Reportajes / Artículos

Un pelotazo llamado Guenduláin

Fecha: 23/04/2007 2:00 Ana María PASCUAL ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 2 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 2 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

El Gobierno de Navarra quería suelo para construir vivienda protegida y los condes de Guenduláin tenían de sobra. Unos promotores les han comprado tres millones de metros cuadrados de suelo rústico por 112 millones de euros, pagando seis veces más de lo normal.

Paco LLATA

El coto de Guenduláin, a 7,5 kilómetros del centro de Pamplona (Navarra), luce por esta época sus trigales verdes. En julio el color se transforma en oro resplandeciente. Así ha sido siempre, durante décadas, aunque dentro de muy pocos años comenzarán a erigirse, en lugar de las suaves colinas de pinos y chopos, bloques de pisos sobre capas de asfalto. Una operación urbanística impulsada por el Gobierno navarro ha permitido la recalificación de la mitad del coto de Guenduláin (tres millones de metros cuadrados), uno de los ocho señoríos medievales que hay en la capital navarra. El coto, dedicado en su mayoría a la siembra del cereal, pertenece a una familia navarra de renombre, los Mencos, que poseen varios títulos nobiliarios. Uno de ellos es el condado de Guenduláin, que pertenece a la grandeza de España y que data de mediados del siglo XVII. Hasta hace cuarenta años vivían en el señorío, alrededor del palacio familiar –medio destruido ahora–, unos quince aparceros que pagaban un canon al aristócrata por cosechar la tierra. Tras la muerte, hace tres años, de la hija del conde, Pilar Mencos –quien poseyó el título de condesa de Guenduláin–, los cuatro vástagos de ésta heredaron el señorío de Guenduláin. Rápidamente se extendió el rumor de que los herederos querían vender las tierras rústicas y se escucharon cifras que llegaban a los doce millones de euros. “Durante dos años recibimos ofertas de constructores –admite Joaquín Ignacio Londáiz Mencos, quien posee ahora el título–, pero no nos interesaron”. Hicieron bien en esperar, porque la suerte les ha sonreído, como si fuera una marca indeleble de su linaje.

Los afortunados vendedores son Luis Fernando, Isabel, Fuencisla y Joaquín Ignacio Londáiz Mencos, quien ha dirigido el coto durante 25 años. De momento han percibido, según consta en una escritura notarial a la que ha tenido acceso esta revista, 112,5 millones de euros por algo más de la mitad de su propiedad, tres millones de metros cuadrados. Es decir, que han ingresado 37,5 euros por metro cuadrado de tierras rústicas. Bastante dinero, ya que en Navarra se considera que vender a cinco euros el metro cuadrado de trigal es una excelente operación. “Queríamos vender la finca entera (casi seis millones de metros cuadrados), pero los compradores sólo querían la mitad”, dice el conde. Los compradores no son precisamente legos en la cuestión: son los 43 principales inmobiliarios de la Comunidad Foral, empresas como ACR, Avanco y Construcciones Flores, que, unidas en la Asociación de Promotores y Constructores de Navarra, constituyeron en 2000 la empresa Desarrollo Sostenible de Navarra. Es esa mercantil la que compró la finca rústica.

Y los constructores no se habían vuelto locos pagando un precio disparatado. En el contexto en el que se vendieron las tierras, el 20 de octubre de 2005, está la explicación. La fecha es importante: seis días después la empresa se presentó a un concurso público que el Gobierno de Navarra había convocado, tres meses antes, para crear una reserva de suelo público para vivienda protegida. Ese día, el 26 de octubre, finalizaba el plazo de presentación de ofertas. Desarrrollo Sostenible de Navarra ofertó sus tres millones de metros en Guenduláin. El 27 de febrero de 2006 se resolvió el concurso, siendo la de Guenduláin una de las seis ofertas adjudicatarias, y la que más suelo aportó.

Los promotores también han resultado ser unos afortunados, pues compraron suelo rústico sin tener asegurado que ganarían el concurso, aunque lo adquirieron a un precio superior al de 30 euros por metro cuadrado que permitía el concurso. “Ese es problema de los promotores –arguye el conde de Guenduláin–. Mis hermanos y yo les dijimos que a 30 euros no vendíamos. Si ellos han perdido dinero, es su problema. Cuando vendimos, nosotros no sabíamos que se iba a ganar el concurso, y los empresarios creo que tampoco”.

