría en el hemiciclo convencida de que esto es una locura. No es gente que haya dejado de ser independentista, pero que dice: “Uf, esto es una locura, se nos está yendo de las manos, se presiona a funcionarios, se cogen datos ilegalmente, se presiona a mossos, se pide que se señale por la calle a la gente que no quiera un referéndum el 1 de octubre…” Otra cosa es que quieran decirlo en público. Lo que pido es que los partidos de la oposición nos den apoyo porque, si hay un bloque claro de partidos de la oposición, es más fácil buscar esos pronunciamientos. Sé que no es fácil, pero mi obligación es intentarlo. Además, planteo una moción de censura no para que yo sea la presidenta los próximos años –eso lo tendrán que decidir los catalanes–, sino para convocar elecciones. Estoy convencida de que en el Parlament hay una mayoría de gente que considera que tenemos que poner las urnas, pero las de verdad, para solucionar este sarao que nos han montado.

Cuando propuso la moción de censura, ¿había conversado antes con otros grupos?

No, se lo anuncié brevemente poco antes de salir. Pero sí habíamos tenido antes muchas conversaciones sobre que había que intentar evitar el choque, y que esto solo lo pueden solucionar unas elecciones. Y sobre que esto es una locura, que como no vayamos a elecciones, después del 1 de octubre aquí va a haber lío social. Y como líder de la oposición no me puedo quedar mirando. Debo intentar evitarlo. No es ningún secreto que, en privado, hay gente que te reconoce que esto es una locura. Hay algunos que, aún culpando a Madrid, te reconocen que esto se les está yendo de las manos. Y no solo diputados, también gente con puestos de responsabilidad en la Generalitat, que creen que esto no va a acabar bien, y que lamentan que se compre el discurso de la CUP. Hay más gente que dice eso de la que se puede imaginar. 

¿Y en la calle, nota ese mismo fenómeno?

No sabemos cuánta gente, realmente, ha salido a la calle esta Diada, pero es impepinable que ha sido mucha menos que otros años. Y sigue siendo una manifestación multitudinaria, ojo. Desde el absoluto respeto a las personas que han salido en esa manifestación, pido a los dirigentes independentistas que, aunque vivan en Mátrix, reconozcan que con su radicalización cada vez tienen menos apoyos. Han dicho a la gente que esta es la última Diada antes de la independencia, han aprobado leyes en el Parlament… Si ese relato convenciera, iría mucha más gente a la Diada que hace unos años ¿no? 

Propone una moción de censura para convocar elecciones, pero, tras un referéndum que no será tal, habrá elecciones sí o sí… 

Nunca se sabe. Lo mismo algunas personas se atornillan a la silla porque ven que se la pegan. Yo propongo elecciones por evitar que, antes del 1 de octubre, haya una presión brutal sobre los directores de los colegios, y que la Generalitat tenga un listado de todos los directores que hayan querido entregar llaves y los que no. La Generalitat va saber perfectamente los nombres de todos los funcionarios municipales que no hayan querido participar, y los de los alcaldes, y los de los mossos d’Esquadra… Planteo elecciones antes del 1 de octubre porque no puedo permitir que hagan listas de buenos y malos catalanes. Su plan de convocar por sorteo a miles de catalanes para que vayan a las mesas se completa con la exigencia de que los que no quieran ir lo digan por escrito. ¿Voy a permitir que hagan listas con los datos de la gente, y que las pueda tener un señor de la CUP, o cualquier voluntario de la Assamblea Nacional Catalana? Tengo la obligación moral de evitar también la presión en los pueblos pequeños de Cataluña...

Usted es urbanita. ¿Conoce esa presión?

Sí, nos la cuentan nuestros afiliados. Nos dicen que no pueden pronunciarse públicamente, que acuden a ciertas movilizaciones por no significarse en el pueblo. 

¿Crece la microviolencia, o la violencia a secas, contra la gente de Ciudadanos?

Me preocupa la presión que pueda sufrir cualquiera, no solo los de Ciudadanos. Pero sí que es verdad que a nosotros nos han atacado las sedes de forma reiterada…

A usted, en redes sociales, una fanática le ha deseado cosas atroces… 

Pero eso es lo de menos. A concejales nuestros y a una militante de Tarragona les han agredido físicamente. Y nos han intentado quemar carpas… Llevamos tiempo denunciándolo. Lo que intento evitar es que la presión llegue a la calle y a rincones a los que hasta ahora no había llegado. No soy de la teoría de Rajoy: dejar que pase y luego ver qué ha pasado.

A sus votantes, el bando soberanista los tilda de “colonos”, “chonis”, “botiflers”… Suena clasista, a ricos insultando a pobres.

Todo nacionalismo contiene un supremacismo, identifica al disidente y busca señalar un enemigo exterior, en este caso España y los españoles. 

¿Creía usted que respiraría algún día un aire totalitario en este próspero rincón de Europa?

Nosotros llevamos años advirtiendo del peligro del nacionalismo instalado en la Generalitat, y del peligro de mirar hacia otro lado. Y nos han llamado agoreros, exagerados, fachas… Desgraciadamente, los sucesos nos están dando la razón. Pero estamos a tiempo de revertirlo. Lo único bueno que ha pasado estas semanas es que a mucha gente se le han abierto los ojos ante la gravedad de la situación. Cataluña tiene la capacidad suficiente para superar esto, y lo conseguirá. Y el resto de España también. Pero hay que gobernar Cataluña de otra manera y también reformar muchas cosas en España. 

