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Todas las pruebas contra María José Campanario

Fecha: 16/11/2009 Luis RENDUELES/ Manuel MARLASCA ico favoritos Añadir a favoritos
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La mujer de Jesulín de Ubrique se enfrenta a una petición de más de cuatro años de cárcel. La acusan de negociar y pagar 18.000 euros con el fin de lograr una pensión de invalidez para su madre, Remedios Torres, también acusada. El sumario muestra las chapuzas y el desparpajo que utilizaron casi a partes iguales todos.

Cohecho, estafa y falsedad. Para el fiscal y la acusación, ejercida por el Instituto Nacional de la Seguridad Social, María José Campanario y su madre son autoras de estos delitos. La mujer del torero Jesulín de Ubrique pagó 18.000 euros para que el grupo dirigido por Carlos Carretero, ex jefe de la Policía Municipal de Ubrique, lograse de forma fraudulenta una pensión de invalidez para su madre, Remedios Torres, que la Seguridad Social le había denegado en 2003. Un informe de la Guardia Civil afirma que “María José lleva directamente el asunto de la pensión de su madre” y “Campanario debía saber que los tres millones de pesetas que entregó a José Luis López [el Turronero, amigo de su marido] debían ir dirigidos al pago de los servicios de los funcionarios”.

La Guardia Civil asegura que la esposa y la suegra del diestro sabían que una persona iba a suplantar a Remedios Torres para pasar una revisión médica. Las escuchas telefónicas no dejan dudas. El juez ha anulado las de seis días, pero el resto deja claro el papel de Campanario, su madre y muchos otros acusados, hasta 26 –de los que tres son médicos– en el caso de los falsos inválidos.

Una pensión imposible

“María José, tu madre no ha trabajao en su puta vida. Y le va a quedar una paga de doscientas mil pesetas”

Carlos Carretero había sido jefe de la Policía Municipal de Ubrique (Cádiz), tierra de los Janeiro. Y había logrado una pensión por problemas en un ojo. Carretero, para el que el fiscal pide diez años de prisión, es amigo de José Luis López, alias el Turronero, también implicado en la trama, un personaje muy conocido en Ubrique y amigo de Jesulín y de su familia.

La madre de María José Campanario, Remedios Torres Jiménez, relató al juez cómo empezó todo: “Una noche de julio o agosto de 2004, cenando en un restaurante en Castellón junto a José Luis ‘el Turronero’, su hija, su marido y otras personas, sale la conversación y le pregunta José Luis si está jubilada, y ella le comenta que no, que ha cotizado nueve años y que no creía que tuviera derecho a jubilarse”. Entonces el Turronero le dijo: “Vamos a ver si se puede revisar tu minusvalía”. La mujer tenía reconocida una minusvalía del 54 por ciento, pero sin derecho a pensión. Los baremos de la Seguridad Social pedían siete puntos y ella sumaba cero.

Entonces, según el sumario, el Turronero y Carretero se pusieron en marcha. María José Campanario le dio 18.000 euros al Turronero, y éste los entregó al jefe de la trama para iniciar el proceso fraudulento y lograr que la madre de Campanario fuera inválida con derecho a pensión. Las escuchas telefónicas revelan que fue Campanario y no su madre quien participó activamente en el montaje.

En el sumario consta una conversación del jefe de la trama, Carlos Carretero, con su pareja sentimental, Elisa Calvente, que también era su secretaria. Fue el 10 de enero de 2006. Carretero le cuenta a Elisa cómo ha ido su encuentro en el hotel Jerez con María José Campanario. Y lo que él le ha explicado: “Le digo: mira, María José, tu madre no ha trabajao en su puta vida, tu madre no tiene derecho a nada, y tu madre, he formao yo un follón y lo he arreglao para que le quede una paga de doscientas mil pesetas [de pensión mensual vitalicia]”. Carretero continuó: “Tu madre nunca en la vida ha cotizao”. María José, entonces, asintió y le dijo: “Es como tú me lo estás explicando”. La última vez que la suegra de Jesulín cotizó realmente a la Seguridad Social fue en 1974, según su propia declaración.

El día de la madre

1. Con chófer

La operación para que Isabel Gil se hiciera pasar por la madre de María José Campanario tuvo lugar el 23 de marzo de 2006. Guardias civiles siguieron y grabaron todo, como consta en el sumario. La red dirigida por Carlos Carretero, ex jefe de la policía de Ubrique, puso a su disposición una furgoneta y un chófer (Manolo).

