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Las medidas anticontaminación de Madrid y Barcelona aprietan a los dueños de tres millones de coches y furgones

¿Qué hago ahora con mis camiones?

Fecha: 23/10/2017 • Alba Guerrero ico favoritos Añadir a favoritos

Los planes para atajar la contaminación obligarán a cambiar de coche en tres años a los dueños de tres millones de vehículos contaminantes. Las furgonetas y camiones de carga y descarga también tendrán restricciones y no podrán trabajar en el centro de grandes ciudades como Madrid o Barcelona. Los transportistas protestan: “La pequeña empresa no tiene dinero para renovar sus vehículos”, se queja el dueño de una pequeña flota.  | Sigue leyendo.

Juan Carlos Moreno trabaja con 17 camiones y furgonetas que reparten cada día pan, pastelería congelada y comida a domicilio. En la base de su empresa, en un polígono de la localidad madrileña de Getafe, comienza la actividad a las cinco de la mañana. “Hacemos entre 30 y 35 entregas cada día, el 90 por ciento en el centro de Madrid”, cuenta. Desde hace unas semanas, a Moreno, que levantó su negocio en 2006, le preocupa qué ocurrirá con sus camiones. El Ayuntamiento de Madrid aprobó el 27 de septiembre el Plan A de Calidad del Aire y prevé restricciones para el tráfico en el centro de Madrid a partir de junio de 2018: “Si tuviera que cambiar mi flota por una de cero emisiones, no podría… La pequeña empresa no tiene dinero para renovar sus vehículos”, se queja este empresario.

En 2016, Madrid superó los límites de contaminación establecidos por la normativa europea. Pero la capital no fue la única ciudad cubierta por la boina turbia. Barcelona, Granada y Bilbao también pasaron la línea.“En Madrid, Barcelona o Valencia, los resultados de los planes anticontaminación hasta ahora han sido muy pobres porque no se adoptaban medidas permanentes contra el automóvil”, explica Miguel Ángel Ceballos, portavoz de Ecologistas en Acción. 

Aunque Madrid restringirá el tráfico en la almendra central a partir de 2018, de momento habrá algunas excepciones: vehículos de residentes, los de cero emisiones, o los de carga y descarga. Preguntado por esta revista, el ayuntamiento apunta que “habrá plazos más amplios para la aplicación de estas medidas a los vehículos comerciales y de distribución de mercancías”. Pero en 2020, los furgones más contaminantes dedicados a la distribución de mercancías, tampoco podrán aparcar: “Tengo once camiones que no me servirán para entrar en el centro de Madrid. ¿Qué hago ahora con ellos?, ¿los tiro?”, se pregunta Juan Carlos Moreno, que no está nada conforme con estas medidas: “Cuando se volvió obligatorio utilizar cinturón de seguridad, no prohibieron a los coches que no tenían, sino que los nuevos estaban obligados a llevarlo de fabrica”. 

A este padre de familia con 19 trabajadores a su cargo, su flota le ha costado prácticamente el millón de euros. “Si ahora quisiera venderlos no me darían ni dos duros por ellos”

Limitación por color

Las etiquetas que la Dirección General de Tráfico (DGT) envió para clasificar los vehículos en función de lo contaminantes que son, servirán para controlar las restricciones. El distintivo B, amarillo, pertenece a los diesel a partir de 2006 y gasolina entre el año 2000 y el 2006. Solo en la ciudad de Madrid hay 647.625 coches y furgonetas con el círculo amarillo en su parabrisas.

Pero los anteriores a estos, que no tienen etiqueta (pasan de los 25 años), no podrán aparcar en 2020 dentro de la almendra central de Madrid. En 2025, tampoco circular. El parque móvil de la Comunidad de Madrid, según la DGT, tiene 2.138.932 vehículos sin etiqueta. “Hay que reducir la contaminación, pero a la ciudad hay que suministrarla. Es importante respirar pero también comer”, reivindica Antonio Villaverde, portavoz de la Asociación de Transportistas Autónomos (ATA). Esta agrupación está intentando llegar a un acuerdo con el consistorio para evitar que el Plan A perjudique a los transportistas: “Todos respiramos el aire de Madrid, pero habrá quien no haya amortizado aún su camión o furgoneta”.

Martín Aizcorbe es electricista e instalador de aires acondicionados. Tiene una Mercedes Vito que usa cada día para trabajar y que necesita para llevar su material. Compró su furgoneta en 2011 y ahora baraja soluciones para poder seguir trabajando: “Debería comprar una eléctrica, pero son caras y no tienen la potencia y autonomía que necesito”, dice al aparcar en una calle cercana a la estación de Atocha (Madrid). Aunque Martín está “totalmente a favor” de la lucha contra la contaminación, no sabe qué hará cuando no pueda circular: “No puedo llevar el material en Metro”, dice.  

El precio de las furgonetas eléc pasa de los 30.000 euros y la autonomía no alcanza los 250 kilómetros. “Los precios de los vehículos eléctricos para el bolsillo medio español, son privativos”, advierte el Comisariado Europeo del Automóvil. El presidente de ATA, Antonio Villaverde, tampoco confía en que las energías alternativas sean la mejor opción: “Los vehículos híbridos de más de 3.500 kilos son muy caros; es muy difícil rentabilizarlos”, dice, y añade: “La solución sería el gas, pero no hay infraestructuras para repostar en cualquier lugar”.

Adolfo Randulfe, portavoz de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), sin embargo, ve un horizonte esperanzador en la renovación del parque móvil: “Si se sustituyeran los diesel de más de 15 años por diésel nuevos, la reducción de óxidos de nitrógeno equivaldría a retirar 2,6 millones de vehículos de la ciudad”. | Sigue leyendo.

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