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Los planes de la mafia rusa

Fecha: 06/02/2006 Manuel Marlasca/Luis Rendueles ico favoritos Añadir a favoritos
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Hace siete meses, policía y Guardia Civil detuvieron al menos a tres jefes mafiosos rusos, junto con otros 30 lugartenientes. Se llamó operación `Avispa´ y se habló de la desarticulación de las mafias rusas España. Hoy, todos esos mafiosos están en libertad, ante la impotencia de las fuerzas de seguridad.

Fernando Cárdenas

En junio de 2005, tras más de seis años de trabajo, la Guardia Civil logró detenerlo. En el chalé que La Fiera tenía en El Campello (Alicante) hallaron un zulo camuflado tras un cuadro y una pistola con silenciador. También un Ferrari, un Maserati, un Mercedes y un peine con incrustaciones de brillantes. Tras su detención y la de otra treinta de mafiosos, policía y Guardia Civil se felicitaron por la desarticulación de tres grupos criminales rusos en nuestro país.

Siete meses después, La Fiera y el resto de los detenidos están en libertad. También salió de prisión Malchas Tetruashvili, lugarteniente de Tariel Oniani –que escapó a la redada y que ordenó asesinar al fiscal español–, y el resto de los detenidos en las operaciones bautizadas como Avispa y Ogro, puestas como ejemplo de golpes a las mafias rusas en los foros policiales de medio mundo. “Salen de prisión pagando una fianza (50.000 euros en el caso de Izguilov) que para ellos no es nada. Salen además legitimados, ascendiendo en la pirámide criminal y con el respeto de toda su gente”, asegura un artífice de la operación. Informes de inteligencia afirman que hay media docena de capos rusos en España.

Los primeros datos fiables sobre mafias rusas según los informes de la policía y la Guardia Civil llegaron en 1989, cuando tras una reunión se dividieron la costa mediterránea española, básicamente para negocios inmobiliarios y de prostitución. Grupos de chechenos, lituanos, rusos y georgianos se repartieron el mapa respetando regiones para no interferir en sus negocios. Los ladrones de ley rusos “no tocan un arma, no tienen nada a su nombre”. De ahí que las investigaciones se centren en delitos fiscales o blanqueo de dinero, y “ningún juez español deja a nadie en prisión por delitos económicos”, según un especialista.

“Los grupos criminales rusos que actúan en España tienen un fin común y no trabajan libremente”, señala otro agente español especialista en estas mafias, que afirma que muchos grupos de chorizos que cometen ajustes de cuentas, secuestros y atracos en la Comunidad Valenciana responden y hacen llegar parte de sus beneficios a estos ladrones de ley.

No extraña que en marzo de 2003 unos cuarenta mafiosos y sus esposas se reunieran en un hotel de lujo de Alicante. La Guardia Civil grabó la fiesta del cumpleaños del jefe ruso, amenizada por uno de los cómicos más populares de Rusia y a la que asistieron entre otros Oniani e Izguilov. Desde entonces, han ampliado sus negocios españoles.

Han pasado tres años. El hombre que figura en los organigramas policiales españoles como jefe de nuestros mafiosos ha sido nombrado alto cargo de una de las mayores empresas rusas. Sus lugartenientes en España han vuelto a la calle.

Un chalé cerca del mar y de la `la familia´

Tariel Adjba tenía un chalé en El Campello (Alicante), muy próximo al mar. Vivía muy cerca de Vitaly Izguilov, uno de los vor v zakone (ladrones de ley) detenidos en nuestro país. Según informes policiales, Adjba formaba parte de un grupo mafioso llamado Vidnovskaia. Pero en diciembre de 1999 alguien le disparó 28 veces frente al hotel Sebastopolskaia, en Moscú.

Las investigaciones abiertas por la fiscalía en España demuestran que, cuatro años después de ser asesinado, Adjba firmó un poder notarial para vender su casa en El Campello. Una representante, Aureángela García Herreros, se presentó con un poder notarial firmado por el muerto el 30 de enero de 2004, cinco años después de ser acribillado a balazos. En el propio documento notarial se recoge un lapsus increíble: “Tariel Adjba, representado por Aureángela García y su esposa, viuda, con domicilio en Moscú”, lo que hizo que el notario español dejara constancia de su estupor: “Hago notar que en el segundo poder otorgado en el consulado de Moscú la mujer figura como viuda”. La apoderada manifestó que fue un error, y que el hombre seguía vivo. “Está vivo, están casados y se acreditará”.

La policía y la Guardia Civil han comprobado que Adjba está muerto. Y detuvieron a la representante, una niña de la guerra española, que quedó en libertad por su avanzada edad. En el chalé de Izguilov, muy cercano al que fue objeto de la venta, los guardias civiles encontraron el certificado de defunción de Tariel Adjba.

Aureángela García Herreros era también la representante legal de los compradores del chalé. Eran Javier Ruzafa, que fue alcalde por el PSOE, y su mujer. Ruzafa, alejado hace años de la política, explicó a interviú que no sabía nada de la historia de la casa ni de sus dueños y que compró el chalé como “inversión”.

“Hacen favores a políticos, hombres de negocios, gente respetada en los pueblos; otras veces dan dinero para actividades benéficas: así ganan posición social”, subraya un investigador español. La misma que hizo que en 2004, Izguilov, un año antes de ser detenido, fuera invitado a la semifinal de la Copa Davis de tenis en Alicante cuando las entradas ya se habían agotado.

