La guerra de las médulas
Fecha: 26/01/2012La llegada a España de la fundación alemana DKMS, dedicada a la captación de donantes de médula, ha desencadenado una guerra. La Organización Nacional de Trasplantes acusa a los germanos de llevarse ilegalmente datos de donantes y de comerciar con ellos. DKMS sostiene que posee el mayor archivo de donantes de células madre del mundo y, por tanto, la salvación de miles de enfermos oncológicos.
rika y su padre, en el Hospital Niño Jesús de Madrid. La niña, sonriente y con fuerza, espera ser operada para acabar con una leucemia que le fue diagnosticada en 2009.
Elías Martínez vive en Alcalá de Henares, tiene 21 años y unas cuantas cosas por hacer. Entre sus objetivos más próximos está terminar la carrera de Periodismo, truncada por la maldita leucemia que le acompaña desde hace dos años. Es uno de los inspiradores de Pelones Peleones, un grupo de pacientes con cáncer que utiliza las redes sociales para intercambiar sueños y pesadillas. Desde hace algunos días, tanto él como sus compañeros de lucha no hablan de otra cosa. La disputa entre la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) –el organismo español que coordina las donaciones de órganos y médula ósea en este país– y DKMS –una organización privada alemana que mantiene su propio registro de donantes– ha encendido las luces de alarma entre los enfermos, visiblemente preocupados por una polémica sin antecedentes en el ámbito sanitario.
La declaración de guerra fue lanzada por la ONT a través de una carta fechada el 17 de enero, en la que acusaba a los alemanes de intentar desarrollar sus actividades en territorio español de manera ilegal y de haberse llevado datos de donantes españoles sin autorización del Ministerio de Sanidad. También advirtió sobre los “fines comerciales” de esta compañía, creada en 1991 por un grupo de especialistas en oncología y estrechamente ligada desde 2006 a la multinacional de cosméticos y perfumes Coty. Según las autoridades españolas, la DKMS pretende realizar campañas de captación de donantes españoles para luego incorporarlos a su registro mundial. A partir de ese momento, la Sanidad española debería pagar 14.500 euros por cada médula que regrese a nuestro país.
La primera –y hasta ahora única– jornada de captación de voluntarios tuvo lugar en Avilés (Asturias). Allí vive Hugo Pérez, un enfermo de leucemia que lleva desde 2008 luchando por su vida. El año pasado, su búsqueda de un tratamiento efectivo lo llevó hasta el hospital de Dresde, donde conoció a un médico ligado a la fundación. “Creo que nos podemos ayudar mutuamente”, le comentó entonces el especialista, y así fue. El pasado 16 de octubre, 1.231 personas se acercaron al polideportivo local para registrarse como donantes, aunque ninguno tenía el tipo de médula que Hugo necesitaba. De momento, el afectado por esta enfermedad vive gracias a la donación realizada por su hermano, compatible en un 50 por ciento. Hoy está algo cansado, pero las células trasplantadas siguen peleando con todas sus fuerzas. Si alguna vez pierden la batalla, la solución será el trasplante. Por esa razón, el primer beneficiario de DKMS en España sigue la polémica muy de cerca. “En nuestro país hay falta de donantes y no nos dejan hacer nada. Si quiero buscarlo, me ponen trabas”, afirma, y enseguida destaca que la campaña realizada en Avilés no era solo para él. “El lema era para Hugo y para otros”, destaca.
Reportaje completo en la revista interviú.







Comentarios recientes
Dices de que desaparezca el Marianin, no te queda nada... ¿Eastas bien? Porque como minimo, nos quedan cuatro años de cilicio, total, pasan volando, no desesperemos...
No olvides que van a poner el pais como unos zorros,¿¿ o asi estaria ya??Un saludo y que no te abandone el humor, clave para poder sobrevivir.
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Es horrible vivir esta situacion, pero a quien le cae, no tiene otra salida que afrontarlo con entereza y espiritu de sacrificio. Que cada dia, se dedique mas a investigar y se pueda ir adelantando. Nadie imagina lo duro de vivir este dtrama. Mucho animo a los afectados y fuerza tambien a ellos y sus familias. SUERTE.
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En vez de llevarse la médula y datos de donantes, a ver si se llevan a Mariano Rajoy y sus secuaces. Médula no tendrán pero cara........
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