Julián Muñoz y Mayte Zaldívar guardaban el dinero bajo el colchón
Fecha: 29/01/2007Cada dos o tres meses, Julián Muñoz llegaba a casa con un sobre lleno de dinero.
Noticias relacionadas
Hotel Guadalpín: Aquí no hay quien viva
Mayte Zaldívar confiesa que consumió coca
La casa donde vivían Julián Muñoz y su esposa, Mayte Zaldívar, en Marbella era un obsceno almacén de sobres, maletines y bolsas con dinero negro procedente de las comisiones que pagaban algunas empresas por construir en la localidad malagueña. Así consta en diversos testimonios recogidos en la investigación de la operación Malaya contra la corrupción en la Costa del Sol. El dinero, según los datos del sumario, se guardaba en una caja fuerte cuya combinación no conocía Mayte Zaldívar, pero también en un escritorio y hasta debajo de la cama del matrimonio. Las declaraciones recogidas en el sumario afirman que luego, cada cierto tiempo, cuando las cantidades acumuladas se acercaban a los 60 millones de pesetas, Muñoz sacaba el dinero con “destino desconocido”.
Fuentes próximas a la familia política de Muñoz han contado que Mayte recibía un sobre de regalo con unas “cien mil pesetas” cada vez que su marido llevaba a casa el dinero en “sobres o maletines”, algo que ocurría cada “dos o tres meses” desde que Jesús Gil y Pedro Román, su número dos en el Ayuntamento, fueron inhabilitados para seguir en política por una sentencia del caso Camisetas –desvío de 450 millones de pesetas del Ayuntamiento de Marbella al Atlético de Madrid– dictada por el Tribunal Supremo en abril de 2002.
Las mismas fuentes declararon que Julián, que pasó a ser alcalde en 2003, tranquilizaba a su esposa explicándole que el dinero procedía de unas comisiones que las empresas constructoras pagaban al Ayuntamiento por conseguir licencias de obras. Esas comisiones “eran el cerocoma algo por ciento” del total del valor de la obra, según explicaba Muñoz a su familia. Además, insistía, todos cobraban, y esa práctica era lo normal en el consistorio marbellí. Mayte incluso ha comentado a personas de su confianza que Julián “cobraba muy poco” porque ella veía cómo otros concejales del Ayuntamiento “llevaban un nivel de vida superior” al de su marido. Según estos testimonios, hasta 2002 Muñoz sólo cobraba su sueldo como concejal, por asistencias a plenos y en la Diputación Provincial. Eso sí, cuando todavía no era alcalde, Muñoz solía recibir cada Navidad un aguinaldo de un millón de pesetas entregado en un sobre por Jesús Gil.
Con Gil y varios de sus principales colaboradores inhabilitados para la política, Muñoz fue adquiriendo protagonismo. Pasó a ser alcalde en funciones en mayo de 2002. Fue cabeza de lista del GIL y ganó por mayoría absoluta las elecciones del año siguiente. Desde entonces, reclamaba poder y comenzó a tener fricciones con su mentor, con quien acabó rompiendo en 2003 tras destituir al hombre fuerte del Ayuntamiento, Juan Antonio Roca, encarcelado y principal imputado en la operación Malaya.
Según fuentes del entorno de su esposa, Mayte Zaldívar, ella entonces le advirtió “que no mordiera la mano que le da de comer” y que en caso de prescindir de Juan Antonio Roca, la primera cabeza que rodaría luego sería la suya. Casi cuatro años después, la operación Malaya contra la corrupción puesta en marcha por la policía y el juez Miguel Ángel Torres, ha provocado la detención de 88 personas –la mayoría de los integrantes del gobierno municipal, empresarios y Juan Antonio Roca, el hombre fuerte de la ciudad y que habría cobrado en comisiones, según un auto del juez, 360 millones de euros por consentir la construcción de unas 30.000 viviendas ilegales–.
Ya en 2003, la advertencia de Mayte Zaldívar fue profética. Muñoz despidió a Roca de Urbanismo en el mes de julio, y el 13 de agosto sufrió una moción de censura que le echó de la alcaldía. Por entonces, su matrimonio naufragaba después de divulgarse, en la celebración del Rocío de ese año, su relación sentimental con Isabel Pantoja.
