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La `Jet Set´ de Ciempozuelos

Fecha: 19/02/2007 0:00 José Luis LEÓN / Alberto GAYO ico favoritos Añadir a favoritos
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‘Legrá’, ‘Fajarrastra’, ‘Tolos’, ‘Comineros’... todavía mantienen sus motes familiares como tantos otros en el pueblo, pero las operaciones urbanísticas los han catapultado a la categoría de ‘nuevos ricos’.

Alberto BERNÁRDEZ

19/02/07

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Muchos de ellos siguen jugando al gilé por las tardes. El local siempre es el mismo, el céntrico bar El Camachito, en Ciempozuelos, municipio de la corona sur de Madrid. No quieren perder las buenas costumbres. Otros se fueron a vivir fuera y pasan menos por allí. Los nuevos ricos de Ciempozuelos, la jet set de la vega del río Jarama –algunos, salpicados por los casos de supuesta corrupción urbanística, y otros, sólo conocidos por “manejar muchos billetes”–, acumulan fincas y propiedades, participan en infinidad de sociedades... y casi todos tienen relación con el ladrillo.

Hasta octubre pasado, Ciempozuelos –con una población cercana a los 19.000 habitantes– aparecía en los mapas mentales de los españoles con una imagen: el hospital psiquiátrico. Hay quien se acuerda también de la fábrica de cervezas El Águila. Ahí quedaba todo. En octubre cambió el panorama. El diario Abc destapó que la promotora Esprode había pactado una comisión ilegal de 40 millones de euros con el ex alcalde de Ciempozuelos Joaquín Tejeiro (PSOE) a cambio de recalificar unos terrenos. La operación tendría luz verde del regidor, el también socialista Pedro Antonio Torrejón, que dimitió días después. Los dos están acusados de cohecho y blanqueo de capitales –viajaron a Andorra para abrir cuentas donde supuestamente ingresar las comisiones millonarias– y estuvieron entre rejas hasta pagar la millonaria fianza. Tejeiro y Torrejón ejemplifican el pelotazo municipal, un caso más en la maraña de contraprestaciones entre constructoras y servidores públicos que aflora en toda España.

El de ‘Los Tolos’ que tenía todo bajo control

La vida del alcalde dimisionario Pedro Torrejón García (Madrid, 1956) está ligada al psiquiátrico de Ciempozuelos. Siendo un chiquillo se quedó huérfano de padre y debido a la falta de recursos de su familia –conocida con el mote de Los Tolos– fue educado por los frailes del sanatorio, recuerdan personas que hace años formaban parte de su entorno. Enfermero de profesión, casado y con dos hijas, trabajó en el Psiquiátrico San Juan de Dios, igual que una prima y su sobrina Belén, hoy concejal socialista en el ayuntamiento. Por entonces, interviú publicó que los hermanos de San Juan de Dios estaban acusados de cobrar las pensiones de los enfermos, incluso después de muertos. El periódico que dirigía Torrejón cuando era dirigente del Sindicato de Enfermería SATSE fue uno de los más cañeros con los responsables del centro.

En 1996 él y un compañero de andanzas, Luis Ricardo Rodríguez Díaz, fueron denunciados por robo, intimidación y desfalco de la sede del Colegio de Enfermería de La Coruña. Según la denuncia, habrían actuado en paralelo a la directiva en funciones, erigiéndose como ganadores de las elecciones a la junta de gobierno. En su incursión en el colegio coruñés, a Torrejón le acompañó su sobrino Jesús Torrejón Blanco, que en todo el follón haría las veces de guardaespaldas y que en la actualidad está encarcelado por tráfico de drogas.

Torrejón ha ido poco a poco incrementando su patrimonio. Para salir de prisión, presentó ocho pisos y una finca como aval para la fianza, valorados en más de cinco millones de euros. Compartido con su mujer tiene además un chalé de casi 300 metros cuadrados en Ciempozuelos, según figura en el Registro de la Propiedad de Valdemoro.

