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Kiko echa el cierre y no paga

Fecha: 20/10/2008 0:00 David Arnanz ico favoritos Añadir a favoritos

Ha dejado en la calle a 11 empleados, incluida su propia hermana; no ha devuelto las señales de los pisos de seis clientes, por un valor de 30.000 euros, y no ha pagado varias facturas, como la de una empresa de publicidad a la que debe 600 euros. El 23 de julio, sin previo aviso, Kiko Hernández cerró su inmobiliaria.

Cuando el 20 de septiembre Kiko Hernández reaparecía en televisión –tras varios meses apartado a causa del cáncer de páncreas que ha padecido– y pedía perdón “con el corazón en la mano a toda esa gente a la que le he faltado al respeto”, hubo quien, lejos de emocionarse, se indignó con sus palabras: empleados, clientes y proveedores de Popular House, inmobiliaria propiedad del gran hermano, a los que ha dejado en la calle y sin cobrar; o sin pisos ni dinero de las reservas. “Se me puso un nudo en la garganta; casi se me saltan las lágrimas de rabia ante tanta falsedad e hipocresía”, se sincera M.P.L., una de las vendedoras despedidas, que prefiere que no haga pública su identidad.

El pasado 23 de julio, Francisco (Kiko) Hernández echaba el cierre sin previo aviso a la inmobiliaria Popular House, situada en la calle Infanta María Teresa de Madrid. “Fue de la noche a la mañana. Dijo que la cosa estaba mal y que no podía seguir, pero, a pesar de la crisis, vendíamos una media de tres o cuatro pisos al mes, podíamos haber seguido”, asegura la misma empleada. Popular House contaba con siete empleados contratados, incluida su propia hermana Miriam, recepcionista, y cuatro sin contrato. A alguno, el precipitado cierre le pilló de vacaciones y se enteró de que estaba en el paro a la vuelta.

“En julio se escrituraron tres pisos. El último, el día 18. Esperó cinco días y echó el cierre. Ese mes él cobró más de 23.000 euros como parte de las comisiones por la venta de cuatro pisos y una reserva de un alquiler, el resto ya lo había cobrado”, aseguran varios denunciantes consultados por esta revista. Al menos cinco de esos trabajadores han demandado a Popular House y a Kiko Hernández como representante, por despido improcedente. Reclaman, entre otros conceptos, sueldos del mes de julio que no cobraron y comisiones por las ventas de todo 2008: más de 25.000 euros, según las cuentas de los empleados.

Kiko Hernández ha declarado a interviú que “cuando alguien pierde su trabajo, lógicamente denuncia. Se ha llegado a un acuerdo con más del 70 por ciento de los trabajadores y a todos se les ha ofrecido lo mismo, pero hay quien ha preferido denunciar por despido improcedente, pero es falso que no hayan cobrado sueldo ni comisiones. Y no se cerró de la ncche a la mañana: se decidió cerrar en junio y se hizo en julio, se les había avisado”.

Durante el mes de agosto se celebraron los actos de conciliación entre demandantes y empresa. A ninguno de ellos se presentaron ni Kiko Hernández ni sus representantes. Algunos juicios se celebrarán el 5 de noviembre y el 1 de diciembre en juzgados de Madrid.

