Reportajes / Artículos

Las nuevas leyes y subvenciones amenazan el futuro de las películas modestas

Fecha: 08/02/2010 Nieves SALINAS ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tú valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Más de 17 millones de espectadores y 100 millones de euros de recaudación en 2009. Fue un año redondo para el cine español gracias a títulos como ‘Ágora’, ‘Celda 211’ y ‘Planet 51’. En la antesala de los Goya hay una industria angustiada por el paro y el nuevo reparto de las subvenciones –más de 72 millones el año pasado–.

En España tenemos todos los mimbres para ser una gran industria. Llevamos muchos años haciendo cine, se consume más que nunca –incluida la piratería– y tenemos talento, pero hasta que no sea una cuestión de Estado, hasta que los productores no crean que se puede hacer negocio, hagan más películas que enganchen y dejemos de mirarnos al ombligo, seguiremos con el debate sobre la crisis de nuestro cine. Necesitamos un vuelco total y absoluto”. Las palabras de Emma Lustres, responsable de la productora Vaca Films, cobran especial relevancia. Su última cinta, Celda 211 es –con perdón de Ágora– la favorita de los premios Goya que se conceden el 14 de febrero y arroja unas cifras incontestables: más de diez millones de recaudación y casi millón y medio de espectadores. Y sigue en cartelera.

Para algunos, el cine español va mejor que nunca. Para otros, está peor que siempre. “Se ha declarado una guerra fría que ha propiciado que muchos jóvenes digan que lo que hacemos es basura. O que somos unos señores que viven de la picaresca de las subvenciones. ¿Por qué? Nuestras películas, aunque no tengan gran taquilla, tienen una gran proyección internacional, van a numerosos festivales y pasean nuestra cultura por el mundo entero?”, se queja el director Juan Vicente Córdoba. Con las cifras sobre la mesa –y por taquillazos como Ágora, Celda 211, Planet 51 y Spanish movie–, nuestro cine ha roto la barrera del pesimismo. Y eso en plena crisis económica. La Federación de Cines de España (FECE), habla de 2009 como un año “extraordinario”, ya que recaudaron 675 millones de euros, un 9 por ciento más que en 2008. La aportación del cine español ha sido de 17 millones de espectadores –un 20 por ciento más que en 2008– y más de 100 millones de euros de recaudación, frente a los 81 millones de un año antes. La exigua cuota del mercado –el 13 por ciento, frente al 25 de Francia– habría subido hasta el 15 o 16 por ciento. Todo un hito.

Pero hay voces que cuestionan el futuro de una industria a la que, durante años, el público ha dado la espalda. “El cine está incluido en un huracán de cambios legales que supone una reconversión muy discutida. Cada parte trata de proteger sus intereses”, resume Gabriela Weller, del sindicato de Técnicos Audiovisuales y Cinematográficos del Estado Español (TACE). Alude, por un lado, al nuevo reparto de ayudas previsto por el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA) de Cultura –72.210.298 euros en 2009–, paralizado tras la queja de la plataforma Cineastas contra la Orden –a la que pertenece Córdoba– y ahora desbloqueado por la Comisión Europea. Por otro, al auto del Tribunal Supremo que plantea una cuestión de inconstitucionalidad contra la ley que obliga a las televisiones a invertir un 5 por ciento en producciones españolas y europeas.

¿Qué pasa entonces para que pese al éxito de taquilla sólo reluzca lo que se cuece en los tribunales? “Eso mismo me pregunto yo. Se habla de todo menos de lo que interesa. No pasa en ningún otro país”, señala Pedro Pérez, presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE). interviú intentó recabar el parecer de la ministra de Cultura, Angeles González-Sinde, quien declinó la petición de entrevista por “problemas de agenda”.

Para quienes lanzan mensajes como que “solo vivimos de las subvenciones”, Pérez contraataca: “¿Por qué sólo se habla negativamente del dinero que se da al cine?”. Y Córdoba reincide: “Me gustaría que en las matrículas de los coches fueran chapitas con todas las ayudas que reciben”.

La reordenación de las ayudas ideada por el ICAA –dicen desde Cineastas contra la Orden– impulsará la política de hacer menos películas, pero más caras, y dejará fuera del mercado a los productores modestos. “Como si el hecho de hacer películas de más coste garantizara su calidad. El cine es más que taquilla, es un bien cultural”, dice Córdoba. Y ahí cita El Bola, La soledad o Tesis, que triunfaron siendo producciones pequeñas.

El cineasta pone ejemplos: con la orden ministerial se quedan fuera películas con un presupuesto inferior a 600.000 euros. Como los documentales –con un coste máximo de 300.000– o las coproducciones –“en este momento media Latinoamérica está levantada”– con un coste aproximado de 500.000 euros. Lo peor, añade, es que el nuevo sistema de ayudas complementarias establece un baremo para las películas en el tramo entre 600.000 euros y dos millones, que deja a los pequeños productores –que barajan presupuestos medios de 1.500.000 euros por película– en una delicada situación: “Muchos productores inflarán los presupuestos para llegar a los dos millones. Si ya llegas al millón y medio con sangre, sudor y lágrimas, imagínate 500.000 euros más”.

De las 173 películas producidas en 2008 en España, 108 eran de ficción, 55 documentales y diez de animación. De las de ficción, se estima que más de la mitad tendrían un presupuesto inferior a dos millones. Muchas no se hubieran podido realizar con arreglo a la nueva orden.

Dos cinematografías

En lo que todo el mundo coincide es “en que no hay salas para tanto cine. El futuro pasa por diferenciar lo que se va a estrenar en un cine o en televisión”, dice Pedro Pérez. “Es casi un escándalo que de las 173 películas de 2008 en España, 34 no se estrenaran, otras fueran un fiasco y sólo cinco se repartieran el escaso 13 por ciento de cuota de mercado que consiguió el cine español”, asegura Gabriela Weller.

Hay muchas películas que, simplemente, son “invisibles”, apuntan desde Cineastas contra la Orden. No cuentan con la “brutal promoción”, que, reconoce Ghislain Barrois –director de Telecinco Cinema–, tienen títulos como su buque insignia, Ágora. “Nuestro compromiso no es con el sector (del cine), sino con nuestros accionistas. Tenemos la obligación de hacer una inversión que nos marca la ley, totalmente injusta, pero hoy por hoy la ley está vigente. La promoción ayuda, pero no siempre. Si una película no es redonda, no vas a ningún lado por mucho que la promociones. Pero para un productor independiente es difícil competir con los distribuidores norteamericanos”.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Making of

NIÑOS ROBADOS

Cumplimos 35 años

ÁREA MAX

Publicidad

VÍDEOS NACIONAL, INTERNACIONAL Y ECONOMÍA - SECCIONES