Cuatro de los pisos de Madrid están a nombre de Pradogest, sociedad que controla junto con su mujer, Elena Berrio Revuelta. Elena, también de familia humilde, es hija de un obrero de la construcción. Tras trabajar en la fábrica de Milupa, centró su futuro en los centros de estética. A través de Pradogest, gestiona tres centros de belleza, además de dedicarse al negocio inmobiliario y hacer labores de asesoramiento a centros sanitarios. Inicialmente ante el juez, Torrejón afirmó que sólo tenía dos viviendas, que cobraba como alcalde 1.800 euros y que su patrimonio provenía del ahorro personal y de operaciones mercantiles (cuando era concejal adquirió 15 viviendas, de las que vendió 9 y se hizo con importantes plusvalías). En su declaración admitió que Pradogest también se dedicaba a la localización y venta de pisos. La semana pasada, la Agencia Tributaria reveló que Torrejón y Tejeiro compartían dos cuentas bancarias.

Quizá debió olvidar Pedro Torrejón que tuvo un piso en el conjunto residencial Galera Playa, de Almuñecar (Almería), que vendió en 2005 por más de 220.000 euros a su amigo Francisco Javier Marazuela, otro potentado de Ciempozuelos propietario del Grupo Sanitur. En 2003, Pedro Torrejón llega a la alcaldía con el propósito de sacar adelante el nuevo Plan General que permitiría la construcción de más de 15.000 nuevas viviendas. Desde el principio, Torrejón se atribuyó las competencias de Urbanismo y Hacienda, así como la presidencia de todas las comisiones municipales. Todo bajo control.

El poder de la gasolina

Alcalde socialista de Ciempozuelos entre 1991 y 1995, Joaquín Tejeiro pertenece a la familia de Los Botes. A sus 60 años, este hijo del tendero de los ultramarinos y antiguo militante del PCE trabajó en el Banco Ibérico hasta que decidió dar el paso a la política municipal. Aparece como administrador único de la inmobiliaria Vita Nova Castiman (Tejeiro declaró que el auténtico gestor de esta sociedad era Torrejón) y de la empresa de formación y organización de congresos Ámbito de Gestión, y con anterioridad tuvo cargos en Ámbito de Mercado, sociedad dedicada a operaciones de exportación, tal y como reflejan las notas del Registro Mercantil. En la nota registral aparece que desde 1998 otra de las actividades de esta empresa era “la venta al por menor de carburantes para la automoción”. Curiosamente, María Jesús Trompeta Moreno –esposa de Tejeiro– controla seis gasolineras en Ciempozuelos, Alcobendas y Toledo. María Jesús trabajó hasta hace poco como personal laboral en la Comunidad de Madrid. El 1 de julio de 2006 pidió una excedencia, sólo cuatro días antes de que su marido y Pedro Torrejón cancelasen sus cuentas en Andorra.

‘Huevos de oro’

Vicente tiene la tez morena y todos le conocen por Legrá (famoso boxeador en los 60 y 70), aunque pertenece a la familia de Los Garrotes. Hijo de un jornalero, vivió siempre en el marginal barrio de Las Peñuelas, la zona más próxima a las cuevas del prado, y los que le conocen dicen que fue muy poco al colegio “y de pequeño hasta iba descalzo”, comenta una anciana que residió en aquella barriada. Con poco más de 50 años, tiene una fortuna impresionante. Sólo en el Registro de la Propiedad de Valdemoro están a su nombre o compartidas con su mujer, Gregoria Casado Díaz de los Bernardos, una manchega de La Solana que trabajó como empleada en el almacén de El Corte Inglés de Valdemoro, un total de siete pisos, quince parcelas (tierras rústicas, olivares, fincas…), cinco plazas de garaje, dos locales comerciales y una nave.

Y no es difícil verle conducir un Mercedes todoterreno o cualquiera de los otros cuatro vehículos de lujo (cuatro Mercedes y un Jaguar) que tiene a su nombre, al de su mujer o al de Vigarsa, constructora creada por el matrimonio en 1998. Lo paradójico es que Vicente García, según ha podido confirmar esta revista, sólo tiene licencia para conducir ciclomotores y tractores.

