Sport
Reportajes / Artículos

La conexión venezolana del príncipe bonario

Fecha: 18/05/2009 2:00 Alberto Gayo / Luis Rendueles ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

El Gobierno no se fía de las empresas venezolanas y españolas vinculadas a la Orden Bonaria, congregación dirigida por un supuesto príncipe acusado de falsificación y de no pagar sus deudas. Mientras Economía afirma que estas sociedades no pueden operar en España.

A José Manuel Mosquera Castelo, el hijo de un carpintero gallego rebautizado como príncipe de una supuesta dinastía imperial, responsable de la denominada Orden Bonaria y ahora acusado de falsificación y de no pagar sus deudas (ver interviú, número 1.722), le encanta Venezuela. Allí intenta expandir los proyectos de su congregación. De hecho, estrechos colaboradores del príncipe de Champdor controlan sociedades radicadas en España y el país suramericano que ahora están bajo sospecha.

El Ministerio de Economía ha elaborado un listado con aquellas empresas dedicadas a operaciones de seguros, caución y avales “que no están autorizadas ni pueden ejercer dicha actividad en España”. Entre ellas se encuentran Barkley Development Corporation, Hugies Royal Finance Corporation, Swiss Financial Corporation y V.F. Servicios Financieros y de Caución SRL. Todas aparecen en la página web oficial de la Orden Bonaria como parte de un grupo empresarial para el desarrollo del proyecto humanitario de la congregación.

Barkley Development tiene dos sedes en España (Madrid y Sevilla), pero parece una empresa fantasma donde nadie contesta. La dirección en Sevilla es la misma que la de Swiss Financial Corporation y V.F. Servicios Financieros, ambas controladas por José María Alarcón Cabo, uno de los hombres de confianza del príncipe Mosquera y nombrado prior general y marqués del Krak de los Caballeros.

En septiembre de 2008, Economía notificó en el BOE que Swiss Financial no figura en nuestro país –“su nacionalidad no ha resultado acreditada”–, y ha comercializado diferentes “avales y garantías” a través de V.F. Servicios Financieros, donde figura el marqués del Krak como administrador y apoderado.

Swiss Financial se vio salpicada el año pasado en un controvertido proyecto urbanístico en Campos del Río (Murcia). La promotora de Trampolín Hills Golf Resort, un complejo con 2.800 viviendas, había presentado avales de Swiss Financial por valor de 40 millones de euros, cuando en realidad y legalmente los avales de esta sociedad no tienen validez, según denunció la prensa murciana, que descubrió que los avales de las cantidades entregadas a cuenta por los compradores de las viviendas se presentaron a través de la sociedad de José María Alarcón. La Dirección General de Seguros del Ministerio de Economía explicó que “no pagó las cantidades avaladas cuando le fueron requeridas”.

Sobre Hugies Royal Finance –“una empresa financiera perteneciente a la Royal and Imperial House of Orient”, tal y como reconoce la propia Orden Bonaria en referencia a la dinastía creada por Mosquera–, el Ministerio de Economía sostiene que “ofertaba cibernéticamente avales y garantías de caución en España”, cuando no estaba autorizada para ello. Hugies –con el mismo domicilio que Swiss Financial– también tiene a Alarcón como director de producción, aunque el presidente y director general son, respectivamente, los ciudadanos venezolanos José Raimundo Solares Rodríguez y José Francisco Reinoza Tellechea.

Solares y Reinoza serían los hombres de Mosquera en Venezuela. Al primero, un empresario de Caracas, lo nombró duque de Nuestra Señora de Seydilla; y al segundo, un general de brigada del Ejército venezolano, le puso el cargo de prior general de la República Bolivariana y duque de San Marcos. Ellos fueron los que le acompañaron en el viaje oficial de Mosquera como príncipe de Champdor a Venezuela en el verano de 2007. Como si se tratase de un jefe real, Mosquera llegó al estado de Nueva Esparta (donde se encuentra, entre otros lugares paradisiacos, Isla Margarita) con todo su séquito para vender que la Orden Bonaria desarrollaba proyectos “en 140 países”. “Tanto en Caracas como en Isla Margarita estuvimos en hoteles fabulosos, íbamos con escolta y el príncipe consiguió hasta una condecoración”, explica uno de los miembros de su servicio de seguridad que le acompañó.

En Isla Margarita, Mosquera presentó un proyecto de tratamiento de residuos a cielo abierto ante el gobernador de Nueva Esparta, Morel Rodríguez. “Es cierto que estuvo aquí ese príncipe y es verdad que el sistema de desechos está colapsado, pero nunca hemos firmado nada con ellos”, aseguran a esta revista fuentes oficiales de la gobernación. La empresa de la Orden Bonaria que se encargaría de la planta de residuos sería la venezolana Higienización Ambiental Hugies, controlada por Solares y Reinoza. A pesar de todo, Morel Rodríguez les paseó por la isla e incluso condecoró a Mosquera con una orden cívico-militar.

Una iglesia a su medida

Mosquera no se ha conformado con ser el heredero de una supuesta dinastía siria. Qué mejor que convertirse en patriarca de una iglesia ortodoxa, que a la vez es la institución que reconoce la larga lista de títulos nobiliarios que se ha atribuido. En el verano de 2006 fue inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia la denominada Proto Eparquía de Iberia de la Santa Iglesia Apostólica Primitiva Católica y Ortodoxa del Rito Sirio Bizantino, una de tantas iglesias ortodoxas que no dependen de nadie y sin superior jerárquico. Según ha podido saber interviú, el Ministerio de Justicia está analizando desde febrero los pormenores del registro de esta iglesia por si existiesen falsedades documentales, y un juzgado de Cuenca está investigando si se cometió algún presunto delito en la constitución de esta iglesia y de la Orden Bonaria. Mosquera siempre ha explicado que Saúl Palma Souto, un anciano brasileño conocido como Saúl III que dice ser pro-patriarca de esta iglesia, lo invistió hace años como theokrátor de la iglesia y príncipe de Tadmur. Sandra Carbonell, sobrina de Saúl III, explica, durante una conversación telefónica, que su tío envió a Mosquera un documento eclesiástico después de que Mosquera realizase un curso de tres años –por correo y telefónicamente– para poder ser miembro de esta iglesia. “Mosquera nos presentó unos escritos que decían que era experto en religión e historia, y un estudio genealógico de sus raíces”, comenta Sandra.

La iglesia fue dada de alta “con un documento que supuestamente había emitido D. Saúl Palma Souto. El escrito, que tenía que venir con firma reconocida del patriarca, se habría realizado en una notaría de Panamá City y llevaría la Apostilla de la Haya, un sello que es preceptivo e imprescindible para el registro en España”, asegura Enrique Martín, antiguo colaborador de Mosquera. En la conversación, la sobrina de Saúl III asegura que su tío nunca había estado en Panamá –“es muy mayor y no ha salido de Brasil”–, por lo que las autoridades españolas sospechan que el documento podría ser falso.

“Toda la estrategia de Mosquera se basa en que el Ministerio de Justicia ha reconocido su iglesia. Si el alta en España de la iglesia, que es la que reconoce todos sus títulos, es falsa, todo su entramado también lo es”, comenta Martín.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad

Lo +

Lo más leído

Lo más valorado

Lo más comentado