Reportajes / Artículos

Tinto Brass: `El culo es el espejo del alma´

Fecha: 26/11/2007 0:00 Inma MURO ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 1 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 1 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Es un icono del cine erótico, siempre seducido por las nalgas femeninas y con una vocación provocadora que confiesa casi revolucionaria. Para Brass la libertad empieza en la liberación sexual, y en ese campo trabaja. Ahora trae a España su último filme, ‘Monamour’, y una nueva musa para hacer soñar a sus incondicionales.

Paco LLATA

Llega envuelto en una efectista capa, con un puro y escoltado por su psicoanalista y una de sus musas, Nela Lucic, coprotagonista de su última película, Monamour. Tinto Brass, maestro reconocido del cine erótico, disfruta provocando, desde que en 1976 se inició en el género con Salón Kitty. Ha firmado otros aclamados filmes, casi siempre protagonizados por actrices voluptuosas, como Los burdeles de Páprika y Calígula (con guión de Gore Vidal). Asegura que no es él quien provoca al escándalo sino que éste viene a él.

En España acaba de presentar su última creación, Monamour, en la Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia, con un cartel que deja al descubierto una de sus obsesiones confesas, el culo femenino. Así que la primera pregunta, con su psicóloga observando a cierta distancia, parece obvia: ¿Qué cree que opinaría Freud si viese sus películas? “No sé qué pensaría; pero si sé que si no hiciese las películas que hago, acabaría fácilmente en un asilo”, explica. Sus fijaciones, que reconoce que exorciza en sus largometrajes, parten de una adoración por las nalgas: “Tengo una teoría marcada sobre el tema. La hipótesis: «el culo es el espejo del alma»; antítesis: «todo el mundo es el culo que tiene». Tesis: «enséñame tu culo y te diré quién eres». Culo está en mi nombre, en inglés es ‘ass’, y mi apellido es Brass. El culo es más expresivo que cualquier cara, no puede mentir, es lo que es...”.

Sus protagonistas han respondido siempre a esa fijación y tradicionalmente han tenido formas redondeadas y más allá de las proporciones que marcan los cánones de belleza, aunque ahora se muestran menos superlativas. La forma de escoger a las musas de su cine tiene la innegable marca de Brass, algo que parece creado por la leyenda, pero que el director confirma: “Les hago una prueba: les mando venir con una minifalda y sin ropa interior, tiro una moneda y les pido que la recojan. Según su manera más o menos pudorosa de agacharse sé si van a valer para mi película. En función de lo que deja ver de su cuerpo mido su pudor”, cuenta. A su lado, Nela Lucic sonríe: “Con ella no fue necesaria la prueba, supe que funcionaría. El momento estelar, el que me convenció, fue cuando se sentó en el bidé”.

A juzgar por la soltura de Nela Lucic en la sesión de fotos para interviú, se adivina claramente cuál debió de ser su actitud en el rodaje, por muy atrevidas que fuesen las proposiciones de Brass: “Cuando fui al castin y veía por una pantalla la prueba de la chica que iba delante de mí, pensé: «¡Uff!, no voy a poder hacerlo...». Luego decidí que me lo iba a tomar como un juego, que iba a divertirme”.

Director y actriz posan en actitud pícara, él como un auténtico voyerista y ella provocando, lujuriosa, pero con una actitud de falso y tentador recato.

Lucic nació en Bosnia-Herzegovina en 1977, ha hecho teatro y cortometrajes, y su puesta de largo ha sido con Monamour. La reconoce como su gran oportunidad y participa en la promoción con un entusiasmo y una entrega de quienes están decididos a triunfar. Y a pesar del gueto que puede suponer debutar en un género que marcha por circuitos alternativos, Nela Lucic advierte las posibilidades que representa, porque Tinto Brass es un maestro en lo que hace y ante su objetivo se han rendido _ guras como Hellen Mirren (que ganó un Oscar por la película The Queeneste año), Helmut Berger y Stefania Sandrelli: “Son actores que creen en mi proyecto estético y por eso aceptan trabajar conmigo. A mí no me gusta rodar con actores porno porque no saben interpretar. Es más fácil trabajar con actores de verdad”.

Acerca de qué persona de la actualidad o de la historia le gustaría tener a tiro de su objetivo, responde divertido que a Zapatero, “porque siempre sonríe. Tiene la cara de una mujer sexualmente satisfecha”.

Antes de adentrarse en el cine erótico, Brass trabajó con Fellini y Rosellini e hizo filmes políticos y sociales, siempre en busca de la libertad: “Fue antes de dar con la clave, que supuso darme cuenta de que el primer paso para alcanzar la libertad es lograr la libertad sexual”. Esta revelación tuvo una importancia decisiva para el director italiano, que se confiesa un revolucionario que quiere provocar, no sólo a conciencias biempensantes, sino también un cambio en la sociedad. Tocar ciertos argumentos de una manera libre es su forma de hacerlo. “Esos planteamientos van quedando en la mente de las personas. Transmito la idea de que no hay que tener vergüenza, que se debe vivir sin culpabilidad. Así nacen las personas libres que no tienen que ser absueltas por la mentalidad retrógrada. Todas las sociedades, todos los gobiernos, prefieren tratar a gente acomplejada y que se siente culpable porque son más dóciles”, concluye Brass.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

  • Ramon Bello Blanco 20/04/2013 14:22

    me gusta el erotismo

    Comentario fuera de tono

  • Ramon Bello Blanco 20/04/2013 14:21

    me gusta el erotismo

    Comentario fuera de tono

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Lo +

Lo más leído

Lo más valorado

Lo más comentado

Publicidad