Legrá tiene montada su oficina en la plaza principal del pueblo y de allí, teléfono móvil en mano, no sale para casi nada. Hombre de negocios que no se casa con nadie en materia de dinero, en octubre de 2005 vendió dos parcelas que poseía en el Cerro de las Setas a su amigo Pedro Antonio Torrejón para su sociedad Pradogest, SL. Las parcelas tenían una extensión entre ambas de más de 600 metros cuadrados y el valor de la transacción superó los 190.000 euros.

Del bar Javi al ‘Pocker III’

Ocho plazas de garaje, casi una veintena de pisos, casas en Marbella, apartamentos y chalés, una embarcación de más de 16 metros de eslora, un punto de atraque, un equipo de fútbol –el CD Ciempozuelos–, participación en una docena de sociedades dedicadas a la construcción, compraventa de terrenos, hostelería... Así disfruta el presente Francisco Javier Trompeta, de 47 años recién cumplidos y perteneciente a la familia del Fajarrastra. Si su abuelo –vendedor callejero de hortalizas– levantase la cabeza, seguro que estaría muy contento de ver a su nieto forrado de euros. Vecinos de Ciempozuelos recuerdan cuando Francisco alquiló el bar Javi –antecedente de El Camachito– para montar jugosas timbas de cartas por las noches, donde el gilé y el tripa arriba (cané) atraían incautos que se dejaban allí hasta las pestañas. Pero antes de decidirse por el bar trabajó con apenas 16 años cumplidos como camarero de la ya desaparecida discoteca Conde, donde su progenitor ejercía como portero. Apostó por lo seguro y se metió al mundo del ladrillo, lo que le ha dado frutos y propiedades en Madrid, Marbella y Ciempozuelos, coches de lujo y un barco, el Pocker III, de 16 metros de eslora con dos motores de 700 caballos cada uno que tiene atracado en el puerto de Alicante. No hace mucho tiempo vendió otro de sus barcos, el Carosa, ambos matriculados a nombre de Inversiones Carosa SL, una de sus muchas sociedades.

Después de vender por más de un millón de euros un chalé que tenía en el número 34 de la calle Ramón y Cajal del pueblo, se trasladó a un lujoso piso de la calle Don Ramón de la Cruz de Madrid, por el que pagó 700.000 euros. Pero según las escrituras de compra y venta del chalé y del piso en poder de interviú, Trompeta compró el piso de Don Ramón de la Cruz en enero del pasado año, mientras que el chalé de Ciempozuelos se lo vendió a la mercantil Sugessa Gestión SA, del Grupo Esprode, por un precio de 1.021.700 euros, cuatro meses después de adquirir el piso de la zona residencial madrileña.

El triunfo del hijo del estraperlista

Cuando Juan Añover nació, en 1943, su padre, Pedro Añover Trompeta, tuvo que buscarse la vida en el estraperlo, aquel peculiar mercado negro de alimentos y otros productos de primera necesidad provocado por el hambre y la carestía de la vida durante la posguerra. “Tenían un secadero de maíz y tenían que hacer algo para salir adelante”, cuenta un viejo del lugar. Hoy, en 2007, aquel niño es uno de los grandes potentados. Y, cómo no, gracias a la construcción. Su padre fue procesado y condenado a seis meses de cárcel en 1991 por falsedad en documento privado al apoderarse de un chalé ajeno falsificando un contrato. Si Añover padre fue socio de Francisco Javier Trompeta, Añover hijo hizo negocios en la construcción con un importante empresario de la noche madrileña. Cuando Juan Añover compareció ante el notario para constituir la sociedad con este industrial, a pesar de ser español, se identificó como residente francés en Burdeos utilizando para ello una tarjeta de residencia del país galo. Casado con una francesa y conocido con el apodo familiar de El Cominero, en el pueblo dicen que se parece al autor teatral Albert Boadella.

