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El Partido Castellano, asociaciones y particulares piden que la Junta reclame a Cataluña cientos de obras de arte depositadas en varios museos

Los “sijenas” expoliados de Castilla

Fecha: 30/12/2017 • Carlos Barrio • Fotos: Alberto Paredes ico favoritos Añadir a favoritos
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Un solo museo de Barcelona, el Frederic Marès, propiedad del Ayuntamiento, alberga cuatrocientas obras de arte castellanas, más que ningún otro en el mundo. Los dirigentes del Partido Castellano (PCas) han pedido a la Junta de Castilla y León que reclame “el patrimonio artístico expoliado” que se encuentra en este y otros museos catalanes, al entender que es “judicialmente exigible”, como ha ocurrido en el caso Sijena. El gobierno castellanoleonés alega que no es comparable y que no debe entenderse como un “toque a rebato” para demandar “obras culturales históricamente desplazadas desde su origen hacia distintos lugares”.  | Sigue leyendo.

Se imaginan que en Valladolid, o en Segovia, hubiera un museo con cuatrocientas obras de arte catalanas? ¡La que se habría liado!”, exclama Luis Marcos, histórico dirigente comunero y hoy secretario de organización del Partido Castellano (PCas). A Marcos le indigna “la pasividad histórica de los gobiernos de Castilla y León no solo para reclamar lo que es nuestro, como las cuatrocientas piezas del museo Marés de Barcelona, sino para evitar que sigan saqueando nuestro patrimonio”

El pasado 13 de diciembre, el PCas –adscrito junto a Compromís, Equo y la Chunta Aragonesista, entre otros, a la coalición electoral Primavera Europea–, presentó un escrito a la Junta de Castilla y León instando al gobierno del popular Juan Vicente Herrera a que “inicie los trámites para recuperar el patrimonio artístico castellano depositado en museos de Cataluña”. Lo consideran “judicialmente exigible”.

“La mayor parte de las obras de arte expoliadas –señalan en su escrito– se encuentra en el Museo Frederic Marès de Barcelona, que alberga más de doscientas piezas procedentes de Castilla”. Una cifra que alcanza las cuatrocientas, según calculan desde el PCas, “contando las que se hallan en los almacenes” de la institución. Asimismo, solicitan “la recuperación de todos los bienes patrimoniales que han sido enajenados, robados, expoliados o malvendidos”.

Otra de sus demandas es la devolución de las pinturas murales románicas del monasterio burgalés de San Pedro de Arlanza, considerado como la cuna de Castilla, que se encuentran repartidas entre el Museo Nacional de Arte de Cataluña y el Museo de los Claustros de Nueva York. 

“Un saqueador”

Frederic Marès fue un escultor y coleccionista catalán que logró hacerse con cientos de obras de arte repartidas en iglesias, ermitas y monasterios de toda España, tanto antes de la Guerra Civil como en la posguerra, valiéndose de su afinidad al régimen franquista. Así consiguió reunir una impresionante colección de arte sacro español que donó al ayuntamiento de Barcelona en los años cuarenta del siglo pasado y que aún hoy se expone en el llamado Museu Marès, en el barrio gótico de la capital catalana. 

Según Domingo Hernández, presidente del PCas en Burgos, “Marès actuó como un auténtico expoliador y saqueador del patrimonio cultural castellano. En su museo, se cuidan mucho de no especificar la procedencia de la mayoría de obras, que fueron malvendidas por vecinos y religiosos sin escrúpulos y sin que conste documento alguno de la compraventa ni de quién era su auténtico propietario”. Para el dirigente castellanista, “Frederic Marès viene a ser un ‘Eric el belga’ de los peores años de la posguerra. Sería un ‘Eric, el catalán’ que se benefició y benefició a Cataluña con ese otro 155 que fue la dictadura franquista”. 

Hace doce años, un nutrido grupo de castellanistas ya se manifestó a las puertas del museo Marès y ante la sede del Govern para exigir la devolución de 23 conjuntos de piezas depositadas tanto en dicho centro como en el MNAC. Los servicios jurídicos del partido Tierra Comunera, precursor del PCas, cursaron una reclamación administrativa a la dirección general de Patrimonio de la Generalitat, solicitando la devolución de las obras que “ilícitamente se encuentran expuestas en diversas instituciones” catalanas. “No se dignaron ni a contestarnos”, explica Hernández.

Ahora, alentados por el reciente traslado al monasterio oscense de Sijena de 44 obras de arte sacro que se hallaban en el Museu de Lleida, han retomado sus reivindicaciones. Pretenden que la Junta de Castilla y León inste a las autoridades catalanas a elaborar un inventario “de las obras de arte expuestas en los museos de titularidad pública y privada de Cataluña y en otros museos españoles y del extranjero, así como las pruebas documentales que presuntamente justifican su posesión. (…) La restitución de las obras de Sijena debe ser un ejemplo (...) de cómo deben actuar las administraciones autonómicas (…) en defensa de sus intereses”

El director general de Patrimonio de la Junta, Enrique Saiz, cree que “el caso Sijena no debe entenderse como un toque a rebato para que  cada territorio se movilice para el reclamo de las obras culturales históricamente desplazadas desde su origen hacia otros lugares”.

“Que lo denuncien”

El responsable de Patrimonio añade que si los dirigentes del PCas creen que “los desplazamientos de esas piezas tienen su origen en el robo o el expolio, habría de denunciarse ante la oportuna sede judicial, algo que puede hacer el propio partido, sin que tengamos conocimiento de que así lo hayan hecho”.

Entre las joyas de arte sacro castellano ubicadas en museos catalanes se encuentran distintas tallas de la Virgen con el Niño, destacando una policromada de Puentedura (Burgos), datada en el siglo XII, que Marès compró a la viuda de un anticuario en 1971. También hay pinturas murales, crucifijos, retablos y hasta una ventana del campanario de la iglesia de San Miguel de Tubilla del Agua (Burgos), datada entre los siglos XII y XIII, que llegó al museo Marès tras el desmantelamiento del templo (ver recuadro en pág. 33). interviú ha intentado sin éxito recabar el testimonio de la dirección del museo.

Al filólogo e historiador Gonzalo Santonja, autor del libro Museo de niebla. El patrimonio perdido de Castilla y León, le parece “un anacronismo el hecho de que la sala de gótico del Museo Nacional de Arte de Cataluña esté íntegramente compuesta por obras de origen castellano. Cuando hablan de “nacional” deberían especificar a qué se refieren, vista la deriva independentista”.

Para Santonja, las pretensiones del Partido Castellano no pasan de un mero gesto formal, “sin mucho recorrido. Debería crearse un equipo interdisciplinar, con buenos juristas y expertos en patrimonio, que actúe con la misma tenacidad que el gobierno de Aragón”.  | Sigue leyendo.

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