Sport
Reportajes / Artículos
Desempleados pagan facturas y optan a subsidios desempeñando trabajos para la comunidad

‘Microjobs’ a cambio de ayudas

Fecha: 17/01/2013 17:30 Ana Montes / Fotos: Ramón Gabriel ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Devolver lo que se recibe es integrar. Esa es la filosofía del plan puesto en marcha en unos pocos ayuntamientos españoles: parados de larga duración reciben ayudas sociales o pagan sus facturas a cambio de hacer pequeños trabajos, una especie de ‘microjobs’, en beneficio de la comunidad. La iniciativa de Onda (Castellón) y de La Seu d’Urgell (Lleida) será seguida por más de treinta municipios.

olga fernández. colocar libros en la biblioteca le sirve para recibir ayuda social

Olga Fernández y Elisa Ventín, de 43 y 45 años, respectivamente, y cuatro años en situación de desempleo, acudieron raudas a esta entrevista. Con escrupulosa puntualidad –superior a la de cualquier postulante en una entrevista de trabajo– querían contar cómo haberles dado la oportunidad de devolver lo que reciben ha sido una bocanada de aliento. Igual para el resto. Su gratitud va por delante de la posibilidad de que personas como ellas puedan perder la ayuda que reciben si se negaran a colaborar. “Es como si te niegas a coger el trabajo que te ofrezcan mientras cobras la Renta Mínima de Inserción”, la cual suelen cobrar todos estos usuarios, explica Andrés Criado. Electricista, de 46 años y tres en el paro, estuvo en el parquin de la feria local de San Ermengol ordenando el tráfico. “Si ellos me ayudan a mí, es normal que yo responda. No me voy a negar si estoy bien de salud y nada me lo impide”, afirma este hombre que en la crisis perdió el trabajo.

Olga, Elisa, Andrés… todos ellos han sido los primeros en probar el proyecto por el que ha apostado La Seu d’Urgell, garantizar ayudas sociales a cambio de trabajos para la comunidad. Las dos primeras fueron derechitas a la Biblioteca Municipal. De allí salieron “con un excelente sabor de boca” y bordando el cometido. Entraron tocadas por la deriva profunda a la que arrastra tener que vivir pendientes del cobro de la Renta Mínima de Inserción –poco más de 400 euros–, que, con menores a su cargo, les llevó a la depresión y a deber pasar más de un recibo de agua, luz o gas a Servicios Sociales.

Reportaje completo en la revista interviú y en la Edición Digital: http://pdf.interviu.es

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

  • diego 28/01/2013 3:08

    Un buena idea aunque mejorable pero tiene el grandísimo inconveniente de que ya hay tanta gente en situación precaria y en desempleo de larga duración que dudo de que pueda integrar a todos los beneficiarios de estas ayudas de servicios sociales de los municipios donde se ponga en marcha. A pesar de todos los agradecidos que hay en este reportaje, lo triste es que la situación laboral no les cambia nada.

    Comentario fuera de tono

  • Sendo 25/01/2013 0:50

    Muy interesante el plan y el reportaje que al principio me hizo suponer que utilizarían a estas personas para ahorrarse puestos de trabajo. Pero digo yo que si alguien se ha preocupado en buscar esos pequeños huecos donde emplear a toda esta gente, aun por un espacio de tiempo corto, por qué los técnicos de empleo no se dedican también a detectar esos trabajos que sí circulan por la red, por ejemplo, pero no llegan a las oficinas de empleo. ¿Difícil tarea cuando hay funcionarios cruzados de brazos no siempre por que quieran sino porque a algunos no les dan trabajo? Creo que estos microjobs deberían además imponerse en otros muchos ayuntamientos de España. Basta ya d tantas políticas dispares que crean españoles con distintos derechos.

    Comentario fuera de tono

  • Ivan 22/01/2013 12:45

    Los cursos del paro se repiten como clones y resultan inútiles para muchos. Parece que con un curso de Word o Excel todos podemos encontrar un trabajo pero no va por ahí la cosa. Hay que ajustar la oferta formativa de muchas personas personalizándola según sus necesidades para ayudar a integrarles de verdad en el mercado laboral. Así sí que les ayudaríamos y no creando una franquicia de cursos estándar que “sirve para todos”. De seguir así, con un patrón único para todos, estas personas en el límite de fuerzas, recursos e integración (y a veces de formación) están avocadas a vivir de la esperanza y muy alejadas de tener planes de futuro. Si los gobiernos no quieren dependientes, hagamos que no dependan de ellos.

    Comentario fuera de tono

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad

Publicidad