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La familia de una joven muerta en un accidente acuático denuncia irregularidades en la investigación

Fecha: 22/02/2010 Ana María Pascual ico favoritos Añadir a favoritos
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La joven Noelia Pérez, camarera en un famoso bar de copas de Benalmádena (Málaga), acudió el pasado verano a una fiesta organizada a bordo de un velero por unos empresarios de la Costa del Sol. Con uno de ellos montó en una moto acuática y ya nunca más se la vio con vida.

La fría lectura del informe policial en torno a la muerte, el verano pasado, de la bilbaína Noelia Pérez Pérez, de 24 años, basta para comprender los miedos y las dudas que acechan a Mari Carmen Pérez Nieves, su madre. “No me creo que mi hija muriese ahogada. Siete meses después de que apareciese muerta, no sé de qué murió –clama la mujer, vestida de negro y sin perder la compostura en el salón de su piso en Bilbao–. Mi hija era una gran nadadora. Estoy segura de que alguien intenta tapar este caso”. Mari Carmen, que tiene cuatro hijos más, no se explica que la autopsia que se le practicó a su hija no aparezca y que el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Málaga no se haya molestado en exigir el documento antes de decidir, el pasado diciembre, que la muerte de Noelia pudo haberse debido únicamente a una imprudencia leve del conductor de la moto acuática en la que viajaba la joven antes de morir.

Noelia Pérez vivía sola en un apartamento en Málaga y trabajaba como camarera en el Maracas Bar, uno de los locales más conocidos de la Costa del Sol, en Puerto Marina (Benalmádena). No está claro lo que ocurrió el 13 de julio de 2009, cuando Noelia desapareció en el mar después de un paseo en moto acuática con el empresario malagueño Francisco Javier Cabrera Casado, de 33 años, un cliente del bar al que apenas conocía. No está claro porque las declaraciones de los testigos son contradictorias, como ha podido comprobar esta revista en las diligencias instruidas por la Guardia Civil. En lo único en lo que coinciden los testigos es que aquel día celebraron el cumpleaños de Cabrera a bordo de un velero que habían alquilado. Cada uno de los presentes ha dado versiones diferentes a la hora de explicar dónde, cuándo y qué almorzaron; tampoco existe unanimidad respecto al momento en el que Noelia se montó en una moto acuática conducida por Francisco Javier Cabrera y ya no se la volvió a ver con vida.

Cinco amigos de Cabrera –todos, clientes del bar Maracas–, una compañera de trabajo de Noelia y otras tres chicas, suramericanas, de las que no sabe nada, y a las que la Guardia Civil no localizó para tomarles declaración, se encontraban a bordo del velero. Noelia y Francisco Javier estaban en el mar, en una moto. Sobre las 19.30 horas, los amigos regresaron a puerto “a tomar algo en un chiringuito, no esperando a Noelia y Javier porque pensaban que ellos venían con la moto de agua por detrás”, consta en la declaración de Mónica Mosquera, la compañera de Noelia.

A las 23.30 el Servicio Marítimo de la Guardia Civil recibió el aviso de la desaparición de la joven y su acompañante. A las 2.20 horas se localizó a Francisco Javier, que pese a llevar entre ocho y diez horas en alta mar no precisó atención médica. El hombre realizó una primera declaración ante la Guardia Civil, que extrañamente no consta en las diligencias del caso. La prueba de alcoholemia y la de estupefacientes que se le practicaron como conductor de un vehículo a motor –con resultado negativo– se hicieron casi 24 horas después del rescate.

Lo que contó Francisco Javier Cabrera es que Noelia y él se cayeron de la moto y no pudieron volver a subir. Que ambos nadaron hacia la costa y en un momento dado perdió de vista a la chica. La joven apareció muerta dos días después, a 85 kilómetros del lugar donde ocurrió el naufragio. Mari Carmen vio el cadáver de su hija y explica que Noelia “tenía un golpe en la mandíbula, que estaba morado, la nariz torcida, y una herida en el labio”. En las diligencias no aparece el informe técnico ocular que realizó la Guardia Civil, junto con el médico forense, sobre el cuerpo de Noelia.

El juez tiene claro que a Cabrera solo se le podría juzgar, llegado el caso, por una imprudencia leve, y anticipa en su auto de 16 de diciembre de 2009: “(…) en cuanto a la recepción del informe de la autopsia, sus conclusiones servirán para determinar si la muerte se ha producido por ahogamiento, por el golpe de la caída o por otra causa (...), pero dichas conclusiones no afectan a la calificación de los hechos ni a la conducta del conductor”. Ante esto, la madre de Noelia se pregunta: “¿Cómo puede adivinar eso el juez?”.

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Comentarios recientes

  • alex 20/10/2011 20:43

    ke pena de chica ke mierda de vida y de acompañamnte

    Comentario fuera de tono

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