Sport
Reportajes / Artículos
Esquivaron un asesinato machista. Han superado la violencia y ahora ayudan a otras víctimas a salir a flote

Sobrevivir a la violencia machista

Fecha: 03/03/2017 • Ana María Pascual ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 3 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 3 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Antes fueron víctimas, ahora son supervivientes de la violencia machista. Cinco mujeres que estuvieron sometidas durante años a malos tratos han conseguido superar el terror, incluso salvar la vida. El proceso es duro. “Una mujer sola no sale”, advierten. No se consideran heroínas, pero su valentía es innegable. Recibieron la ayuda de mujeres y ahora ellas se la ofrecen a otras. Ante la cifra del horror –18 mujeres asesinadas en los primeros dos meses de 2017–, son contundentes: “El sistema judicial nos da la espalda, a muchas nos criminaliza”. | Sigue leyendo.

Elisa enseña las fotografías: primero la de su rostro masacrado, luego las de los moratones en las piernas, las marcas en los brazos y en el cuello, y la última, la de su perro decapitado. Es esta la que provoca un mayor estremecimiento, un grito ahogado de repulsa. “Claro, es así porque nos estamos acostumbrando a ver a mujeres golpeadas y asesinadas. Ya no nos impacta”. Elisa pide que esas fotografías, aportadas al juzgado, sean publicadas: “Quiero que se sepa, que se vea lo que me hizo el que un día fue el hombre de mi vida”. 

Sucedió en abril de 2014 y aún no se ha celebrado el juicio. Elisa, ingeniera granadina que ronda los 40 años y que desde hace uno estudia Derecho, denuncia el infierno en el que la ha sumido el sistema judicial. “En lugar de ayudar a la víctima, de proteger su vida, a mí me han criminalizado por no dejarme matar”. Ella resultó imputada por maltrato doméstico igual que su agresor. 

“Cogió un palo de bambú del jardín y me fue golpeando por todo el cuerpo. Sucedió en el garaje de casa. Me tiró al suelo, forcejeé, pero me inmovilizó y comenzó a estrangularme. Como pude, agarré el palo y le di a su coche nuevo. Al verlo, me soltó y fue a comprobar el coche. Escapé y me metí en casa y llamé a la Guardia Civil”. Salvó su vida, pero entonces comenzó una pesadilla que ella califica como “igual de terrorífica que la otra, la de los malos tratos”. 

Su expareja adujo que la maltratadora era ella: “La abogada de mi expareja pidió que el forense le examinara a él también. Tenía tres arañazos que debí hacerle mientras me defendía. Salí del juzgado imputada y con una orden de alejamiento, igual que la que le pusieron a él”.

En el infierno

Un mes después de la paliza, Elisa volvió a sufrir otra agresión, aunque esta vez no en sus carnes: su perro apareció decapitado en el jardín de la casa. “Llevaba conmigo diez años, era de la familia”, clama. La Guardia Civil llegó a abrir diligencias, pero finalmente la muerte del perro, considerada entonces como una falta y no como un delito, se archivó. 

A Elisa ya no le cuesta contarlo: “La primera agresión fue cuando estaba embarazada de tres meses. Me tiró un sillón de mimbre y me dio en un brazo. Sentí vergüenza y mentí en el hospital; dije que me había caído. No se lo conté a nadie. Te vuelves una mentirosa para ocultar lo que te está pasando”. Sin embargo, suele haber alguien que lo descubre. “Otra vez, al acudir al médico, este se dio cuenta y puso en su informe que yo estaba siendo maltratada pero que no quería denunciar. ¿Por qué no me ayudó?”. 

Elisa se hace más preguntas: “¿Por qué es tan importante la denuncia? ¿No se dan cuenta de que en esos momentos las maltratadas no somos conscientes de lo que nos pasa, estamos en el infierno, aisladas, solas; no se puede denunciar con miedo, hay que estar primero a salvo y con garantías. Y eso no te lo dan a día de hoy ni los servicios sociales, ni la policía ni los jueces. Yo en ese momento solo vivía para él, mi objetivo es que estuviera tranquilo, que no se alterara porque sabía que eso significaría más palizas”.

A Estela Moreno, sevillana de 38 años, su exmarido la prefería rubia platino. También decidía qué ropa tenía que llevar su mujer. Estela era su muñeca, era su posesión. Pero aquella barbie forzosa dijo “basta ya”. “No podía soportar que mi hijo, de 3 años, presenciara esas cosas terribles”, recuerda Estela. “Le dije que me iba y me respondió: «Si te vas, lo harás en una caja de pino»”. 

Estela Moreno es pedagoga, tiene una voz dulce; su mirada también lo es. Es difícil imaginarla ahora, cinco años después de que gritara ese basta ya, como el pajarillo atemorizado que fue un día. El horror quedó atrás, necesitó mucha ayuda: “Una mujer sola no sale. Pero también hay que comprender que no te va a salvar nadie. Ni jueces ni policías. Eres tú la que te vas a salvar y hay que poner mucho empeño y rodearse de otras mujeres que han pasado por lo mismo”, aconseja. 

Estela salió por la puerta y fue a la policía. Cuenta que su exmarido se quedó con el niño y cambió la cerradura de la casa. “Estuve tres meses sin ver a mi hijo. La policía me decía que no podía hacer nada, que era su padre. Entré en un proceso brutal en el que yo me convertí en la delincuente. Dos veces maltratada”. | Sigue leyendo.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

  • Bea 09/03/2017 2:02

    No entiendo porque no aparece mi comentario anterior. Era completamente respetuoso y educado.

    Comentario fuera de tono

  • ella ellas 08/03/2017 1:05

    En el Día Internacional de la mujer, pongamos fin a esto todas y todos juntas y juntos

    Comentario fuera de tono

  • anonimo 07/03/2017 22:54

    Los jueces no criminalizan a nadie se limitan a seguir lo que dicta la ley y puede ser que lo que la ley dicta no nos parezca lo mas justo o lo mas humano pero nadie criminaliza a una victima.

    Comentario fuera de tono

  • pedro lopez 07/03/2017 20:17

    Si son heroínas.

    Comentario fuera de tono

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad