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La venganza de los boixos

Fecha: 06/10/2008 0:00 ico favoritos Añadir a favoritos

Son extremistas, violentos y aficionados al delito. Los más ultras dentro de la hinchada radical del Barça demostraron durante el pasado derbi que, pese a que Joan Laporta los ha expulsado del Camp Nou, siguen teniendo capacidad para reventar partidos.

"Si ser culé es un delito, yo soy un criminal, nací para ser del Barça hasta la eternidad. Boixos o muerte”. Guitarras sucias y golpes rápidos de batería acompañan la voz del cantante de Sospechosos Habituales, una de la bandas radicales conformadas por miembros de la peña ultra del FC Barcelona, los Boixos Nois (los chicos locos, en su traducción al castellano). Los componentes de este grupo de música resumían así su filosofía de vida hace menos de un año en una entrevista: “Sexo, alcohol, violencia y Boixos”.

Si a estas virtudes unimos un cacao ideológico sin precedentes, tendremos la definición completa de los aficionados más descontrolados del fútbol español. El sábado 27 de septiembre su rama más violenta lo volvió a demostrar. Un lanzamiento indiscriminado de bengalas incendiarias cayó sobre el público en el estadio de Montjuïc durante el derbi Espanyol-Barça. Hubo 12 heridos leves, pero pudo ser peor. Cinco jóvenes de entre 18 y 28 años, todos de Girona, fueron detenidos. El juez los ha acusado de lesiones y de un delito agravado de desórdenes públicos. Y lo más novedoso: ordenó su ingreso en prisión porque es imposible controlar su entrada en los estadios y podrían repetir los hechos.

Casuals, los más violentos

Fuentes policiales han explicado las estrategias que utilizan para burlar la acción policial. Según estas fuentes, los detenidos podrían estar vinculados a Casuals FCB, un grupo de boixos “totalmente descontrolado que desde el principio de esta década están demostrando lo que son: delincuentes”. Con la tolerancia cero decretada por el presidente azulgrana, Joan Laporta, su visibilidad en el Camp Nou es nula, pero su activismo “macarra y gansteril” lo demuestran en las calles o en otros campos. Era habitual que cuando este grupo viajaba a otros estadios, muchos otros seguidores barcelonistas se quedaban en casa para evitar mezclarse con ellos. Casi siempre la historia acababa mal y la violencia se desataba.

El termino casual define la fórmula encontrada por los hooligans ingleses para despistar a la policía, sus auténticos enemigos, a los que llaman “acab” (All Cops Are Bastards, todos los policías son bastardos). Indumentaria poco llamativa, abandono de la estética skinhead y de las bufandas, y violencia sin medida son sus principales características. En España fue un grupúsculo de los Boixos el que primero adoptó esta estrategia para pasar desapercibido y seguir cometiendo fechorías. Los Mossos también sopesan que los detenidos estén integrados en Combat FCB, otro de los colectivos ultraderechistas que junto a los Casuals FCB mueven en realidad a los boixos con más ganas de bulla. Combat usa parafernalia neonazi y se considera así misma como la “vanguardia joven” de los Boixos. Algún cabecilla estaría vinculado con el grupo musical Arma Blanca, según fuentes policiales.

En foros ultras de internet estos dos grupos radicales son envidiados y odiados por igual por las otras peñas ultras del fútbol español. Los odian por su organización y los envidian por su violencia. De hecho, los boixos más descontrolados sólo tienen como aliados a Standarte Bremen, grupo ultra de seguidores del equipo alemán Werder Bremen.

Según ha podido saber interviú, entre los detenidos por los incidentes de Montjuïc se encuentra un muy conocido miembros violento de los Boixos, con una lista de antecedentes que hace temblar. Otros dos de los encarcelados son Guillem y Alex Caparrós, dos hermanos, de 20 y 21 años, muy conocidos por sus conductas antisociales en Anglès, el pueblo de Girona donde viven.

Gamberros reincidentes

Fuentes del consistorio gerundense aseguran que son unos “vándalos abandonados de la mano de dios. En el pueblo han tenido varios juicios de faltas por gamberradas de todo tipo”. Las mismas fuentes hablan de carreras de coches ilegales, destrozo de mobiliario urbano, desórdenes, resistencia a la autoridad. “Son un par de energúmenos que tienen atemorizada a mucha gente, y el ayuntamiento lo sabe. Se esconden bajo la bandera del Barça, pero a ellos sólo les interesa la gresca”, dice un vecino. En un foro de internet, un joven que da detalles sobre la pertenencia de uno de los hermanos Caparrós al equipo de fútbol del pueblo sostiene: “Poco le importa el Barça cuando hace años iba con la camiseta del Espanyol; sus intenciones son otras”.