2. Con ayudante

A las 10.07 la Guardia Civil fotografía el encuentro de Elisa (hija de la falsa madre de Campanario) con Mercedes, una trabajadora sanitaria que va a acompañarlas para darles confianza y evitar problemas. Las fotografías del sumario las muestran a la entrada del hospital Puerta del Mar (Cádiz), donde va a tener lugar la revisión médica. “Se apean de la furgoneta los objetivos Elisa, su madre y Mercedes, estacionando Manolo en el parking”.

3. Todo preparado

El informe continúa: “10.20: Se observa a las tres mujeres dirigirse al interior del hospital Puerta del Mar y en su interior se dirigen a la sala de espera sita en la primera planta”. Tras entrar en la zona reservada a los médicos, “Mercedes sale y se dirige a Elisa y a su madre, diciéndoles que está todo preparado y no le van a pedir el DNI, ni le van a hacer muchas preguntas”.

4. ¿Remedios?

Sale un médico y pregunta por Remedios (el nombre de la verdadera madre de Campanario). La hija de la impostora pregunta: “¿Torres?”, y entonces avisa a su madre de que es su turno. Entra su madre, pero no dejan pasar a Elisa, que, nerviosa, llama a Mercedes y le pregunta si está segura de que a su madre no le van a pedir el DNI. Los agentes ven como la mujer se queda en la puerta y hace varias llamadas más.

5.`¿Estás malita?´

La falsa madre sale de la consulta y todo parece haber ido bien. “Dirigiéndose Elisa a su madre y preguntándole en tono irónico si estaba muy malita y abrazándola con síntomas de felicidad”.

La trama

“A la madre de tu amiga lo vamos a hacer el paripé y a tomar por culo”

Carretero y sus colaboradores en la trama corrupta tuvieron que hacer muchos trabajos para lograr la pensión de invalidez para Remedios Torres. Lo único que tenían claro al principio era lo que iban a cobrar, unos 18.000 euros.

El médico Francisco Casto, también acusado en la causa, le explica a Carretero que “es un lío de cojones… Al no ser una persona de esta provincia”. La madre de Campanario vive en Castellón, por lo que lo primero fue darle una dirección falsa en Cádiz para que fuera un médico de la trama y no uno levantino el que la examinara. Carretero dio una dirección y hasta puso el nombre de la suegra de Jesulín en el buzón de ese piso de la calle Salvador del Mundo, “el piso de una tía mía”. Pero cuando llegó una carta a su nombre, los inquilinos del piso la devolvieron. También hubo que dar de alta a Remedios Torres, lo que se hizo en una empresa de Carretero, Área Inmobiliaria Jerezana.

Así, la mujer figuró como limpiadora de esa inmobiliaria durante diez meses, algo que ella misma ha desmentido. El falso trabajo era la única manera para lograr luego darla de baja por sus problemas físicos en un brazo y una mano. Llegaban cartas de la Seguridad Social a nombre de Remedios y el padre de Carretero no las abría, así que su hijo lo llama y le pide que se las lea por teléfono. El 20 de enero de 2006, Carretero le dice a su secretaria que llamarán de la Inspección Médica preguntando por Remedios Torres y que ella deberá decir que es su hija, haciéndose pasar por Campanario.

Al final, Carretero anuncia feliz al Turronero el 20 de marzo: “A la madre de tu amiga he conseguío, que va a hacerse las pruebas el jueves, y he conseguío que no tenga que venir de Castellón, lo vamos a hacer el paripé y a tomar por culo. Pa que tú digas...”. Eso sí, advierte a Campanario de que su madre no salga de su casa en Castellón para evitar que alguien la vea. Ella ofrece incluso que su madre coja un avión, pero no hizo falta.

El plan

“Lo tenemos resuelto para que usted no tenga ni que venir”

Soy la madre de María José Campanario”. “Dígame usted, señora, buenos días”. El 15 de marzo de 2006, la suegra de Jesulín, que vive en Castellón, llama al jefe de la trama que le iba a conseguir una pensión de invalidez permanente en Cádiz. La mujer se pone en sus manos. Le cuenta que le han llamado del hospital Puerta del Mar de Cádiz y que tiene que ir a la revisión definitiva el 23 de marzo a las diez de la mañana. Carretero le anuncia: “Como ya le dije a su hija, creo que lo tenemos ya resuelto para que usted no tenga ni que venir, ¿eh?”. Y concluye: “Usted no se preocupe, que si no le llamo, pues no ocurre absolutamente nada porque la vamos a ahorrar de tener que venir”. La mujer responde: “Muy bien, muchas gracias”.

