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La familia del último fusilado por Franco presenta una demanda ante Naciones Unidas

Las dos muertes de Humberto Baena

Fecha: 28/10/2010 11:46 Luis Miguel Montero/ Fotos: Carlos Puga ico favoritos Añadir a favoritos
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Xosé Humberto Baena fue la última víctima de pena de muerte en España, concretamente el último de los cinco fusilados por Franco el 27 de septiembre de 1975. Su familia siempre defendió su inocencia y las irregularidades del proceso, que comenzaron por acusarle del crimen de un policía, a pesar de que Baena se encontraba en Portugal en esa fecha y podía demostrarlo y de que la testigo principal aseguraba que él no era el hombre que había visto disparar.

El 27 de septiembre de 1975 junto a Baena fueron fusilados otros dos miembros del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista Patriótico) y dos de ETA por el asesinato de un Guardia Civil y un Policía Nacional en Burgos y Barcelona. Las ejecuciones desataron una oleada de protestas a nivel internacional que hasta entonces el régimen franquista no había conocido.

Treinta y cinco años después, en concreto el 27 de septiembre de 2010, Naciones Unidas admitió a trámite la denuncia presentada por la familia Baena. En la demanda se plantea que en el juicio sumarísimo de la Jurisdicción Militar “se vulneraron diversos derechos fundamentales contenidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”. Los derechos que se habrían vulnerado durante el proceso fueron, según la demanda, “el derecho a un proceso con garantías, a ser juzgado por un juez competente, independiente e imparcial, el derecho a la defensa y la asistencia letrada, el derecho a la doble instancia en materia penal y a no recibir tratos inhumanos o degradantes, así como el derecho a la vida”.

Estudiante de filosofía

Los 24 años que vivió Humberto no fueron fáciles. Era el hijo mediano de tres hermanos, Fernando, Flor y él mismo, nacidos en el seno de una familia humilde de Vigo. Su padre Fernando llevaba la contabilidad de una empresa maderera y fue quien inició la lucha para demostrar la inocencia de su hijo, testigo que a su muerte recogió su hija Flor y que hasta ahora mantiene viva. Gracias a la ayuda económica de unos familiares Humberto comenzó a estudiar Filosofía en Santiago de Compostela, donde comenzó, como tantos otros jóvenes de su época, a militar en el PCE, entonces clandestino. Durante una manifestación estudiantil en 1970 fue detenido y juzgado y absuelto en 1972, aunque estuvo un mes en la cárcel. Debido a este proceso Humberto tuvo que dejar los estudios y ponerse a trabajar, algo complicado ya que las empresas importantes pedían certificado de penales, y aunque Baena había sido juzgado y absuelto la policía se negaba a dárselo, al igual que el carnet de conducir o el pasaporte. Así que hasta que fue al servicio militar tuvo que trabajar como camarero o vendedor de libros. Tras su paso por la mili comenzó a trabajar como peón en una fundición. El 1 de mayo de 1975 durante una manifestación un policía de paisano disparó “al aire” y mató al vigilante de una empresa que contemplaba la protesta. Ese mismo día Humberto junto con otros trece militantes sufragó una esquela en el Faro de Vigo y pagó una corona de flores. Al día siguiente la policía comenzó a detenerlos y a Humberto lo avisaron a tiempo, que no se presentó en casa de sus padres y “acordándose de las palizas que le habían dado antes en la comisaría decidió huir a Madrid”, cuenta su hermana Flor, que entonces tenía 22 años. Mientras permaneció fuera de Vigo Humberto recibía cartas, comida y dinero de sus padres, “sabíamos que el día que asesinaron a este policía él se encontraba en Portugal e incluso había testigos capaces de atestiguarlo”, dice Flor. Humberto fue detenido el 22 de julio por el asesinato del policía Lucio Rodríguez, acaecida el 14 de julio. A ninguno de los testigos se les dejó declarar en el juicio, hasta el extremo que una de las principales testigos de la acusación, de las tres personas que vieron el crimen, ni siquiera fue llamada a declarar en el juicio, porque asegura que la persona que ella vio disparar no era Humberto.

El último fusilado

El proceso judicial tuvo de todo menos legalidad, incluso para los tribunales de la época. Por ejemplo, no se permitió a los familiares asistir a la ejecución, a los abogados hablar en el juicio o presentar alegatos. A las diez de la mañana fue ejecutado Humberto en el cuartel de Hoyos de Manzanares. Las únicas declaraciones que se conocen del juicio realizadas por Baena fueron: “afirmo que soy militante del Partido Comunista (m-l) y no he participado en los hechos que se me imputan”.

Los padres de Humberto batallaron judicialmente hasta el 2002 –un año después falleció su madre Estrella y su padre lo había hecho en 1993-, pero en el 2004 el Tribunal Constitucional no admitió a trámite el recurso por entender que la Constitución “no estaba vigente en septiembre de 1975”. En septiembre de 2005 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos tampoco admitió el recurso porque “los hechos denunciados ocurrieron con anterioridad a la fecha de entrada en vigor, en el Estado Español, del Convenio Europeo de Protección de los Derechos y Libertades Fundamentales de 4/11/1950”. El planteamiento de la nueva demanda presentada ahora ante Naciones unidas es que “el Derecho Internacional no puede quedar suspendido o inaplicado por la instauración de una dictadura” y se plantea también que “si bien la Ley de Memoria Histórica Española (ley 52/2007) reconoce la ilegitimidad, entre otros órganos, de los Consejos de Guerra del Franquismo, resulta injustificado que siendo los órganos juzgadores ilegítimos, no sean nulas de pleno derecho las sentencias dictadas por los mismos”. En cualquier caso, como quiere dejar muy claro Flor Baena, “no pedimos indemnización económica, sólo que se repare su honor y que en los libros de Historia no figure como asesino sino como asesinado, porque es como si lo hubieran matado dos veces”. Lo que sí consiguió Humberto Baena fue ver cumplido al menos uno de sus deseos, que dejó escritos en una carta fechada el mismo día de su fallecimiento y dirigida a sus padres: “Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente. Que mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi deseo”. Humberto Baena fue el último ejecutado en España.

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Comentarios recientes

  • sergi 04/11/2010 23:13

    perdona marta pero el FRAP es el frente revolucionario antifascista patriotico, no has leido lo suficiente porque es el GRAPO el grupo revolucionario prinero de octubre, documentate

    Comentario fuera de tono

  • MARTA 03/11/2010 12:10

    FRAP significa (Frente Revolucionario Antifascista Primero de Octubre), y no (Frente Revolucionario Antifascista Patriotico), por si alguien pregunta, lo se porque he leido mucho y en las siglas siempre escribian que su significado era ese. El autor del articulo o es muy-muy joven, o escribe lo que le han dictado.

    Comentario fuera de tono

  • Vigo resiste 01/11/2010 12:17

    Ánimo Flor desde Vigo. Justicia.

    Comentario fuera de tono

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