¿Agravios de España a Cataluña?

No hablo de agravios, pero sí de reformas cuya falta es gravísima. Por ejemplo, la del sistema de financiación autonómica, o la de las prioridades de infraestructuras. No me puedo creer que España tenga tantos aeropuertos vacíos y no haya terminado aún el corredor mediterráneo. O que en España aún no se haya despolitizado la Justicia. Y que no tengamos un plan de educación a largo plazo. Y que sigamos con un sistema energético que favorece a cuatro grandes empresas y nos hace pagar la energía más cara de Europa... Necesitamos reformar la Constitución, no para contentar a Puigdemont y Junqueras, sino para modernizarla, despolitizar la Justicia, aclarar competencias …

¿Retirando algunas de ellas?

De verdad, no creo que sea necesario. Yo confío en los países descentralizados, de corte federal, como el nuestro. Creo que no hay que quitar competencias, pero sí gestionarlas mejor. Por ejemplo, no me puedo creer que haya problemas para tener un mismo sistema sanitario en todas las comunidades. En 2006, cuando me vine a Cataluña, yo venía de Andalucía con mi tarjeta sanitaria y me fui a la farmacia, ilusa de mí, y no me pudieron leer el chip de la tarjeta.

¿Y cómo de reformables ve los artículos 2 y 155 de la Constitución?

Son dos artículos normales. El principio de la indisolube unidad es comparable al de constituciones democráticas de países europeos de nuestro entorno. Hay que reformar muchas cosas de la Constitución, pero no esos dos artículos. El 155 es un artículo que aparece en otras constituciones, como la alemana. Yo creo que está pensado para no tener que aplicarse nunca; para evitar golpes a la democracia nos quedan muchas herramientas. Por ejemplo, para que no usen el censo, la Ley de Protección de Datos.

Fuera, al calor del mediodía en el parque de la Ciutadella, el caballo de bronce de la estatua ecuestre de Juan Prim vuelve grupas como si intentara alejarse del Parlament. Unos turistas descansan plácidamente a su sombra. Pero por la ventana del despacho de Inés Arrimadas lo que se ve es el ramaje de un gran árbol sacudido por una brisa fuerte, metafórica.    

¿Qué hará si recibe una tarjeta censal?

En los foros se habla mucho de la posibilidad de denunciarlo, de reclamar de dónde han sacado nuestros datos, quién los ha custodiado y quién ha dado la orden de enviar a casa la carta. 

¿Cómo arreglaría la presidenta Arrimadas la frustración que se extenderá tras el 1-0?

Me preocupa mucho la frustración colectiva. Creo que la mejor manera de superarla es que a las familias, a la hora de comer, les pongamos sobre la mesa temas que nos unen. Si seguimos hablando de independencia y de si te sientes más catalán o  español, seguiremos dividiendo a la gente. Si hablamos de lucha contra la corrupción, sanidad, educación, corredor mediterráneo… estoy convencida de que los catalanes podemos estar unidos.¿Podemos centrarnos en el empleo o en la dependencia, por favor, en vez de en si la guerra de 1714 fue de sucesión o de secesión?

“Ningún tribunal puede decidir el futuro de este país”, dice Carme Forcadell. A Cataluña se la ve saturada de trascendentalismo…

Yo lo llamaría irrealismo. Es un concepto equivocado de democracia. En el siglo XXI ningún político puede estar por encima de las resoluciones judiciales y las leyes democráticas. Las sociedades deciden su futuro en elecciones con garantías, pero ningún político puede exigir obediencia a las leyes si él las desobedece. 

Pues ningún sublevado parece meditar una marcha atrás…

Escuchando al señor Puigdemont, y comprobando que no hay diferencia en su discurso con el de la CUP o el de Junqueras, o cuando dice que hay que perseguir a alcaldes por la calle y hacerles un escrache, veo complicado que ese señor dé marcha atrás. Debemos trabajar para una solución política, aparte de que los tribunales trabajen y apliquen las leyes. | Sigue leyendo. 

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Comentarios recientes

  • Ezzzzpañolito 22/09/2017 18:16

    ... es súper Lopez... guapa

    Comentario fuera de tono

  • una política muy de agradecer que exista en estos tiempos 19/09/2017 1:02

    Me resulta súper extraño que Inés pueda decir tantas palabras sin apenas tara que objetarle y yo simplemente al verla tan linda ya empieza el rollito de que si sexismo, que si machismo, que si ismo e ismo. Y si la recuerdo en una foto suya con un traje de flamenca de color rosaceo que marcaba figura guapísima por todas partes, pues ya entonces para qué seguir hablando si va a ser peor. Nada, que muy inteligente, muy poderosa en argumentos, aunque no comulgue plenamente con su ideario, auqneu tampoco es problema porque tampoco comulgo ni voy a misa pero respeto a toda persona que crea y tenga buena voluntad en sus obras, y guapa, que también lo es y no sea demérito en su persona ni se tome como negatividad, sin otodo lo contrario. Ya está.

    Comentario fuera de tono

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