En su declaración ante el juez, Remedios Torres recordó que estando de visita en casa de su hija y Jesulín un hombre le pidió el DNI y ella se lo entregó pensando que era para la revisión de la minusvalía; que firmó varios papeles –en todo momento salva a su hija de cualquier implicación–; y afirma que no pagó nada y que desconoce si su hija lo hizo por ella. Admite que no trabaja en ninguna empresa llamada Área Inmobiliaria Jerezana y que no sabe si ésta empresa la dio de alta en la Seguridad Social.

Los pagos

“Pagué algo, no sé si fueron tres millones, por los trámites”

María José Campanario confesó al juez que había realizado pagos a José Luis López, el Turronero, para acelerar la pensión de invalidez de su madre, pero matizó: “No sé si fueron tres millones, la entrega era para pagos por trámites a realizar, en ningún momento pensé que estaba comprando la incapacidad de mi madre”.

María José reconoció ante el juez que, visto ahora, parece “absurdo” meterse en esa situación, pudiendo tratar de obtener la incapacidad de su madre de manera legal y gratuita. También afirmó que nunca supo que una mujer iba a hacerse pasar por su madre para la práctica de pruebas médicas. Sobre el resto de las pruebas y grabaciones telefónicas en las que ella misma habla con los implicados, afirma que no las recuerda.

En una grabación, Carretero anuncia que “la Remedios, la Remedios, ésa me tiene que endiñar el martes dos millones y medio que le quedan del lote”. El propio Turronero admitió que María José, al final, le entregó 18.000 euros.

Jesulín, al jefe de la Red

`Te vi brindar veinte toros´

Jesulín de Ubrique no está implicado de ningún modo en el asunto del fraude en las pensiones. En el sumario sí aparece hablando por teléfono con Carlos Carretero, el principal acusado. Así, el 21 de marzo de 2006, apenas dos días antes de que una mujer sustituya a su suegra en la visita médica definitiva, el torero llama a Carretero: tienen una cita y la cambia para las once de la mañana. Ambos están negociando la compraventa de un piso y Carretero le va a pagar una cantidad anticipada, por lo que le dice: “Quillo, quillo, me brindarás un toro, ¿no? Después de esto, quillo, de la corná que mas metío, ¿no?”.

El torero le contesta: “Te vi a brindar veinte toros”. A lo que Carretero responde: “Eres el mejor, quillo”. Según ha contado luego Carretero, le entregó 42.000 euros que nunca le han devuelto, por lo que ha presentado una denuncia. En aquellos días de excelentes relaciones, entre pensiones y ventas de pisos, Jesulín le anuncia: “He estao hablando con mi padre, un poco azí, entonces me ha dicho mi padre que lo que tú tengas que dar de comisión o lo que tú acuerdes con él o lo que sea, ¿me escuchas?, que se lo lleves a él mañana pallá, porque como él me tiene que firmar los usufrutos... Yo no entiendo de esas tonterías ni pamplinas, ya sabe mi padre cómo van. Lo que tú creas que le tienes que dar mañana en un sobre aparte me lo das allí y ya está”. Carretero contesta: “Po venga, Jesús, sin problemas”. Y entonces el torero le anuncia: “Te paso a mi mujer, ¿tú no querías hablar con ella?”.

Se pone María José y Carretero le explica algunas precauciones más para que nadie descubra el fraude.

Firma falsa de un doctor

La red también inventó una visita de Remedios Torres a Urgencias

El 17 y el 28 de noviembre de 2005, la madre de María José Campanario fue examinada en Cádiz por el doctor José Luis Vázquez Hidalgo, médico de la mutua Hospitales Pascual Pascual, que firmó dos informes sobre el estado de salud de Remedios Torres y certificó que no estaba en condiciones de trabajar. El problema es que el doctor Vázquez nunca vio a Remedios Torres, ni firmó su informe, ni mucho menos le dio una baja laboral. El doctor estuvo imputado, pero ha quedado libre de culpa después de que un peritaje de la Guardia Civil demostrara que su firma había sido falsificada y que alguien –se acusa a su compañero, el doctor Luis Carretero, pariente del jefe de la trama– utilizó su nombre.