Luis Mariano del Risco todavía no tiene fecha para el juicio. Su caso es diferente. Entró a trabajar el 7 de abril de este año como captador, encargado de conseguir pisos para la inmobiliaria. “Vi un anuncio en el periódico: «Popular House, las mejores comisiones del mercado. Alta en la Seguridad Social. Contrato…»”, recuerda este cubano con permiso de trabajo y residencia en España tras seis años aquí. “Me entrevistó Francisco, me dijo que estaría un mes de prueba y que si pasaba me hacía contrato –explica–. El primer mes le capté 25 pisos para la inmobiliaria, una barbaridad. Le demostré que era bueno, incluso me ponía de ejemplo ante otro captador colombiano también sin contrato”. Pero en mayo se hizo pública la enfermedad del gran hermano: “Yo le reclamaba mi contrato, pero él me contestaba que no podía ahora. Yo lo entiendo, pero había gente en la oficina que estaba sana y lo podía hacer”, explica. A finales de junio, y aún sin contrato, a Luis Mariano le detectan un lipoma en el cuello. “Avisé a la encargada de la inmobiliaria de que me lo iban a extirpar, me dijo que sin problema y al día siguiente me llamó Francisco para decirme que tenía que haberle pedido permiso a él y que estaba despedido”, recuerda con certificados médicos y partes de la baja en la mano. “No me dejaron ni entrar a la inmobiliaria a cobrar lo que me debían de sueldo y comisiones. Me dijo que me pagaría el Fondo de Garantía Salarial”, prosigue Luis Mariano, que denunció. Al acto de conciliación tampoco se presentó nadie por parte de la empresa. “Compañeros y clientes van a testificar en el juicio para demostrar que he estado trabajando sin contrato”, asegura mostrando sus denuncias. “Me debe más de 3.000 euros”, sentencia. Otros despedidos coinciden en que Kiko les dijo que cobrarían del Fondo de Garantía Salarial.

Sin piso ni dinero de la reserva

El cierre de la inmobiliaria también ha afectado a clientes que habían depositado dinero en concepto de reserva. A pesar de que en una de las cláusulas del contrato entre inmobiliaria y comprador se especifica que “en el caso improbable de la denegación del crédito, esta reserva se devolverá íntegramente”, seis clientes se han quedado sin piso ni dinero. En total, unos 30.000 euros, según el personal que tenía acceso a las cuentas de la empresa: hablan del dinero de la hija de unas empleadas, de los 12.000 euros que pagó un cliente o de los 1.500 que abonaron María y su marido, una pareja rumana. “Puede parecer poca cantidad, pero es un mes y medio de mi sueldo”, explica esta inmigrante, sin familia en su país, que soñaba con encontrar su casa en España. “Por la crisis, el banco no nos concedió el crédito. Pasaban los meses y aunque nunca pudimos hablar con Kiko, en la inmobiliaria nos dijeron que «en España, las cosas funcionan así»”, se indignan. Y así lo denunciaron ante la policía el 10 de julio, cuando la inmobiliaria aún permanecía abierta.

La vendedora M.P.L. recuerda que en agosto de 2007 un cliente abonó 8.000 euros de señal por un piso, aunque al final no se pudo cerrar la operación. En enero de 2008, harto de las largas de Kiko, sólo consiguió que le devolvieran su dinero cuando lo amenazó con romperle las piernas. “Tuvimos que escoltarle al coche. Más de una vez se ha escondido si aparecía alguien a quien le debía dinero”, recuerda M.P.L. Al respecto, Kiko Hernández asegura que “sólo hubo una denuncia por una reserva de 3.000 euros cuando yo estaba en el hospital y se ha devuelto. Las otras denuncias no las tengo yo, pero durante la enfermedad todo lo que me llegaba era a través de la secretaria”.

Esta revista ha confirmado que también debe 600 euros a una agencia de publicidad donde prefieren que no se publique su nombre.

Según datos del Registro Mercantil, Popular House SL ha tenido una incidencia con la Seguridad Social por un importe de 2.649,16 euros en septiembre. No es su única empresa con problemas: la Agencia Tributaria ha publicado un embargo (abril de 2007) y dos notificaciones de ejecución (marzo y mayo de 2008) contra Imagen Privativa SL (dedicada a la comunicación y asesoramiento de imagen), de la que Kiko Hernández es administrador único. Esta empresa tiene como domicilio social un apartamento de la calle Santísima Trinidad de Madrid, el mismo que Popular House en su constitución y Mis Queridas Mascotas SL, creada en febrero de este año, de la que Kiko es socio único y administrador único. Los vecinos aseguran que no sigue ahí desde el verano.

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