Lorca: la búsqueda de los restos del poeta se ha convertido en un polémico jeroglífico
Fecha: 04/01/2010 1:00Nació en Fuente Vaqueros (Granada) en 1898. De eso no hay duda, pero más de un siglo después aún no sabemos dónde murió. Federico García Lorca, tal vez el poeta español más admirado en el mundo, se llevó el secreto de su fusilamiento en 1936 a su tumba. Pero ésta sigue sin encontrarse. De su vida nos queda su obra.
Javier CANDIAL
Yo sé que estás aquí / entre estos árboles, esta hierba / que un día te vieron morir / por defender tu patria y tu tierra”. Los versos están envueltos en un plástico transparente. Descansan entre una gran cruz hecha de flores en el barranco de Víznar (Granada), sobre unas fosas comunes con miles de cadáveres de la Guerra Civil. Al fondo, una placa de piedra dice: “Lorca somos todos”.
La inscripción no falta del todo a la verdad, porque sí se sabe que Federico García Lorca murió en esa zona, el barranco de Víznar. Y que fue en agosto de 1936. Pero aún –y han pasado 73 años– no se sabe con exactitud en qué sitio ni, tampoco, otros detalles del fusilamiento del poeta, nacido en Fuente Vaqueros (también en Granada) el 5 de junio de 1898. De dónde partió la orden de detenerle, cómo llegó allí, quiénes lo fusilaron, qué día y, sobre todo, dónde está su cadáver, son incógnitas que testigos, historiadores, geofísicos o arqueólogos no han sabido –o querido– despejar todavía.
El último intento terminó el pasado 18 de diciembre, cuando la Junta de Andalucía hizo público el informe sobre las excavaciones de unas supuestas fosas con cadáveres de la Guerra Civil en Alfacar, el pueblo pegado a Víznar donde termina el barranco del mismo nombre. Mes y medio de trabajo y 70.000 euros después, el resultado es contundente: “En toda el área excavada nunca se realizaron fosas de enterramiento. El estudio no deja lugar a duda alguna”, dicen los técnicos.
Era, decíamos, el último intento –por ahora, claro– de hallar la tumba de Lorca, aunque oficialmente no se buscase al poeta. De hecho, una de las cosas que sí se saben es que murió en compañía de al menos tres personas más: Dióscoro Galindo, un maestro republicano de Pulianas, y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. A los cuatro habría que sumarles, posiblemente, dos fusilados más: el inspector de tributos Fermín Roldán y el hostelero Miguel Cobo. Son los restos de todos ellos –salvo Lorca, cuya familia nunca quiso remover su cadáver, y el maestro, cuya nieta, Nieves Galindo, se echó atrás al final– los que se han buscado a petición de sus descendientes y a través de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Granada.
En la búsqueda no ha faltado la polémica. Primero, porque en el convenio firmado a cinco bandas entre la Consejería de Justicia de la Junta, la ARHM, el Ayuntamiento de Alfacar, la Diputación y la Universidad de Granada no se dejaba claro a quiénes se estaba buscando y por encargo de quién. Por ejemplo, la familia Galadí tiene dos ramas, una adoptiva y otra de sangre, y ésta última se oponía; Arcollas, por su parte, falleció sin descendencia y fue la CGT, como tributo a su militancia en la CNT, quién lo pidió a última hora.
Pero también porque no se sabía exactamente el lugar ni por dónde empezar. Según el anterior presidente de la ARMH, Francisco González Arroyo –auténtico motor de las exhumaciones desde hace años–, “se ha estado buscando en el peor sitio, 500 metros más allá de donde estaba el campo de instrucción, en El Caracolar, justo en medio del barranco. Han excavado en Fuente Grande y en la parte donde hay más piedra”.
En efecto, los trabajos toparon con roca a menos de 90 centímetros de la superficie, cuando una tumba precisaba al menos de metro y medio de profundidad. Y también ha resultado polémico seguir a pie juntillas las tesis de Ian Gibson, el hispanista británico que más ha publicado sobre la muerte de Lorca y que en los últimos tiempos ha sido bastante discutido, incluso en el seno de la ARMH: disensiones internas provocaron que González Arroyo dejara la presidencia en manos de Maribel Brenes, alumna del vicepresidente, el profesor Rafael Gil Bracero, ambos más partidarios de las teorías del británico: “Yo apostaba por El Caracolar y así lo puse en el informe que le envié al juez Baltasar Garzón –instructor del caso–, pero se descartó. Creo que no querían encontrar nada de verdad”, dice Arroyo, rotundo.
