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Cuando se emite el programa del cómico almeriense –La tarde, aquí y ahora, en Canal Sur– los ancianos andaluces van menos al médico.

Juan y Medio: "Recibí una educación machista, pero me he reciclado lo más que he podido"

Fecha: 02/10/2017 Vanesa Lozano / Fotos: Pablo Vazquez ico favoritos Añadir a favoritos
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Cuando se emite su programa –La tarde, aquí y ahora, en Canal Sur– los ancianos andaluces van menos al médico. Un éxito que no quiere ver manchado por una polémica reciente: tijera en mano y en directo, Juan y Medio cortó la falda de su compañera Eva Ruiz. Ella explicó que todo formaba parte de una broma pactada. Pero el episodio le ha costado la apertura de un expediente por parte del Consejo Audiovisual de Andalucía y ser tachado de machista. El presentador se ha replanteado los límites del humor: “Uno se puede reír de todo, pero no con todo el mundo”| Sigue leyendo.

Se dio a conocer en Inocente, Inocente con un sketch junto a Teresa Viejo. Interpretaba a un policía exhibicionista que la incomodaba. ¿Han cambiado los límites del humor? 

Sí, para mejor. Algunas bromas que se hacen ahora antes te hubieran costado la cárcel.

¿Debe haber límites? 

Uno se puede reír de todo, pero no con todo el mundo. El límite está en la posibilidad de molestar a otro. Debes convivir con la responsabilidad de saber que todo lo que hagas o digas será objeto de aprobación o de reprobación. Aunque, a veces, nos las cogemos con papel de fumar. 

Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía, le reprobó en Twitter después de que recortara en directo la falda de su compañera: “¿Y si nuestros hijos cambiando de canal se encuentran con esto en la tele pública andaluza? ¿Creerán que es divertido hacerlo a otras niñas?”.

Hasta ese día no tuve constancia de que la broma hubiera molestado a nadie. Desde entonces he recibido amenazas contra mi programa, mi empresa, mi familia, contra mí... de todo. Lo último que quería era hacer daño a mi compañera, que es lo que más quiero y respeto del mundo.

¿Qué es lo que más le ha dolido?

Que asocien mi imagen al concepto de machista. En el programa hemos tratado con personas que habían sufrido un maltrato brutal, hasta la náusea. También me duele que el humor se vea salpicado por un error y esto enturbie una trayectoria de tantos años. Yo todos los 1 de noviembre digo: “Me voy a acordar de vuestros muertos”. Y hay gente que me escribe contestando: “Te vas a acordar de los tuyos, hijo de puta, cómo se nota que no se te ha muerto nadie”

¿Ha vuelto a coger unas tijeras? 

Para abrir alguna bolsa, en casa, porque el bigote no me lo he recortado estos días…

¿Cree que la lucha política se dirime también en los platós de televisión?

Es evidente que existe la política show. Y de hecho, contemplamos vaivenes en los partidos al pairo de lo que ocurre en los platós. Incluso los propios idearios de los partidos están influenciados. Es la aldea global de McLuhan, pero multiplicada por dos. 

El PP andaluz ha pedido a Canal Sur que lo “descabalguen”.

Sobre lo ocurrido, el error está, la petición de disculpas está, pero el episodio se ha utilizado y magnificado en busca del linchamiento. A quienes me han amenazado o han deseado la muerte de mi familia, a la masa cobarde y dañina, de comportamiento agresivo, no tengo inconveniente en trasladarles que me tienen enfrente.

Si le hacen la guerra a su productora, ¿cuántos trabajadores quedarían descabalgados?

Casi cien familias. Me parece un milagro. Somos una de las empresas audiovisuales que más trabajadores fijos tiene. Es de lo que más orgulloso me siento. No he despedido a nadie jamás. Durante nueve años, en esta empresa han nacido 38 niños, en plena crisis, con mi gente a cubierto. Y no sabes la ilusión que me hace ver a un becario con un sueldo fijo. Es lo más grande que me puede pasar, con la ropa puesta, me refiero.

¿Cuántas mujeres trabajan en su equipo?

Mayoría aplastante. Para que algo que tenga que ver con las personas funcione, tiene que haber mayoría de mujeres. No se trata de paridad, es que tienen más gama de emociones y están más preparadas para la vida real. Nosotros somos play y stop, lo más noble y primario del mundo, pero no tenemos sus matices. 

¿Es feminista? 

Estoy por la igualdad, de ahí a que sea feminista lo tendrán que decir otros. He recibido una educación machista, pero me he reciclado lo más que he podido, he repudiado comportamientos que he visto en mis mayores y he procurado no repetirlos. Mi madre me enseñó lo limitadas que estaban personas realmente brillantes por el hecho de ser mujer. Y esto, aunque hayamos mejorado, sigue siendo así. Ella rompió los cánones de su época, educó a seis hijos al tiempo que aprobó las oposiciones de inspectora de farmacia, estudiaba inglés y se sacó la mitad de la carrera de Medicina con mi padre para animarlo a estudiar. 

¿Qué mira antes, Twitter o el share del día anterior?

No tengo Twitter, pero me informan. Me interesa mirar las opiniones de mis espectadores. Los insultos ni me los pasan, a las amenazas de muerte tampoco les presto mucha atención porque hasta ahora, que yo recuerde, no me han matado ninguna vez. 

¿Le afecta lo que se dice de usted en redes sociales?

He recibido críticas verdaderamente sangrientas. También otras muy duras, pero que tenían un fondo de razón. Pero mi vida no la marcan las redes sociales, hasta el punto de que no tengo ninguna cuenta. Las redes son un sanedrín sin nombre y apellidos que no da la cara. Hay que denostar a toda esta gente que de manera impune utiliza las redes como un paredón para fusilar a inocentes por el gusto de hacerlo. 

¿Teme salir en las letras de los carnavales de Cádiz por lo ocurrido?

Salir en los carnavales de Cádiz, aunque sea para ponerme verde, sería un honor. Es la gente con más salero e ingenio del planeta. De lo que yo conozco, lo mejor. No sabes lo que es salir en el teatro Falla y que Cádiz te toque las palmas al compás. Después de eso, si te dicen que mañana te vas a morir, dices: “Bueno, lo acepto”

¿Habría que prohibir Torrente?

En absoluto, creo en la libertad de expresión. Porque entonces habría que prohibir muchas canciones y también Otelo, de Shakespeare… Tantas cosas, que nos quedaríamos sin lo que nos ha traído hasta aquí.

¿Le han metido alguna vez en el saco de señorito andaluz

Cualquiera que me conozca sabe que no lo soy, no me veo en las élites. No tengo nada contra ellos, tengo amigos que entrarían en ese concepto, pero creo que el pueblo sabe que soy un personaje popular: del pueblo o para el pueblo. 

¿Cuántas personas de ese pueblo han pasado por el programa buscando compañero? ¿Cómo las seleccionan? 

Cerca de 5.000 o 6.000 personas. Lo que hacemos es descargar contestadores telefónicos. Hay situaciones más urgentes, hay verdaderas tragedias detrás de algunas llamadas, han venido personas con alguna discapacidad a las que se les da una cierta prioridad. 

¿Qué porcentaje acaba encontrando pareja? 

Dos terceras partes consiguen pareja, aproximadamente. Y los que no, alcanzan una nueva forma de ver la vida. Se sienten capaces de decirle a un hombre: “Oiga, yo confiaría en usted para que fuera mi compañero”. También hay hombres que nunca antes se habían atrevido a decirle a una señora: “Me gusta mucho”.

¿Les hacen un seguimiento tras el programa?

Sí, lleno de advertencias. Siempre hay personas que llaman para utilizar a personas que vienen, para aprovecharse de ellas, existe la posibilidad de que llame un maltratador... Pero no somos consejeros ni un gabinete psicológico, no nos atrevemos a tanto. 

¿Es cierto que a la hora a la que se emite su programa hay menos personas mayores en la consulta del médico?

Hay menos llamadas a teleasistencia por parte de personas mayores. La que fuera Consejera de Salud, Micaela Navarro, nos trajo los estadillos de funcionamiento y la caída en los días que el programa fue más entretenido superó el 40 por ciento. A la hora de la consulta, los andaluces piden “el turno del programa de Juan y Medio”, porque saben que les van a atender con mayor celeridad. La tarde debería ser recetada por los sanitarios.

