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Trabajaron con aglomerado de cuarzo. Hoy, cuando hay un repunte de este afección pulmonar, las víctimas piden que se reconozca como enfermedad laboral.

La silicosis del sur

Fecha: 03/04/2017 Inma Muro / Fotos: Juan Manuel Vacas ico favoritos Añadir a favoritos
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En Andalucía hay un repunte de silicosis, mal incapacitante y mortal. Y en Montemayor está uno de los focos calientes del problema. Con el boom inmobiliario, el pueblo tuvo 30 pymes de encimeras de cocina. La prosperidad dejó de herencia esta afección pulmonar provocada por inhalar minúsculas partículas de sílice al manipular compactos de cuarzo. Pocos han logrado indemnizaciones por haber enfermado en el trabajo. | Sigue leyendo.

Miguel Córdoba, a sus 35 años, tiene un 48 por ciento de capacidad pulmonar y niveles de oxígeno en sangre bajísimo. Ya le han hecho las pruebas para un trasplante de pulmón. Tiene silicosis como consecuencia de trabajar durante trece años de marmolista. Es una enfermedad pulmonar crónica ocasionada por la inhalación de polvo de sílice. Hasta 2005 esta enfermedad de origen laboral estuvo vinculada casi exclusivamente a la minería. 

El de Miguel fue uno de los primeros diagnósticos conocidos en Montemayor, localidad que ha sido señalada como una de las más afectadas en toda Andalucía. En este pueblo cordobés, de 4.000 habitantes, llegó a haber una treintena de empresas de encimeras que trabajaban el aglomerado de cuarzo. La crisis inmobiliaria acabó con la mayoría pero dejó el 67 por ciento de los casos de silicosis de la provincia de Córdoba. Hay catorce reconocidos oficialmente, aunque todos coinciden en que saldrán muchos más. Nuria Martínez, secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO, señala que la infradeclaración en enfermedades laborales en Andalucía llega al 95 por ciento. El sindicato denuncia que eso supone unos sobrecostes para la Sanidad andaluza valorados en 700 millones de euros. “La silicosis, al ser un mal de sabida vinculación con el trabajo, no me atrevo a decir que sea tan elevada, pero sí que hay mucha”, explica la sindicalista.

Miguel Córdoba se atrevió a denunciarlo. Tras él llegó un goteo de casos en la villa cordobesa que no ha cesado. Lleva cinco años de batalla legal para que se le reconozca la enfermedad profesional. “Al principio me diagnosticaron sarcoidosis. La diferencia es que esta es enfermedad común y la silicosis es laboral. La mutua se agarra al primer informe para no indemnizarme”, explica.

Antonio Gómez trabajó 22 años en un taller de mármol. Después de saber que tenía silicosis en grado uno, aún estuvo seis años más cortando encimeras. “Me ahogo, tengo asma y me han salido muchas alergias. Llegó un momento en que lo dejé, no puedo trabajar en un sitio con polvo”. Entró a los 14 años como aprendiz y llegó a encargado. Reconoce que la prevención no era la debida. “Llevábamos mascarillas pero no las adecuadas. Había una enorme falta de información. De 21 trabajadores, cinco están graves por la silicosis”.

Miguel Córdoba recuerda cómo por la empresa iban representantes y les daban algunas nociones. “Venía gente de Silestone [nombre comercial dado por el líder en la fabricación de superficies de cuarzo, Cosentino, que exporta a todo el mundo y que tiene a Cindy Crawford como embajadora] y nos hablaba  solo de tener cuidado sin muchos detalles. Por llevar un sueldo a casa haces barbaridades”.  

El epidemiólogo Andrés Rabadán, jefe de Salud Pública de  la Junta de Andalucía en Cádiz, ha participado en la elaboración del Programa Integral Silicosis Andalucía (PISA), plan pionero en toda España para la prevención. “El problema es que salió un producto nuevo, el compacto de cuarzo. Es magnífico, pero no se tomaron las medidas oportunas. Esta tragedia no puede volver a ocurrir”, subraya este médico.

Cuenta como en 2009, neumólogos de Cádiz encontraban”cosas raras”: pacientes muy jóvenes con una enfermedad inaudita fuera de las minas. El diagnóstico se confirmó, una versión agresiva de silicosis. Todos eran trabajadores del sector del mármol. “No se diagnosticó antes porque los neumólogos no buscaban esto, pero si se busca está. Es imposible que en otros sitios de España, donde se ha trabajado con este material y que tuvieron una explosión inmobiliaria, no se den casos”, mantiene Rabadán.

Por su parte, Cosentino, la empresa líder en el sector, replica que siempre han cumplido con la legislación vigente. Preguntado por interviú,  mantiene que “el corte, elaboración e instalación de productos como Silestone puede hacerse de forma totalmente segura si se siguen las medidas de seguridad estipuladas por la ley e indicadas en la Guía de Buenas Prácticas” de la marca. 

Añade que “no tienen ninguna capacidad para decidir sobre las medidas de seguridad que deben seguir los empleados de las marmolerías”. Esa responsabilidad recae, en su opinión, en cada empresa. Representantes de Cosentino afirman que las medidas de seguridad son las mismas que se requieren para la manipulación de granito, mármol o pizarra. En ese punto no coinciden fuentes del equipo técnico del Instituto Nacional de Silicosis (INS), en Oviedo. “Nuevos materiales con hasta más de un 90 por ciento de sílice, casi el triple que sustancias naturales, se empezaron a usar sin haber reforzado de manera proporcional las medidas preventivas” , explican.

Muertes tempranas

La opción del trasplante de pulmón es la única vía cuando la enfermedad está muy avanzada pero arriesgada. “La mitad se queda en la mesa de quirófano. La silicosis dificulta la sutura, el neumólogo me dijo que es como coser arena”, cuenta Miguel Córdoba. En Chiclana (Cádiz), otro punto negro de la silicosis en Andalucía, dos pacientes (de 33 y 35 años) fallecieron durante la intervención.  | Sigue leyendo.

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