Los investigadores han desmontado la versión inicial, que consistía en que la madre de Campanario había ido al servicio de Urgencias del hospital por problemas en un tobillo el 3 de noviembre de 2005. Con esos informes se podía pedir la baja y la futura incapacidad. Pero la propia madre de Campanario declaró ante el juez que ella nunca había estado en un hospital de Cádiz, mucho menos en Urgencias.

El médico

`Me dijeron que la señora trabajaba limpiando una inmobiliaria en Cádiz´

El médico Francisco Casto Pérez Lara, inspector de la Unidad de Valoración de Incapacidades Laborales de la Junta de Andalucía en Cádiz, San Fernando y El Puerto de Santa María, está acusado de formar parte de la trama de pensiones fraudulentas.

Él ha asegurado al juez que le dijeron que la madre de María José Campanario trabajaba como limpiadora en una inmobiliaria, que le pareció un asunto algo extraño. También, que “la cité en mi consulta estando de baja laboral por un accidente”, un accidente que también había sido inventado. Pérez Lara se escuda en su declaración en que él había propuesto para la madre de Campanario una incapacidad permanente como limpiadora (el falso trabajo) por dos hernias discales en el cuello.

Respecto a por qué no acudió Remedios Torres a la última prueba, el doctor asegura que “Carretero me dijo que esta señora Remedios Torres estaba en Valencia porque tenía un hijo recién intervenido y no tenía vuelo, además. Yo le dije que tenía que venir”. Luego, reconoce que Carretero le explicó que iría otra mujer en su lugar y que es una mujer de “poca formación y que se va a perder”, por lo que deciden que la acompañe Mercedes Castro, funcionaria del departamento del doctor Pérez Lara. El médico le pide el favor, según reconoce él mismo, y ella accede. Las grabaciones muestran un aspecto más frívolo y desenfadado del médico, para quien la Fiscalía pide diez años de prisión. El fraude con las falsas bajas ha ocasionado a la Seguridad Social pérdidas de 220.000 euros.

Una mujer con carácter

Campanario: `A mi suegra le pedistes menos´

María José Campanario había pagado ya 18.000 euros, pero le iban a pedir más. El 29 de diciembre de 2005, hablan el Turronero y Carretero. El primero le anuncia que “esa señora ha vuelto hoy”, en alusión a María José Campanario, y que va a preparar una cita ese mismo día. Carretero pregunta si es Remedios quien quiere verle, y el Turronero se lo aclara: “Remedios no, la hija, que te tiene que pagar a ti 800.000 kalas”.

No es un capricho. Para poder decir que la madre de Campanario es una trabajadora y está de baja y lograr así una pensión, tuvieron que apuntarla en una empresa y pagar las correspondientes cotizaciones a la Seguridad Social. Ése es el pago que le reclaman cuando se encuentran con ella en el hotel Jerez la tarde del 10 de enero de 2006. Al final de la comida, Carretero llama a su secretaria y le cuenta lo que ha ocurrido: “La Campanario empezó a cabrearse porque llegaba tarde y decía: éste siempre jugando con el tiempo de los demás”. Luego, cuando le explicaron que debía pagar unos 5.000 euros más por las cotizaciones a la Seguridad Social de su madre, ella se negó. “Le dijo a Pepe Luis: tú eres un mentiroso, eres un sinvergüenza, humillándolo, sabes que siempre estás con la mentira, y le voy a contar a mi marido… a voces”, explica Carretero. Fue una escena violenta, tanto que el Turronero amenazó a la Campanario con irse del hotel: “Yo no te consiento eso”, pero ella le respondió: “Siempre estás con las mentiras y los líos y nada más haces que formar follones; si no lo consientes, te puedes largar, pero ahora voy a llamar a mi marido pa que sepa lo que tú haces y a lo que tú te dedicas”.

Carretero, ante la pelotera, decide: “Los cinco mil euros, pa ustedes, pa el que tenga más hambre de los dos”. Explica a María José que su madre no tenía derecho a pensión. Y ella le contesta: “Sí, sí, pero a mi suegra le pedistes menos”. Él lo niega: “Yo con tu suegra nunca he hablao, hija… La suegra lleva treinta años cotizando porque es la verdad, la mujer de Humberto… Lleva treinta años y tiene derecho a una paga, lo único que íbamos a hacer era adelantársela cuatro años antes, eso es diferente a tu madre”. El juzgado investigó las pensiones de los padres de Jesulín, sin encontrar ninguna irregularidad.

