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Los negocios de la mujer sin rostro

Fecha: 04/09/2006 Daniel Montero ico favoritos Añadir a favoritos
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Montserrat Corulla, abogada de 35 años, era especialista en obtener licencias para edificios históricos. Movía los hilos para Juan Antonio Roca en Madrid, Murcia, Málaga y Sevilla. La Justicia ha bloqueado varias empresas a su nombre y todas sus fincas.

04/09/06

Ella es una mujer sin rostro. No hay fotos de su cara, y las que había han sido retiradas con sutileza del mercado. Ahora, la reina de los palacios acude a declarar tapada hasta los pies y su cara, antes regalada por los despachos municipales, es el secreto mejor guardado. Pero su fama le precede. El nombre de Montserrat Corulla sonaba siempre que alguien hacía negocio con un edi_ cio histórico en Madrid. A sus 35 años, tenía una carrera meteórica. Bien parecida y mejor relacionada, se ganó la con_ anza de importantes empresarios. Y se topó con Juan Antonio Roca, principal imputado en la operación Malaya. La seducción _ nanciera les unió, pero no fue más allá. Pese a ello, la mujer de Roca siempre pensó que su relación era más que profesional. Corulla quedó al frente de varias empresas controladas por el capo urbanístico de la Costa del Sol. Pisos, hoteles, palacios… Montserrat subía como la espuma. Ahora, pasa los días en la cárcel de Alhaurín de la Torre, en espera de juicio.

En su auto de procesamiento, el juez Miguel Ángel Torres –encargado de la instrucción de la operación Malaya– le señala como una pieza clave en el entramado financiero urdido por Roca. Bajo su nombre, el asesor de Jesús Gil ocultó, según la fiscalía, una red de sociedades con inversiones mobiliarias en Madrid, Murcia, Marbella y Sevilla. Corulla, que se encuentra en prisión preventiva desde su detención el 29 de marzo, ocupa nueve cargos en seis sociedades mercantiles inscritas en los registros españoles. La mayoría de las empresas en las que aparece son firmas patrimoniales, creadas para administrar la compra de edificios protegidos y con un importante valor histórico.

Su nombre es conocido también entre los miembros de la Comisión Institucional Para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural (CIPHAM). Esta entidad municipal era la encargada de decidir sobre los proyectos propuestos por Corulla para varios palacetes de la capital. Desde 2002, la abogada –definida por quienes la conocen como una mujer de gran atractivo– medió en operaciones urbanísticas como la remodelación del Palacio de Villagonzalo y del Frontón Beti-Jai, dos edi_ cios de alto valor monumental. Según ha podido saber interviú, Corulla alardeaba ante los técnicos del Ayuntamiento de estar bien relacionada con altos cargos municipales. La letrada empleó en ocasiones otra estratagema para mantener oculta la identidad de Juan Antonio Roca en sus negocios. Cuando era preguntada sobre sus representados, Corulla alegaba que eran empresarios vascos en el anonimato, temerosos de ser extorsionados por ETA.

La nave nodriza

Condeor, SL, era la punta del iceberg empresarial de Juan Antonio Roca. La sociedad, creada en 1992, tiene como administrador único desde 2002 a Montserrat Corulla y está domiciliada en el número 32 de la calle Ortega y Gasset, en Madrid. Esta dirección pertenece al Palacio del Marqués de la Hinojosa, un edificio singular construido en 1903. Anteriormente, la empresa estuvo ubicada en el número 59 de la calle Goya. Esta dirección fue investigada por la Policía Nacional, ya que en ella aparecen domiciliadas varias sociedades relacionadas con el asesor de urbanismo de Marbella. Antes de que Corulla tomara el mando y la representación de la empresa, aparecen nombres como el de Juan Bautista Toledano, empresario del sector de los carburantes que gestionó intereses de Condeor en Murcia, y Rodrigo Hernando Ortega, presidente de Inversiones Giralba, una Sociedad de Inversión Mobiliaria de Capital Variable (SIMCAV).

Estas empresas, que tienen una tributación especial reducida al 1 por ciento de sus beneficios anuales, han sido criticadas en numerosas ocasiones por la Asociación Profesional de Inspectores de Finanzas del Estado (APIFE) como vía de escape para los grandes capitales ante la presión fiscal. Inversiones Giralba tiene un capital suscrito superior a los dos millones de euros y como secretario de la sociedad _ gura Juan Luis Soriano Pastor, otro de los abogados detenidos en el transcurso de la operación Malaya.

A nombre de Condeor aparece una treintena de fincas, edificios y hoteles en toda España. Pero uno de los activos más importantes de la empresa es el 50 por ciento de las acciones de Inmobiliaria Ángel de Tepa, SA. Esta firma es propietaria del Palacio de Tepa, un edificio construido en 1792 por el arquitecto Jorge Durán y valorado en 31,8 millones de euros. Montserrat Corulla era la consejera de la sociedad en representación de Condeor. Uno de sus compañeros al frente de la entidad es el abogado Severino Martínez Izquierdo, que fue tiroteado el 19 de enero de 2005 en las proximidades de su despacho en un posible ajuste de cuentas y que representa los intereses de Inversiones Paduana, SA, propietaria de la otra mitad de las acciones. Estas sociedades están controladas por Pedro Román Zurdo, ex concejal del Ayuntamiento de Marbella entre 1991 y 1998. El compañero político de Jesús Gil reclamó ante la Justicia el pasado 2 de mayo la mitad de los bienes intervenidos a Inmobiliaria Ángel de Tepa, inmovilizados por orden judicial ante los indicios de que la firmas era empleada por Roca para lavar capitales.

