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La mafia del catastro usó huellas digitales y firmas de personas fallecidas para hacerse con las fincas de sus herederos

Los muertos vendían sus tierras en Canarias

Fecha: 22/05/2017 Juan José Fernández. ico favoritos Añadir a favoritos
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Durante marzo y abril, la Guardia Civil ha ido deteniendo a 19 personas por su presunta participación en una trama de expolio de terrenos con un infiltrado en el Catastro de Las Palmas. Y desde entonces, más de un centenar de vecinos en diversas islas piden que se sumen sus casos a las investigaciones. No dejan de aparecer extraños contratos de compraventa y supuestas usurpaciones de fincas. Y en muchos casos, sobre todo en Fuerteventura, a modestos campesinos que ya no pueden decir si de verdad las vendieron: están muertos. | Sigue leyendo.

La casa de Juana Rodríguez desapareció de los legajos oficiales. Y dieciocho años lleva Manuel Viera, su hijo, peleando contra el hechizo. Al fallecer la señora y heredar, acudió Manuel a Hacienda a pagar impuestos y no pudo. Viera fue entonces al Registro de la Propiedad, “y ya no figuraban a nombre de mi madre las tierras, ni siquiera la parcela donde vivió”, relata. Acababa de empezar la primavera del 2000. Manuel Viera era entonces gerente de una destilería de ron; hoy es un jubilado de 79 años, vecino de Las Palmas, empeñado en recuperar la tierra. “Si sigo –dice–; es por mis cuatro hijos”

Habla Viera de una propiedad transmitida por su abuelo, campesino de la aldea de Lajares, municipio de La Oliva, a medio camino entre las dunas costeras de Corralejo y las playas blanquísimas de El Cotillo. Precisamente por eso, Manuel cree que los terrenos valdrían hoy millón y medio de euros. Se trata de una parcela, Los Bichos, 12.000 metros cuadrados en el pueblo, y el Cerco El Fragoso y el Cerco del Moral, de 20.000 y 13.695 metros cada uno, en los que en otro tiempo se criaron cochinos y cabras, y se plantó cebada, lentejas y garbanzos. 

Cuando Viera quiso reclamar, un constructor de Lajares, Roque Martín Mesa, al que llaman allí Roquito, surgió con un contrato de venta. Según el papel, Candelaria, hermanastra de su madre, había vendido los terrenos a un ebanista, Miguel Ábalos, en 1980; y este, a su vez, se los había vendido a Roquito en 1995 por un millón y pico de pesetas. Candelaria no estaba ya para aseverarlo: falleció en 1986. La firma de Ábalos figuraba al final de un trozo en blanco del último folio. “Roquito se había inventado el contrato”, sostiene Viera. Y lo acredita: el 27 de abril de 2005 Ábalos le firmó ante notario un acta de manifestaciones según la cual nunca vivió en Lajares, ni conoció a Candelaria. Aún así, en 2005 perdió un pleito contra Roquito. Ahora ha pedido a sus abogados que sumen su caso a los que la Justicia investiga en Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, en el marco de la operación Atino. 

Años de delito

Hoy sobre las tierras de Viera hay casas. Doce chalés sobre el que fue domicilio de su madre, y un chalé y un alojamiento rural en los cercos. “Roquito segregó rápido los terrenos”, se lamenta el jubilado.

Como Viera hay ya más de un centenar de afectados en Canarias que han llamado a la Guardia Civil de Las Palmas con sus cuitas, desde que ha trascendido la investigación policial, que de momento va por 19 detenciones. Están siendo investigados tres notarios y una decena de operadores inmobiliarios. | Sigue leyendo.

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