Visita guiada

`No vayas tú. Te pongo chófer, un mercedes que lleva a tu madre´

El 10 de febrero de 2006, un inspector médico va a ver a Remedios Torres. Carretero avisa a María José Campanario, le explica que no conviene que vaya ella, porque “si tú vas, te va a conocer todo el mundo, es mucho follón”. Carretero le propone: “Si tú quieres, pues te mando a un chófer mío, con un coche mío, para que recoja a tu padre y tu madre y los lleve, que él sabe dónde está el sitio”. Campanario insiste en que su padre no está en Cádiz, y Carretero, después de pedirle la dirección, la tranquiliza: “Está el chófer mío allí con el Mercedes y ya la lleva, va a ser una hora”. La primera visita era para la primera baja. La última, la definitiva, iba a ser más complicada.

La `doble´ sufrió en la prueba

` La especialista está para eso, para las escenas de riesgo´

Isabel Gil fue la elegida para hacerse pasar por Remedios Torres. El 23 de marzo de 2006 la mujer acudió acompañada por su hija, Elisa, y una enfermera amiga del doctor Lara.

De camino, la mujer fue adoctrinada. Así, la secretaria de Carretero lo llama: “¿Si le preguntan si le duele?”. Y él responde: “Le van a poner dos cables en los brazos, te hacen una pequeñísima descarga eléctrica… pues claro que le va a doler. Es como si metes los dedos en un enchufe”.

La falsa Remedios pasó a consulta sin que le pidieran el DNI. Pero algo salió mal. “Le preguntaron en qué dedo tenía hormiguillas y dijo que tenía en todos”, explicó luego Elisa al doctor Lara. “Le pusieron en todos los dedos, estuvo media hora y dice que le dolió un poco bastante, pero vamos, que aguantó el tirón la pobre. Después se hartó de comer y se olvidó de todo”, cuenta la hija. En otra conversación, Carretero le dice al médico: “La especialista está para eso, para las escenas de riesgo”, y se explica la compensación para la mujer: “Nos hartamos de cervezas y quisquillas y a tomar por culo”.

Celebrando otros fraudes

`Pidió bogavantes, ostras y eso que come el juez Garzón´

La trama de conseguir pensiones de la Seguridad Social para falsos inválidos iba viento en popa, según el sumario. Carlos Carretero, el acusado de dirigirla, llama por teléfono a su amante y colaboradora, Elisa Calvente, el 27 de marzo de 2006. Acaba de comer con uno de sus clientes, un ex directivo de Mercadona adicto a la cocaína, al que le ha prometido una pensión de 1.500 euros mensuales. Y el hombre le ha correspondido. Su novia se lo nota y le pregunta por teléfono: “¿Qué, estás contentito, hijo?”. Él contesta canturreando: “Yo, trincando billetes, soy el hombre más feliz del mundo. Que me gusta un billete, que me gusta un sobrecito, que me pongo contentito”.

Su cliente, eufórico por tener una pensión, paga una comida en una marisquería de El Puerto de Santa María: “Ha pedido bogavantes, langostinos, gambas, ostras… ¿cómo se llama eso, que es asqueroso, que parece una uña de león con la puntita por abajo”. La mujer no sabe a qué se refiere, y Carretero insiste: “Que lo come el juez Garzón, coño, y toda esa gente, eh, como berberechos”.

En otras ocasiones, Carretero, que cobraba entre 15.000 y 24.000 euros por pensión fraudulenta conseguida, según la acusación, no estaba tan satisfecho. Se declaraba “amargado” y anunciaba que se retiraría en unos años (en su casa se encontró un millón de euros). Especialmente ingrata, a su juicio, era la labor de lograr gratis la pensión para la madre de la secretaria de Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez. Y más ingrata aún era, en su opinión, su ex cuñada Pilar, que rechaza hacerle un favor relacionado con un pagaré: “No veas la que he tenido con la gorda de mi cuñada. Tiene 48 años y la he jubilado pa toda su puta y asquerosa vida, que va a estar la tía cuarenta años con el chocho tirá en la playa”.

Al final, lo asqueroso que comía “el juez Garzón” eran percebes.

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