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Tinto Brass, "cumplemusas feliz"

Fecha: 24/03/2008 0:00 ico favoritos Añadir a favoritos
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El decano del cine erótico europeo anda de celebraciones. Cumple 75 años y también se cumplen 45 del estreno de su primera película, ‘Quien trabaja está perdido”. Ajeno al título, Brass ya prepara su próxima película. Sirvan como homenaje a una vida dedicada al erotismo estas provocativas fotos de sus más afamadas musas.

De joven, trabajó como ayudante de Rossellini y de Alberto Cavalcanti, y también lo hizo con los hermanos Taviani y con Fellini. De todo ello le quedó cierta pasión por el tetamen felliniano, unas maneras anarco-humorísticas de mirar la vida (como las refiejadas en su primera película, Quien trabaja está perdido, de 1963) y una forma de hacer cine que en poco se parece a la de sus maestros. Pero lo que nadie discute es que Tinto Brass se ha ganado a pulso el título de maestro del cine erótico europeo, con sus apasionados admiradores y sus no menos fervorosos detractores, algunos de los cuales aseguran que sólo sabe hacer “porno de autor” de muy discutible calidad cinematográfica.

No obstante, en su haber quedan obras como Salon Kitty (1975) y Calígula (1979), referentes de la historia del cine erótico.

Disquisiciones cinéfilas aparte, desde aquí optamos por tomar partido a favor de las protagonistas de sus largometrajes, ante las que nos hemos descubierto en estas páginas tanto como ellas lo han hecho ante nosotros desde hace ya más de veinte años. De los primeros ochenta data, precisamente, la aparición de actrices como Stefania Sandrelli, protagonista de La llave secreta (1983), donde Brass dejó patente su fijación por los orondos traseros femeninos. Como el que ostentaba la Sandrelli por aquella época. La siguiente película que rodó se titulaba Miranda (1985), en la que Serena Grandi interpretaba a una tabernera que, cansada de esperar a su marido, decidía buscarse un amante. Más éxito de taquilla tuvo Capriccio (1987), con una espectacular Francesca Dellera.

Los burdeles de Paprika (1991) marca una nueva etapa en la trayectoria de Tinto Brass por la impresionante musa que busca para el rodaje: una jovencísima Deborah Caprioglio ante cuyos exuberantes pechos se habría quitado el sombrero el mismísimo Fellini. Veintitrés años tenía la chica cuando protagonizó esta película que figura en lugar destacado en los anaqueles del cine erótico europeo.

Katarina Vasilissa vino a sumarse al elenco de musas de Brass tras protagonizar El hombre que mira (1994). Lo cierto es que entonces todos la miramos, y estaba de impresión. Tanto o más que Cinzia Roccaforte, a la que aquí subimos al olimpo de la sección Guapas y perversas tras su interpretación en Fermo posta (1995). En la pertinente entrevista, Cinzia nos confesó que Tinto Brass se fijó en ella tras verla “en la tapa de una cinta de vídeo ligerita de ropa”.

De finales de los noventa destacan actrices tan brassianas como Anna Ammiratti, que en la cinta Monella (1997) da vida a una muchacha muy casquivana. De ella dijo Tinto que tiene “un erotismo caprichoso y perverso”. También de esta época es Transgresión (1999), protagonizada por Yuliya Mayarchuk. Yuliya, que se definía como “una bomba atómica del placer”, había sido miss San Petersburgo en 1997 y tenía sólo 20 años cuando decidió ofrecer sus curvas y su culo a la gran pantalla.

Entre las musas más recientes destaca Anna Jimskaya, la uzbeka protagonista de Monamour (2005). Al lado del director pudimos verla cuando presentaron la película en la Mostra de Venecia, y es una de las que han superado la llamada prueba de la moneda de Tinto Brass. Se trata de una especie de castin que suele hacer el cineasta: “Convoco a la actriz para que venga vestida con falda pero sin ropa interior, tiro al suelo la moneda y le pido que la recoja. Según el modo de agacharse, calibro cuál es su sentido del pudor, y si tiene mucho, lógicamente, no me vale”.

Ahora sus cástines son on-line y puede accederse a ellos en su página oficial en internet. Un método que le ha valido para seguir apostando por el erotismo cinematográfico y para ponerse manos a la obra con su próxima película, Vertigini. Esperemos que la nueva musa esté a la altura de las circunstancias y haya pasado la prueba de la moneda aunque sea con una videocámara y frente al ordenador. ¡Felicidades, maestro!

Visite la galería de las chicas de Tino Brass

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Comentarios recientes

  • Andrey 22/12/2010 21:16

    Muy buenas las peliculas

    Comentario fuera de tono

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