“Tenía un diablo en el cuerpo”
Fecha: 05/01/2012Cuando fue detenido, Juan José Ramos Amador, ‘el Chele’, se resistió a quitarse la ropa para ser fotografiado. La Guardia Civil quería encontrar dibujado en su cuerpo “el diablo” que había descrito la niña de diez años a la que Ramos secuestró y tiró a un pozo junto a su hermano. “El diablo” resultó ser un gato, pero los tatuajes delataron al ‘Chele’, un veterano cazador de niños.
Los carteles que se repartieron el verano pasado para encontrar a los dos hermanos que secuestró.
Los dos hijos de María (él, de ocho años, y ella, de diez), una mujer rumana, divorciada y afincada en Torrelaguna (Madrid), fueron secuestrados la tarde del 12 de junio de 2011 en un céntrico parque de la ciudad en la que residían. La frase “os voy a enseñar unos cachorritos de perro” fue el anzuelo que Juan José Ramos Amador, el Chele, un depredador sexual de menores, tendió a los pequeños. A la niña no le gustó el Chele. No quería subirse al Seat Ibiza verde y maloliente del que se había bajado Ramos, pero no iba a permitir que su hermano pequeño se marchase solo con aquel tipo y acabó subiéndose al coche.
Ramos puso el seguro de las puertas del vehículo para evitar que los niños huyeran y condujo treinta kilómetros hasta el final de un camino que sale desde la carretera que une Torrelaguna con Cobeña, a cien metros de la urbanización Valderrey. Conocía bien la zona porque hasta allí había acudido antes, con otros gitanos vecinos, a desguazar coches.
En menos de cien minutos –una cámara de seguridad lo grabó en su vehículo a la ida, a las 20.01, y a la vuelta, a las 21.43–, el Chele echó al niño a un agujero que tapó con un palé, agredió sexualmente a la niña, arrojó a los dos pequeños a un pozo de 12 metros de profundidad y tiró piedras, palés y tablones encima para asegurarse de que no podrían salir.
Solo el azar salvó a los niños. Unos jóvenes que estaban buscando escenarios idóneos para jugar al paintball oyeron las voces, ya muy apagadas, de los dos pequeños. Llevaban más de cuarenta horas metidos en el pozo, sin comer ni beber. La niña estaba muy malherida, desnuda, con golpes en todo el cuerpo… Según los sanitarios que los atendieron, no habría vivido más allá de entre cuatro y seis horas. El Chele no quería testigos de sus crímenes, quiso matar a los niños. Dejarlos morir en el fondo de ese pozo, donde estuvo 24 horas después de arrojarlos, según delata el posicionamiento de su teléfono móvil.
Reportaje completo en la revista interviú.
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Comentarios recientes
Que horrible. Pobre ninhos, en que pais fue eso?
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Creo que degenerados como "el Chele" no deben salir jamás de la prisión, porque esa clase de escoria nunca cambia. No soy española, pero siempre veo los reportajes del programa Espejo Público a través del cable, y todos los días veo atrocidades que ocurren en España. La violencia está a flor de piel sobretodo en el maltrato a niños y mujeres. No sé si España tiene la pena de muerte, pero si no la tiene debería considerarlo seriamente y aplicarla con rigor sobre estos seres degenerados que viven sólo para dañar a personas más débiles.
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Sí con dos chiquillos de esas edades, de ocho y diez años, es tan fácil llevarselos de un "céntrico parque", imagínate lo sencillo que debía ser, lo de llevarse a los críos de Córdoba, Ruth y José. Con ese animal, cadena perpetua, ese no se recupera, lo lleva en su código génetico. No pueden ni deben devolverlo a la sociedad. Cerrado de por vida.
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Recuerdo no hace mucho, en algún canal de televisión de este país nuestro, que la polícia veía imposible que un pederasta se pudiese llevar a dos niños de golpe, en lo referente al caso de los niños de Córdoba. A lo mejor José Bretón padre es culpable, pero lo que no puede hacer la polícia de España, es la de centrarse solamente en una vía de investigación. Preguntenle a esta basura humana, si tiene algun colega por Córdoba. A ver que sabe de esos pobre chiquillos.
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