Su esposa incluso se había ido de casa y se había instalado en el hotel Guadalpín (ver recuadro). Muñoz, por su parte, también se fue. Fuentes próximas a Zaldívar afirmaron que la mujer ha admitido que se llevó “unos 45 millones de pesetas” que estaban guardados por la casa, ya que no sabía la combinación de la caja fuerte. En esa caja había, según las pesquisas policiales, joyas, plumas, marcos de plata y relojes de las marcas Patek Phillippe y Rolex, entre otras. Otra anécdota incluida en el sumario del caso demuestra la obscenidad con la que fluía el dinero en la casa de Muñoz y Zaldívar. Se trata de la historia de una asistenta extranjera que limpiaba la vivienda familiar. La mujer, según consta en las investigaciones, recibió la bronca de Muñoz después de haber intentado limpiar bajo la cama del matrimonio. Le dijo “que no volviera a limpiar allí, que había mucho dinero. «Si no obedeces, te mando de vuelta a tu país»”. La empleada de hogar se despidió del domicilio poco después, tras relatarle el incidente y confesar su miedo a Mayte Zaldívar. Muñoz, que sigue en prisión acusado de cohecho y malversación de caudales públicos, ha negado en sus dos declaraciones judiciales haber cobrado comisiones ni cometer delito alguno. Su esposa, en libertad bajo fianza de 90.000 euros, está acusada de blanquear 400.000 euros de las comisiones de su marido a través de una sociedad llamada Senior Servicios Generales, con sede en el paraíso fiscal de Delaware (Estados Unidos).
Fuentes próximas a su familia han asegurado que Muñoz dirigió la operación para que su mujer tuviera las participaciones de la empresa y se convirtiera en administradora única, y luego pagó a nombre de ella un vehículo todoterreno valorado en 36.000 euros con el que se fue una semana al Rocío antes de entregarlo. También compró un pequeño yate valorado en otros 36.000 euros. El todoterreno lleva más de siete meses en el taller porque hay que repararle la caja de cambios, lo cual cuesta unos 7.000 euros. Mayte Zaldívar ha negado haber recibido dinero de Muñoz tras su separación, aunque admitió haberse quedado con dos coches, un Porsche Cayenne –valorado en al menos 70.000 euros– y un Mercedes Benz 560. Otras declaraciones incluidas en el sumario indican que Zaldívar iba “sacando dinero” de 240.000 euros que Muñoz había reservado para comprar un apartamento en el hotel Guadalpín. Además de su participación en Senior Servicios Generales, donde Zaldívar “se limitó a firmar la escritura”, según el sumario del caso, y por la que está acusada de blanqueo, Zaldívar tiene participación empresarial en Alabama Consulting, oficialmente dedicada a la compraventa y arrendamiento de fincas y, según las investigaciones del juez Torres, encargada realmente de gestionar sus ingresos por colaborar en programas de televisión. También en Outdoor Adventure SL, titular del local de ropa en el centro comercial La Cañada. Precisamente en televisión fue la primera vez que Zaldívar habló de “comisiones” que llegaban a casa en “bolsas de basura”.
Sus hijas –una de las cuales, Elia, declaró como imputada ante el juez– recibían también sobres con dinero; de unos 12.000 euros, según las investigaciones. Familiares de Zaldívar han declarado ante el juez que cuando Julián se separó de Mayte, entregó un sobre con unos 30 millones de pesetas, siempre bajo la condición de que el dinero fuese para sus hijas. También, que en el cumpleaños de una de sus hijas, Muñoz le dijo a la chica que le iba a regalar un coche. Cuando la joven le preguntó qué marca, el padre le indicó magnánimo: “Vete al concesionario y elige el que quieras”. La joven volvió con un flamante Audi A3.
En el sumario consta la declaración de una persona del entorno de Zaldívar que asegura que Muñoz “se gastó 200 millones de pesetas de las que había ganado con las comisiones para hacer un estudio de grabación en su casa de La Pera”, donde vivía con Isabel Pantoja.







Comentarios recientes
No hay comentarios