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Los `yihadistas´ abandonan las mezquitas

Fecha: 12/11/2007 0:00 Luis RENDUELES / Manuel MARLASCA ico favoritos Añadir a favoritos
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Los radicales musulmanes que predican la guerra santa se han alejado de los templos. El riesgo de que las mezquitas se conviertan en focos de odio a Occidente y que en torno a ellas se formen células terroristas parece definitivamente alejado, según fuentes de los servicios de información.

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Las mezquitas se han vaciado de radicales, ya no se sienten seguros allí. Los imanes vigilan muy cuidadosamente quién entra y, sobre todo, quién habla allí”. Un responsable de los servicios de información españoles es así de tajante cuando se le pregunta por la posible existencia de templos donde se pronuncien discursos radicales. En el año 2006 había censadas en nuestro país 344 mezquitas, según la Comisión Islámica de España. Sólo doce de ellas fueron edificadas para tal fin, mientras que el resto son inmuebles habilitados, aunque cada uno de ellos tiene un imán, un responsable.

Policía, Guardia Civil y Centro Nacional de Inteligencia (CNI) elevan la cifra de mezquitas hasta más de quinientas. “Nosotros consideramos mezquita u oratorio a cualquier local en el que se rece y se difunda el Corán. Y es en estos lugares donde nosotros tenemos trabajo”, señala un mando policial.

La experiencia del 11-M sí parece haber servido. Los hermanos Oulad y Abdennabi Kounjaa, tres de los suicidas de Leganés, acudían a rezar a un local llamado Atakawa, en Villaverde. Allí no había imán. Cualquiera pedía las llaves y podía difundir su versión del islam, hasta la más radical de ellas, la de los takfires, una corriente que profesaba una gran parte de los autores de los atentados del 11 de marzo. Además, el local de la calle Virgen del Coro, de Madrid, propiedad de los hermanos sirios Almallah Dabas era un centro de adoctrinamiento yihadista y en él residían dos de los condenados, Fouad El Morabit y Basel Ghalyoun, considerados por los policías que llevaron el peso de la investigación sobre los atentados dos takfires, al igual que Moutaz y Mouhannad Almallah. Los servicios antiterroristas están volcando sus esfuerzos en detectar a los líderes de los takfires en España, algo muy complicado, porque uno de los mandatos de esta corriente (ver recuadro) es el engaño y el disimulo para pasar inadvertidos.

Pese a este oscurantismo, la Comisaría General de Información detectó entre 2005 y 2006 la existencia de algunos templos en los que se difundía la corriente takfir. La mezquita de Fuenlabrada (Madrid) y uno de los centros islámicos de Melilla estuvieron bajo estrecha vigilancia policial. En 2005, los servicios de inteligencia del Reino Unido revelaron que los takfires habían abierto varios centros en Inglaterra, lo que contradecía su doctrina, que exige a sus seguidores permanecer ocultos y no dejarse ver. Abu Dahdah, el líder de la célula española de Al Qaeda desmantelada en 2001, declaró durante el juicio del 11-M que no tenía ninguna duda de que los atentados habían sido obra de los miembros de la corriente takfir. El propio Mouhannad Almallah Dabas, condenado a 12 años en el juicio del 11-M, aseguró que Serhane, el Tunecino, seguía esta doctrina.

Difíciles de encontrar

Los servicios antiterroristas creen que los misioneros takfires que se encuentran actualmente en España difunden su mensaje radical en pequeños locales o incluso en pisos particulares. Cataluña, la Comunidad Valenciana, la provincia de Málaga y Madrid son las zonas de España donde la policía cree que se mueven los líderes takfires. “Es muy probable que se estén moviendo de una provincia a otra, protegidos por las redes islamistas”, señala un mando policial. “Además, es muy difícil encontrarlos, ya no podemos limitarnos a buscar barbudos”, añade.

Todos los servicios de información coinciden al asegurar que ya no hay que buscar yihadistas ni dentro ni en el exterior de las mezquitas. Los templos musulmanes españoles se dividen en tres grandes corrientes, según la influencia que tengan o quién los financie: Marruecos, Pakistán o Arabia Saudí y los emiratos del Golfo. “Esos imanes están muy controlados y tienen que responder ante los países que en ocasiones les pagan o les trasladan aquí”, señala un responsable de la lucha contra el integrismo musulmán. “Si detectan a algún radical o a alguien sospechoso lo sabe toda la comunidad al día siguiente y, casi con seguridad, nosotros”, añade el mando policial.

Las mezquitas que sí han despertado alguna inquietud en los últimos meses son las que recientemente han instalado en España ciudadanos procedentes de Bangladés. Sus imanes han sido formados en las madrasas (escuelas coránicas) más radicales de Pakistán, donde se enseña una rigorista interpretación del islam. De momento, los servicios de información han detectado una en el centro de Madrid y otra en el cinturón industrial de Barcelona.

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