En 2003, las empresas de Juan Antonio Roca y Pedro Román compraron el 91 por ciento de las acciones de Inmobiliaria Ángel de Tepa a una constructora gallega. En la operación les acompañó Eco Yeso Internacional, una empresa vinculada al holding empresarial Grupo 22. En octubre de 2005, los empresarios marbellíes compraron también las acciones de EcoYeso y se repartieron la titularidad de la entidad –y del edificio vinculado– a partes iguales. Fue entonces cuando Montserrat Corulla –ya famosa por sus operaciones en edificios protegidos– tomó el timón y se encargó de gestionar los permisos municipales para que el edificio albergara un hotel de lujo.

Los compradores aparecieron para aquel caramelo con forma de ladrillo en medio de Madrid. Varias empresas aunaron capital para comprar el proyecto por 31,8 millones de euros, siempre que el Ayuntamiento concediera los permisos para la explotación comercial, un trámite empedrado al tratarse de un edificio protegido. Tras las gestiones de Corulla con el Ayuntamiento de Madrid, en febrero de 2006 el edificio fue vendido. Pero el dinero nunca llegó manos de Roca y Román. Antes de hacerse efectivo el pago, el juzgado número 5 de Marbella bloqueó la operación y embargó el inmueble. Las influencias de Montserrat, esta vez, no sirvieron de nada.

Por cuenta ajena

Era común que Montserrat fuera contratada para mediar entre el Ayuntamiento y las promotoras. Sobre todo si el objeto de deseo empresarial era un edificio singular. Su trabajo en el bufete de Sánchez Zubizarreta-Soriano Pastor, registrado en la operación Malaya, le abrió las puertas a un mundo de importantes relaciones empresariales. Corulla –que siempre lucía un portafolios de piel de una cotizada marca– medió, por ejemplo, en el proyecto de reforma del frontón Beti-Jai de Madrid, ubicado en la calle Marqués de Riscal. El 14 de julio de 2004, la gerente de Urbanismo de Madrid, Beatriz Lobón, se comprometió por escrito a expropiar el edificio en el plazo de un año. Doce meses después, el Ayuntamiento se echó atrás. La concejala de Urbanismo, Pilar Martínez, anunció en un pleno municipal que el consistorio desechaba la vía forzosa y llegaría a un acuerdo comercial con los propietarios.

Siempre con impecable vestimenta, Corulla tenía la fama de ser una de las mujeres más bellas que pasaba por el Ayuntamiento. En los últimos años, intercedió también en la licencia de reforma del Palacio de Villagonzalo, un edificio valorado en 17 millones de euros y que el juez Miguel Ángel Torres investiga como parte del patrimonio de Juan Antonio Roca.

Utilización de los familiares

La llegada de Montserrat Corulla al mercado laboral supuso un incremento de actividad comercial también para su familia. Sus padres, Alberto Corulla e Isabel Castro, figuran en los consejos de administración de varias empresas vinculadas con su hija. Como ejemplo, Isabel Castro es administradora única de Inmuebles Dalmina, SL. La madre de la letrada encarcelada tenía 60 años en la fecha de creación de la sociedad: 10 de julio de 2002. La firma, fundada como promotora de arrendamientos inmobiliarios, tiene a Montserrat Corulla como única apoderada y 337.733 euros en activos, según las cuentas presentadas en 2004. Esta sociedad fue creada el mismo día que Palacio de Villagonzalo, SL, una de las empresas intervenidas por el Juzgado de Instrucción número 5 de Marbella. El historial empresarial de Alberto Corulla –padre de la abogada– es también tardío. Comienza según el Registro Mercantil en 1991, con 51 años. Nunca antes había ostentado cargos en empresas españolas, pero desde 1994 hasta la actualidad ha sido inscrito en nueve sociedades.

La utilización de los familiares era una técnica utilizada por Juan Antonio Roca para sus operaciones urbanísticas. El detenido en la operación Malaya registró cuatro sociedades en 1993 a nombre de su madre, Dolores Nicolás Pérez, que contaba con más de ochenta años en aquella fecha. La Fiscalía de la Audiencia Nacional consideró entonces que estas empresas –Dintak, Contratas Peninsulares, Contratas El Plantío y Cantera Nasok– fueron el canal para desviar 4.442 millones de pesetas de las arcas marbellíes.

La bonanza económica sonrió a Montserrat mientras trabajaba con Roca. En 2005, la joven abogada se compró un piso de lujo en el número 32 de la calle Eduardo Dato, de Madrid. El inmueble, de más de 300 metros cuadrados, fue hipotecado por 1.300.000 euros. Un gran capricho para una abogada aficionada al lujo. En la actualidad, el piso se encuentra bloqueado “en virtud de las diligencias previas 4796/05”, que corresponden a la instrucción de la operación Malaya. En una nota oficial, el juez Santiago Torres hace constar que el bloqueo de las cuatro _ ncas a nombre de Corulla en el Registro de la Propiedad se debe a los “indicios racionales de que el verdadero titular de los bienes es Juan Antonio Roca”.

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