Es socio de Legrá, de Agapito Revuelta Elvira, de José Luis Olmo, de Esprode, y del ex aparejador municipal Antonio García Martínez, entre otros, en sus empresas de construcción. Tiene numerosas propiedades, entre ellas una finca de más de 300 metros cuadrados en el Parque del Conde de Orgaz, una urbanización de lujo de Madrid.

Aparejador bajo sospecha

Conquense de Minglanilla, a sus ya casi 70 años a Antonio García Martínez no le queda nada por ver en Ciempozuelos. Llegó allí de la mano de los ayuntamientos franquistas –recuerdan en el pueblo– y se asentó viendo cómo socialistas, populares e independientes se disputaban los cargos. Él, mientras, continuaba en su despacho. La posibilidad de presentarse a una oposición casi a medida le convirtió en funcionario, lo que no fue óbice para que se asociara con constructores del lugar y dirigiera proyectos particulares que como funcionario estaba obligado a inspeccionar.

De los coches al ladrillo

Agapito Revuelta Elvira es el auténtico bon vivant de Ciempozuelos. Antes de hacerse rico con el ladrillo trabajó como conductor y como vendedor de coches de lujo en la calle, a las puertas de un conocido motel situado en la carretera de Barcelona. Cuentan en el pueblo que siempre estuvo “empeñado hasta las cejas y que sus propios padres casi perdieron su vivienda por salir acreedores de él en una de sus muchas trampas”. La conducta de este personaje no pasó desapercibida para la Guardia Civil del pueblo, que lo detuvo en al menos dos ocasiones, una por estafa y la otra por apropiación indebida. Y algo de verdad tiene que haber en estas afirmaciones porque los cinco Mercedes que tiene están matriculados a nombre de la mercantil Inmobiliaria de Gestión MG SL, donde sus dos hijas figuran como propietarias. De esa forma no existe posibilidad de ser sorprendido por supuestos acreedores.

Todo empezó en la residencia Pablo Neruda

En un solar que tenía el tío Mergal, conocido en el pueblo con el sobrenombre de El Sopas, en la calle Santa Clara de Ciempozuelos es donde se construyó la residencia de ancianos Pablo Neruda, y fue allí donde Torrejón y sus amigos presuntamente se organizaron como empresa formal. Además del ex edil y su compañero de fatigas en el incidente de La Coruña, Luis Ricardo Rodríguez Díaz, coincidieron en la dirección de esta residencia vendida luego a Renfe personajes como Inmaculada Bouzas, vinculada a la constructora Bitango, y Maravillas Estepa Penacho, compañera sentimental de Luis Ricardo. Esta mujer está presente en varios consejos de administración de empresas en las que figura Francisco Javier Marazuela Huelga, la cabeza visible del Grupo Sanitur. Una de estas sociedades es Esperodri Ciempozuelos, domiciliada en el número 30 de la calle San Mateo, de Madrid. Curiosamente, una de las propiedades que Pedro Torrejón señaló como fianza para salir de la cárcel estaba ubicada precisamente allí.

Espronde, en el disparadero

Las edificaciones que construye esta inmobiliaria ponen el límite a los cuatro costados de Ciempozuelos. Lo que hoy forma un gran holding inmobiliario empezó como una modesta sociedad familiar en 1995 con un capital social de 6.000 euros. Un reciente traspaso de cuentas a una de sus filiales, Sadrepo, establecía la creación de 5.546 acciones con un valor nominal de diez euros y una prima de asunción de más de siete millones de euros. Fueron los cuñados Francisco Javier Castillo Martínez y José Luis del Olmo Lozano, casados respectivamente con María Jesús y Esther Gancedo Santos los que se lanzaron a la aventura hoy llamada Española de Promoción y Desarrollo (Esprode), investigada por presunto cohecho a los ex alcaldes de Ciempozuelos. Con el tiempo designaron al tercero de sus cuñados, Fernando Flores Bas, casado con otra de las hermanas llamada María Gloria, como apoderado de la sociedad.

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