Antes de ser Juan y Medio, usted era Juan José Bautista, estudiante y currito en una oficina musical. ¿Fueron duros sus comienzos?

Yo he hecho lo más bajo, pero jamás algo duro. Dormía y comía con mis padres y mis hermanos, así que cuando cruzaba la puerta de casa ya partía de lo mejor. Además, he tenido la suerte de emocionarme con todo lo que he hecho: cuando hacía seguridad, cuando cargaba y descargaba camiones, incluso hubo un tiempo en que vendí seguros para pagarme la carrera.

Fue guardaespaldas de Hombres G. ¿Tuvo que partirse la cara con alguien?

No. Me ocupaba de la seguridad, pero me duró quince días. Estábamos el grupo y yo en Panamá, viendo el canal en la esclusa de Miraflores, y me dijeron: “Oye, Juan, te estamos viendo trabajar y queremos que seas el responsable del dinero”. Y, a la semana siguiente, vino el mánager y me preguntó: “¿Por qué no lo llevas tú todo?”

¿Qué recuerda de aquellas giras?

Los aeropuertos llenos de gente, los aviones que no podían aterrizar porque la pista estaba llena, los casi desfiles a techo descubierto saludando a la gente que tira papeles desde los edificios como ocurre en las películas... verdaderos ídolos. Hombres G son de lo mejor que he conocido. Estábamos tan unidos que había quien pensaba que yo era el quinto hombre G. Y ese es para mí más que un título nobiliario.

¿Es una etapa cerrada, la de promotor musical?

Yo todavía sueño que cierro todo y me voy con ellos en el autobús.

Ha contado que hubo un tiempo en que la prensa le emparejaba cada quince minutos con una mujer diferente. ¿Se quedaban cortos? 

Lo he intentado, pero uno no consigue todo lo que quiere. Lo más importante en la vida son los afectos que tienes, sea con hombres o con mujeres, solo que la mujer tiene un plus añadido, el encanto magnético que proporciona un cuerpo, una piel y una manera de ver la vida que no es a la que estás acostumbrado por el equipo de fútbol, por los amigos, el colegio... A mí me gusta mucho la mujer interesante, atractiva, y si es bella, ni te cuento. 

Cuando salía a ligar con Bertín Osborne, ¿quién tenía más éxito? ¿Han logrado batir el famoso récord amoroso de Julio Iglesias?

Qué va (risas). Ni ese ni su récord de fecundación. La gente no se lo cree, pero Bertín y yo nunca hemos salido a ligar. Es muy difícil, él es un fenómeno de masas. Hemos salido a reírnos, a quedarnos maravillados con los bellezones que había por ahí, pero no hemos hecho una competición. Las veces que hemos ido juntos yo era la comparsa, el acompañante. Además, Bertín no es de eso, ni yo tampoco. 

¿A quién prefiere como entrevistador, a Bertín o a Jordi Évole?

A Évole, sin ninguna duda. Bertín es un compadre, un amigo. Évole es concienzudo, hace preguntas al servicio de una estrategia de comunicación, es un periodista y de lo mejor de este país. Y además, buen tipo y cariñoso. 

¿Ha pensado en invitar a Susana Díaz y Pedro Sánchez a su programa, para ver si congenian?

A mí, ser vehículo para que dos personas se encuentren mejor me encanta. Que cuenten conmigo para lo que quieran. 

¿O por edad encajarían mejor Aznar y Felipe González?

Tal vez. Y son dos personajes realmente interesantes, denostados por todo el mundo. Quiero reivindicar que no son jarrones chinos, son presidentes de nuestra democracia. Cuando dejan de serlo, deberían ser nuestro orgullo. 

Le encantan las motos. ¿A quién le compraría una de segunda mano, a Rajoy o a Junqueras?

A Rajoy, porque Junqueras no monta en moto seguro.

¿Cuándo votó por última vez?

En las últimas elecciones. Procuro votar siempre, me parece injusto no parar de criticar y no acercarte a la urna, debes sentirte copartícipe, incluso para negar este planteamiento de partidos. | Sigue leyendo.

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