Petróleo ruso para España

Un tribunal de Alicante dirimió el pasado verano el conflicto de marca más importante habido nunca en Europa. Lukoil, la primera petrolera rusa, recuperó su marca para la UE, que estaba en litigio con la empresa catalana Sarmet on Plus.

Esta compañía, radicada en Barcelona, había sido la elegida en el año 2002 por Lukoil para desarrollar un plan de negocio y expansión por Europa, que incluía la instalación de unas 150 gasolineras en España. Dirigentes de Lukoil, que según fuentes de la investigación “están muy bien relacionados con el presidente Putin y están siendo investigados por su relación con algunos grupos criminales rusos, especialmente los Solntsevkaia (los de Solntsevo)”, llegaron a un acuerdo verbal con los responsables de Sarmet on Plus, “pero se cuidaron de no firmar un papel”, según un conocedor del peculiar pacto de caballeros.

Sarmet registró la marca Lukoil Oil Company para la Unión Europea, pero en septiembre de 2004 Lukoil decidió no ejecutar el plan de negocio y reclamó a Sarmet la propiedad de la marca, valorada en unos 20.000 millones de dólares El conflicto se dirimió en los tribunales, y en julio del pasado año un juzgado mercantil de Alicante dio la razón a la empresa rusa, basándose en la falta de un acuerdo firmado entre ambas partes. Finalmente, el petróleo ruso barato no llegó a entrar en España, evitando el consiguiente quebranto para los mercados.

Según fuentes de los servicios de información españoles, el mercado de los hidrocarburos es, desbordado ya el inmobiliario, el campo de negocio más atractivo para las organizaciones criminales rusas. En los países en los que ya han conseguido implantarse en este sector, como Finlandia, si- guen un peculiar modus operandi: el petróleo no paga aranceles al salir de Rusia y en los demás países se vende con autorizaciones falsificadas. Por ello, el precio de sus carburantes es muy inferior al resto.

Las mismas fuentes aseguran que la energía es algo estratégico con lo que se puede ahogar a Europa. “La energía es el futuro de las mafias”, apunta un responsable de los servicios de información.

“Tienes que matar al fiscal anticorrupción”

En junio, cuando la Guardia Civil y la policía habían golpeado a los mafiosos rusos en España y detenido a algunos de los jefes y a más de veinte lugartenientes, los agentes del GEO entraron en casa de Tariel Oniani. En sus cuartos de baño había papel higiénico marca Gucci, pero él ya no estaba. Oniani, nacido en una ciudad minera de Georgia, pero con pasaporte griego, entró en la cárcel por robo a los 17 años. En los ochenta ascendió dentro de los clanes de Moscú. Se trasladó a Francia, donde fueron abiertas varias investigaciones contra él. Entonces se instaló en Cataluña. Es accionista de las líneas aéreas de Georgia.

Los informes policiales le sitúan como jefe del grupo Kutaiskaya, dentro de la organización Solntsevkaya (los de Solntsevo), “el grupo mafioso ruso que tenía los planes más ambiciosos para España”, según fuentes de los servicios de información españoles.

Oniani se fugó con su esposa, pero los policías se llevaron a su hija, de 12 años, que fue ingresada en un centro de menores de la Generalitat. Los agentes que luchan contra la mafia rusa se dieron cuenta muy pronto de a quién se enfrentaban. Y de las dos ramas de la mafia: los contactos políticos de primer nivel y los sicarios para el trabajo de campo.

En el plano diplomático, el Parlamento de la República de Georgia sostuvo días después de la fuga de Oniani una tumultuosa sesión de apoyo a su súbdito. Nadie puso en tela de juicio sus negocios ni sus actividades. Un diputado acusó a España de “mantener una niña como rehén”. Otro definió a Oniani como “un hombre de negocios con buenos contactos”. Eso mismo hizo Alimzahn Tokhtakhunov en el periódico georgiano Komersant: “Le conocí en París, no podría decir que es mala persona. Es verano, se aburren, necesitan animar a la gente, a los votantes. Para los occidentales, todos los antiguos ciudadanos de la Unión Soviética somos delincuentes”. Claro que Tokhtakhunov fue investigado ya en 2002 por el escándalo del soborno a jueces y la compra de medallas para patinadoras en los Juegos Olímpicos de invierno que se celebraron en Salt Lake City. Una pareja rusa venció bochornosamente a sus rivales canadienses gracias a algunas ayudas. Canadá protestó y todo concluyó con el reparto de dos medallas de oro.

En el aspecto militar, Oniani llegó a planear un asalto del centro de menores de Barcelona donde estaba su hija con un comando de hombres leales “a sangre y fuego”. Y se había puesto precio a la operación: 100.000 euros para quienes rescataran a su hija.

Para el capo mafioso ocurrió algo más incómodo. Como fue el único hombre importante que logró escapar a las redadas, algunos de sus jefes en Rusia volvieron sus ojos hacia él. Los servicios de información detectaron que su primera intención fue matarlo, pensando que había sido el chivato a cambio de su libertad. Cuando Oniani demostró que seguía siendo un hombre de ley, le pusieron una multa y le dieron un encargo: matar al fiscal David Martínez Madero, principal impulsor de las investigaciones contra las mafias. Meses después, el fiscal dejó su puesto. Luego, llegaron las libertades bajo fianza.

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