Sport
Reportajes / Artículos
Las caras de la subida del desempleo tras el periodo estival

Parados: tras el verano, otoño al sol

Fecha: 02/10/2017 Alba Guerrero ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Más de 170.000 trabajadores se han quedado en la calle al acabar el verano. Otros tantos se sumarán al paro en las primeras semanas de octubre. Muchos de ellos solo consiguen trabajo en julio y agosto y tienen que estirar sus nóminas el resto del año. “Coges esos empleos por desesperación”, dice una administrativa que se ha quedado de nuevo sin trabajo. “Ya solo quieren a jóvenes sin experiencia para pagarles sueldos bajos”, se queja otro parado. Los desempleados tras el verano denuncian su situación en interviú. | Sigue leyendo.

Con el fin de septiembre también llegan a término miles de contratos de empleados que se ganaron la vida en los meses estivales. Las sustituciones por vacaciones y los empleos en el sector servicios ocupan a personas que ven en los meses de verano la única oportunidad para sumergirse en el mercado laboral. En junio, 98.317 trabajadores lo consiguieron, aunque para la mayoría, un empleo temporal no es la solución. Es el caso de María del Mar Montes: “Las bajadas de paro son una absoluta mentira”, zanja. Tiene 57 años y cree que su edad es “un gran hándicap”. En su currículum figura que es diplomada en Empresariales, que tiene un máster en dirección de empresas y que a lo largo de su carrera ha trabajado como gerente y se ha encargado de la dirección administrativa y financiera de varias empresas. A pesar de su experiencia, en los dos últimos años solo ha conseguido contratos en verano. “Desde 2008 no tengo trabajo estable. Coincidió que empezó la crisis, sumado a mi edad… Todo juega en contra”, se queja María del Mar. “Coges estos empleos eventuales por desesperación. A no ser que seas estudiante o tengas otra ocupación, te interesa tener trabajo siempre”. 

Este verano su salario no alcanzó los 1.000 euros mensuales y el otoño e invierno se prevén largos para esta barcelonesa: “Tengo derecho a paro hasta diciembre pero hay meses en los que no tengo ingresos y me toca tirar de ahorros”. Hasta hace seis años, vivía con su padre, y cuando falleció, María del Mar pensó mudarse a Quebec (Canadá) aprovechando que también habla francés e inglés. “Allí daban muchas facilidades. Te ibas con un contrato y alojamiento, pero solo escogían a gente joven…”, lamenta. “Los empleos que te dan son los que no quiere nadie; luego no hay esperanza de continuidad”. 

Según datos del Servicio Estatal de Empleo Público (SEPE), en agosto 1.421.018 personas tenían contratos temporales; 312.346 de ellas tenían entre 25 y 44 años. Los mayores de 45, solo consiguieron la mitad: 146.177. 

Pablo Estrada, madrileño de 24 años, pasó julio, agosto y la primera quincena de septiembre recogió basuras de Madrid. A pesar de que terminó un grado en formación profesional de Producción de Audiovisuales, no ha podido ejercer: “No he encontrado ningún puesto relacionado con mi profesión”. Así que se gana la vida enlazando un empleo con otro. “Cuando solo encuentras trabajos temporales no puedes dejar de buscar”, dice. En este verano ganó 2.400 euros: “Los tendré que estirar hasta que encuentre otro trabajo porque no tengo derecho a cobrar el subsidio por desempleo”. Antes de llegar a la recogida de basuras, Pablo trabajó en hostelería, carga y descarga de camiones en grandes almacenes. Aunque siempre espera que el contrato se alargue, encuentra que “por muy eficiente que seas, no hay esperanza”

Pablo, que vive en Rivas con sus padres, describe su historia como “la realidad más representativa de una juventud que sufre estas tropelías”, y denuncia que esta situación supone“un problema de autoestima. Asumes que solo puedes aspirar a curros de mierda para dos meses por muy eficiente que seas”. De las cifras de desempleo en verano, lo tiene claro: “Nos cansamos de ver cómo en julio el gobierno de turno dice que el paro ha bajado. Es una cortina de humo, un truco fácil porque España vive del turismo”.

desesperación

A 600 kilómetros de Pablo vive Pedro Medina, en Hospitalet de Llobregat (Barcelona). Cuando despierta, sabe que su rutina será la misma del día anterior. Por la mañana se dedica a buscar ofertas de trabajo. A la tarde, lo mismo. Excepto los meses de julio, agosto y septiembre, que estuvo barriendo las calles de Barcelona. Un trabajo que encontró “pidiéndolo prácticamente de rodillas en el ayuntamiento”.

Antes de verse en la calle, Pedro trabajó durante 15 años en un negocio propio: un restaurante que se vio obligado a cerrar al llegar la crisis, cuando los clientes dejaron de frecuentar el local. “He estado sin trabajo casi dos años, tampoco tenía derecho a cobrar el subsidio por desempleo”. Este barcelonés que también tiene el título de vigilante jurado, cobró “unos 5.000 euros” en verano. “He pagado alguna deuda y tendré que estirar el sueldo”, se queja Pedro y lamenta que en hostelería “ya solo quieren a jóvenes sin experiencia para pagarles sueldos bajos”.

Con él vive su hija, Ana, que es estudiante, tiene 23 años y trabaja en el comedor de un colegio. Por las tardes da clases de baloncesto y juntos ingresan “aproximadamente 1.100 euros”. Por la casa donde ambos viven pagan 300 euros de alquiler. “Me parece muy bien que el paro baje en verano, pero, ¿y el resto del año?”. Mientras continúa la búsqueda de un empleo del que vivir, Pedro denuncia indignado: “Solo tenemos derecho a ser felices una cuarta parte del año. El resto nos toca ser unos desgraciados”. 

Según el SEPE, en julio 1.776.641 personas firmaron contratos temporales, de los cuales 708.334 fueron por obra y servicio. Pero al llegar el 31 de agosto, la seguridad social borró de su lista de afiliados a 179. 485 personas. 

Miguel Ángel Romero vive en el barrio madrileño de Villaverde. El último verano, al igual que los dos anteriores lo ha pasado sirviendo cañas y refrescos en un bar. Cobraba “unos 500 euros” al mes, pero al terminar septiembre vuelve a la búsqueda de empleo: “Quiero cambiar y buscar algo que no esté relacionado con restauración”. Ahora trata de trabajar “en alguna tienda”. Miguel Ángel, que tiene 23 años y vive con su madre, estudió un grado superior de animación de actividades físicas y deportivas. “No he encontrado trabajo de lo mío”, dice. Antes de eso empezó la carrera de Magisterio: “lo compaginaba trabajando de cajero en un supermercado. Mi madre se quedó en paro y yo tuve que dejar la carrera porque todo el dinero se me iba en la matrícula”. Cuando dejó de estudiar, se fue a Irlanda. Allí vivió nueve meses “trabajando de camarero en un hotel”, recuerda. El objetivo de Miguel Ángel es independizarse y aspira a conseguir “un empleo estable en el que pueda ascender”| Sigue leyendo.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad

Lo +

Lo más leído

Lo más valorado

Lo más comentado