Poco fiable
El historiador Gabriel Pozo (ver recuadro de la página 14) cree que a Arroyo no le falta razón: “La principal fuente de Gibson no era muy fiable, porque ahora sabemos que esa persona llegó allí el 21 de agosto y que a Federico lo mataron en la madrugada del 18. No pudo estar presente”. Se refiere a Manuel Castilla, el enterrador apodado Manolillo el comunista, que habló con Gibson en 1955 señalándole el lugar. “Pero diez años después –añade Pozo–, ya reconocía que no estaba seguro, que había cambiado el paisaje...Yo me decantaría por El Caracolar, como dice Arroyo, en línea con Agustín Penón y Eduardo Molina Fajardo”.
El Caracolar está en el barranco de Víznar, a mitad de camino entre Fuente Grande (Alfacar), al oeste, donde se han hecho las excavaciones, y las fosas comunes con los miles de cadáveres, más hacia el este (Víznar). Las tres zonas están separadas por unos 500 metros, pero es en la del centro donde se hallaba el campo de instrucción en el que Queipo de Llano visitó a las tropas –la mayoría, falangistas– acantonadas en Víznar al comienzo de la guerra. Allí tuvo lugar el acto castrense del 15 de agosto de 1936, en conmemoración de la Virgen, olvidada en la República. Allí “alguien” –probablemente el mayor de los Rosales, Miguel– comentó a Ramón Ruiz Alonso, enviado del entonces diario católico Ideal a la parada militar– que el poeta estaba en la casa de la familia Rosales.
Ruiz Alonso –el padre de la fallecida actriz Emma Penella (ver recuadro de esta página)– es quien ha cargado históricamente con la responsabilidad de la muerte del poeta. Lo que está claro es que fue él quien, ese mismo día, lo denunció en el Gobierno Civil –a cuyo frente estaba el comandante José Valdés– y quien lo fue a buscar a casa de los Rosales al día siguiente, 16 de agosto, de donde salió “con un traje oscuro sobre el pijama de rayas, sin esposar, en una hora imprecisa de la tarde”, según todos los historiadores.
A partir de ahí poco se sabe. Parece que el poeta estuvo en el Gobierno Civil toda esa noche y el día siguiente. Y tal vez parte de ese tiempo en la cercana comisaría de policía.
Los hermanos de Miguel Rosales, José (Pepiniqui, el más osado) y Luis (el poeta) se encorajinan al saber que lo han detenido cuando estaba invitado en su casa. Pepiniqui incluso amenaza con una pistola al propio comandante Valdés en su despacho; su hermano Luis tiene una fuerte trifulca con Ruiz Alonso. Entre la noche del 16 y la mañana del 17 lo ven y hablan con él; pero cuando al día siguiente van a buscarlo con la intención de liberarlo, ya no lo encuentran: le han dado el paseo.
Según los indicios, Federico llega a Víznar el 17 o el 18 de madrugada. No se sabe bien quiénes lo trasladan. Pasa sus últimas horas en el cortijo Villa Concha en compañía de los que luego fueron fusilados con él. Fuma y pide rezar un Padrenuestro, lo que hace con ayuda de uno de sus guardianes, José Jover, porque “a mí se me ha olvidado”. Lo matan de madrugada. Pero ¿dónde? ¿Por orden de quién? A los pocos años, el oprobio internacional sacudió el franquismo, que jamás recompensó a Valdés ni a Ruiz Alonso por esos días de plomo. “Qué luto para la España / qué vergüenza en el planeta / de haber matado a un poeta / nacido de sus entrañas”, cantó Violeta Parra en la canción Un río de sangre. Lo demás es leyenda. En Granada queda, para siempre, la cuna donde nació, en Fuente Vaqueros. Y su tumba, seguro. Una tumba que sigue sin nombre.
Lo +
Lo más leído
-
Andrea C: "Quiero sentirme valorada”
La pretendienta de MYHYV habla después de un verano compliado...
-
El youtuber Dalas Review a su novia: "No sirves para nada, eres una puta"
Más de dos millones y medio de seguidores, la mayoría adolesc...
-
Olvido Hormigos: "Pretendo excitar, ayudar a tener mejor sexo”
La exconcejala más deseada se estrena el lunes en interviú co...
-
La ‘dolce vita’ sube de tono
Sexo, fiesta, macizas y cachas: viajamos a Italia a comprobar...






Comentarios recientes
No hay comentarios