En 2004, durante las fiestas populares de Les Gales, se produjo una batalla campal en el que se vieron implicados casi un centenar de jóvenes con aspecto de skinhead. Jóvenes de Anglès señalan que ya por entonces los hermanos ahora detenidos estuvieron vinculados con los sucesos.

Una de las hipótesis que manejan los Mossos d’Esquadra es que los detenidos más jóvenes podrían haber elegido el derbi barcelonés para realizar su bautismo de fuego, una demostración de que están capacitados para ingresar en la facción más violenta de los Boixos.

Las evidencias de que los boixos más peligrosos se están acercando a la delincuencia común tras ser arrinconados por Joan Laporta son muchas. En marzo de 2004 la Guardia Civil dio por terminada la operación Filo con más de una veintena de detenidos. Un año antes la investigación se centraba en una banda que se dedicaba al tráfico de drogas: contactaban con proveedores y negociaban la compra de importantes cantidades de mercancía, pero luego se presentaba en el lugar acordado una pandilla de jóvenes armados haciéndose pasar por guardias civiles. Secuestraban a los narcos, los agredían con gran violencia y les robaban la droga para venderla. Meses después, todas las pesquisas se centraron en un grupo de boixos integrados en Casuals FCB que se reunían en un bar de los alrededores del Camp Nou. Fuentes policiales han asegurado que este grupo manejaba mucho dinero de la venta de droga y tenía atemorizados a muchos empleados del Barça.

Los Casuals protagonizaron también las amenazas al presidente del club entre finales de 2003 y principios de 2004. Laporta acababa de ganar las elecciones y su declaración de intenciones estaba clara: no más grupos violentos en las gradas del estadio. Les cerró el almacén donde guardaban de todo, y se lo pagaron con un intento de agresión.

En julio de 2004, cuando las instalaciones del Camp Nou estaban medio vacías, cinco integrantes de Casuals FCB entraron en La Botiga del club, robaron material deportivo y cuando fueron parados por la seguridad de la tienda oficial, se encararon: “Tú, chitón, ten cuidado o te reviento la cabeza”. Con esa misma impunidad mantuvieron atemorizados a vigilantes del club, porteros, acomodadores y otros empleados.

Las fuentes policiales consultadas explican ese acercamiento a la delincuencia común de los más radicales en el perfil de los protagonistas. En octubre de 2003 fue detenido David Ventura Aparicio –entonces tenía 31 años– por agredir a dos marroquíes durante un partido en el Camp Nou. Era la misma persona que en 1991 fue condenada por el asesinato del seguidor del Espanyol de origen francés Frederic Rouquier. Otro de los condenados por ese crimen fue Antonio Romero Ors, alias Jaro, hasta hace poco uno de los cabecillas de los boixos más violentos.

Como curiosidad, el historiador Xavier Casals, experto en movimientos de extrema derecha, recordaba en su libro Ultracatalunya (L’Esfera dels Llibres) que a pesar de la eterna rivalidad también existe cierta permeabilidad entre los ultras del Espanyol y los del Barça. “Uno de los procesados por el crimen de Rouquier, de los Boixos Nois, era apodado entre los ultras del Espanyol como ‘el Chivato’, porque al principio era brigadista [miembro de las Brigadas Blanquiazules, formadas por seguidores del Espanyol] y se pasó a los Boixos”, escribe Casals.

Minuto de silencio polémico

Hasta la presidencia de Laporta, los Casuals vivieron a sus anchas. En diciembre de 1997 presionaron al club para que se guardase un minuto de silencio por el fallecimiento de Sergio Soto, uno de los líderes de los Boixos vinculado a agresiones racistas y homófobas. El club cedió al chantaje. Los neonazis se habían hecho con la grada radical. Los catalanistas e independentistas perdían toda opción de monopolizar el fondo radical del Barça. Dos años más tarde, los jefes de los Boixos decidieron expulsar a los Casuals. Las agresiones se sucedieron y se hicieron con los mandos.

Dentro del radicalismo barcelonista existen en la actualidad redskins (cabezas rapadas de extrema izquierda), los hay catalanistas e independentistas, y hay rapados de ultraderecha. Estos últimos tienen vetada la entrada en el estadio azulgrana. Los demás apenas están organizados.

La sensación que se extiende –y que corroboran fuentes policiales– es que los más peligrosos hinchas sólo buscan camorra. “Muchos se arropan tras un escudo. Hay grupúsculos políticos que intentan captar jóvenes adeptos en las gradas o en los bares frecuentados por seguidores del fútbol, pero también hay delincuentes comunes camuflados de hinchas”.

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