Francisco Santiago, presidente de Desarrollo Sostenible, asegura que no lo sabían, “pero estábamos convencidos de que saldría nuestra oferta, porque los terrenos están muy bien comunicados, al lado de Pamplona”. Santiago explica que, pese al sobreprecio que pagaron a los nobles, “la operación es rentable”.

El Ayuntamiento de la Cendea de Cizur, al que pertenece Guenduláin, encabeza la lista de detractores del plan del Gobierno foral. El alcalde, Josetxo Pérez, está indignado. “Los herederos se han ahorrado el pago de una plusvalía de doce millones de euros, porque cuando vendieron el terreno lo hicieron con la catalogación de rústico”, explica. Y es que el paso de rústico a urbano genera una plusvalía a favor de los ayuntamientos que en este caso no se ha podido aplicar. Además, el consistorio ha recurrido la decisión del Ejecutivo navarro: “La oferta de Desarrollo Sostenible no cumple con el concurso –dice Pérez–, ya que ha presentado una parcela cuya segregación no ha sido aún registrada al carecer de la licencia municipal”.

El 13 de octubre de 2005, los hermanos Londáiz dividieron su _ nca en dos ante notario, pese a que el Ayuntamiento de la Cendea de Cizur les comunicó que no les autorizaba porque el coto contiene caminos municipales, terrenos de otro municipio, y por él transcurre el Camino de Santiago. “En el mismo lote han vendido parcelas municipales, por ello les hemos sancionado con 30.000 euros por infracción urbanística grave”, dice el alcalde. La decisión ha sido recurrida por los condes.

Mientras la polémica se aviva, el consejero de Medio Ambiente y Vivienda del Gobierno de Navarra, José Andrés Burguete, señala que el desarrollo urbanístico de Guenduláin conllevará la construcción de 19.000 viviendas, más de 14.000 de ellas protegidas, respondiendo así “a la justificada exigencia de la ciudadanía navarra”. Esta cifra convertirá a Guenduláin en la segunda ciudad más poblada de Navarra. Un portavoz del departamento de Burguete dice: “Está claro que las tierras de Guenduláin pertenecen ahora al Gobierno de Navarra, y que se edificará cuando el ejecutivo lo considere”, pero no aclara si la finca está o no registrada a nombre del Gobierno Foral. El arquitecto Enrique Miranda, concejal de la Cendea de Cizur, ha recurrido el concurso: “No existe en Navarra una demanda de vivienda protegida tal que justifique la recalificación de Guenduláin”.

Miranda denuncia la fórmula del pago en aprovechamiento que se ha aplicado en el caso. Los empresarios de Desarrollo Sostenible no han percibido dinero alguno por ceder las tierras. Van a cobrar en edificabilidad. “Ahí está la trampa –dice Miranda–. Luego no se tendrá que hacer un concurso para edificar la zona, será Desarrollo Sostenible la que se quede con todo el pastel, y nunca se sabrá el precio real que han pagado los ciudadanos navarros”. Ya han comenzado los primeros pasos para convertir Guenduláin en una macrourbe. Se ha resuelto hace poco un concurso de ideas para planificarla. El volumen bruto de negocio de Guenduláin da vértigo: 6.000 millones de euros. Los empresarios obtendrán beneficios netos de 1.500 millones. En la operación, todos parecen haberse asesorado muy bien. Los primeros, los aristócratas. El abogado que les ha representado en esta operación no es el suyo habitual, sino José María Sanmartín, que fue secretario del Ayuntamiento de Pamplona y compartió bufete con Javier Caballero, que es hoy consejero foral de Presidencia e Interior.

Compra del legado

En abril de 2006, el Gobierno de Navarra adquirió a los hermanos Londáiz Mencos, herederos de la condesa de Guenduláin, parte de su legado. El precio de la compra fue de 210.000 euros. El Gobierno navarro evitó que el legado completo, con piezas de gran valor, fuera subastado en la sala Christie’s, de Londres, al conseguir del Gobierno español el derecho de oferta de venta irrevocable y evitar la exportación de muchos artículos.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad

Lo +

Lo más leído

Lo más valorado

Lo más comentado

Lecturas recomendadas