Sport
Reportajes / Artículos
Hasta 200.000 camiones se vendieron con sobreprecio irregular en España. Ahora 13.000 camioneros exigen que se les devuelva su dinero

Un timo de alto tonelaje

Fecha: 08/01/2018 • Alba Guerrero ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Durante 14 años, fabricantes como Mercedes, Renault o Volvo pactaron sobreprecios en la venta de sus camiones. La Comisión Europea les ha multado con más de 2.000 millones de euros por fraude contra la competencia. Pero las cifras a las que tendrán que hacer frente no acaban ahí. En España transportistas como estos cinco de diversos puntos del país reclaman que les devuelvan el recargo que pagaron con horas y horas de trabajo. | Sigue leyendo.

Carlos Buendía apenas pasaba la mayoría de edad cuando agarró el volante de un camión por primera vez. “Ser transportista era un buen negocio”, recuerda. Después de cinco años trabajando como conductor, en 1997 compró su primer vehículo de segunda mano: “Era un Scania que me costó cuatro millones de pesetas”. Ese mismo año, mientras él recorría miles de kilómetros yendo y volviendo a Madrid para ganarse la vida, los grandes fabricantes Daimler, DAF, Iveco, Volvo/Renault, Scania y MAN pactaban los precios brutos de camiones medianos y grandes (por encima de las seis toneladas). “La primera reunión se organizó en Bruselas, en un acogedor hotel”, recogen las conclusiones de la comisaría de competencia europea Margrethe Vestager, que ha dictaminado sobre el caso. El acuerdo duró hasta 2011. Cinco años después, en abril de 2016, la Comisión Europea multó a estas compañías con 2.930 millones de euros después de declarar públicamente que “los fabricantes se reunieron con regularidad para gestionar el cártel”

El transportista Buendía trabajaba haciendo todo tipo de portes y adquirió cuatro vehículos más cuando el sector del transporte estaba en auge. “Los siguientes los compré nuevos entre 2000 y 2012. Otro Scania me costó 14 millones de pesetas”, rememora. Buendía contrató a otros cuatro conductores y no olvida las jornadas interminables al volante: “Pagaba los camiones trabajando doce horas diarias para una empresa de grupaje (agrupación de mercancía entre importadores para reducir gastos) más el trabajo de oficina”. Por cada camión facturaba “unos 6.000 o 7.000 euros”, sin contar los gastos, entre ellos, el elevado precio que pagó. A Buendía no le basta la multa europea; ahora ha reclamado el sobreprecio a través de Fenadismer (Federación Nacional de Asociaciones de Transporte), pero aún no sabe cuánto dinero podrá recuperar: “Estos abusos son muy injustos; comprar un vehículo de este tipo es muy costoso”. 

Durante la crisis, este camionero de 47 años ha vendido todos sus camiones porque “no tenía liquidez y los bancos no ayudaban demasiado”. Ahora, a la espera de que la demanda contra el cartel camionero le devuelva algunos miles de euros, trabaja para varios clientes haciendo portes internacionales. Entre tasas y combustible, en cada viaje a Alemania, país al que va frecuentemente, se deja “unos 1.500 euros”. Así que ya piensa en dejar su oficio: “No he sido capaz de rentabilizar el último camión que me queda. Ya pienso en dedicarme a otra cosa, pero me da pena porque son muchos años de experiencia”

A finales de septiembre de 2017 la Comisión Europea multó a la última marca que quedaba, Scania, con 880 millones de euros. Meses antes, en abril, la alianza Volvo/Renault fue multada con 670 millones y DAF con 752. A Daimler le había caído la cifra más alta: más de mil millones. La única que se ha librado de la multa es la multinacional alemana MAN. Aunque también participaba en el cártel, fue la que dio el chivatazo: “Descubrimos este cártel a través de MAN; como resultado recibió inmunidad total”, dice la declaración de la comisaría europea de competencia Margrethe Vestager. 

La Plataforma de Afectados por el Cártel de Fabricantes de Camiones (PACC) estima que “entre 200.000 y 220.000 camiones están afectados en España”, explica el abogado madrileño Emilio Domínguez, que representa a un buen número de transportistas. El acuerdo fraudulento al que llegaron los fabricantes provocó que los precios de compra se incrementaran, según la estimación que hace esta plataforma, “entre un 15 y un 20 por ciento”, aunque aún no se puede determinar la cifra exacta que recuperará cada afectado. Un macroperitaje tendrá que estimar el sobreprecio de cada vehículo afectado para que después los dueños reclamen en los tribunales.

Darío Moreno será uno de ellos. Su padre levantó Transportes La Redonda hace 35 años en El Ejido (Almería). “Es una empresa familiar. Tenemos 20 cabezas tractoras y unas veinticinco personas trabajando”, cuenta Darío, hoy al frente de esta compañía que exporta frutas y verduras por España y Europa. En los años del cártel compraron 15 camiones de las marcas DAF y Renault que ya han jubilado: “Cuando alcanzan 1.800.000 kilómetros, nos deshacemos de ellos”, dice. Por cada una de las cabezas tractoras, pagaron “entre 70.000 y 80.000 euros”, así que, calcula que su indemnización podrá alcanzar los 150.000 euros.  “Igual los fabricantes nos dan otras opciones; es importante que nos aglutinemos para negociar”, explica Juan de la Cruz, de AREDAFAC, (Asociación para la Reclamación de los Daños causados por los Fabricantes de Camiones), integrada por una veintena de firmas andaluzas.

Montañas de papel

En el despacho de Emilio Domínguez, abogado especialista en transportes y representante de Fenadismer, han tenido que crear un programa informático para gestionar la cantidad de documentación que les han dejado las 13.000 reclamaciones que tendrán que defender. “Hemos contratado a tres personas que se dedican en exclusiva al cártel de camiones”, cuenta. En menos de un año llevarán este montón de casos a los juzgados, aunque antes “hemos comenzado una vía de negociación amistosa; todavía no sabemos cuánto podrá recuperar cada afectado”, explica Domínguez. Desde Fenadismer estiman que en Europa circulan tres millones de camiones comprados entre 1997 y 2011 bajo el pacto fraudulento.  

A las afueras de Madrid, en un polígono industrial de Leganés, controla Transportes Transgruma Javier Herranz. Es otro negocio familiar. Su suegro lo fundó hace 28 años, y desde entonces trabajan con vehículos especializados para la construcción. Desde las oficinas se ve a los operarios arreglar las averías de los camiones y limpiarlos con chorros de agua a presión antes de salir a trabajar. Algunos llevan grúas que alcanzan los 70 metros de altura y sirven para reparar los molinos de energía eólica. Con otros pueden revisar desperfectos en puentes y acueductos. Esta empresa, que da trabajo a 70 personas, compró 64 camiones pagando sobrecostes. “Si finalmente hay una indemnización calculo que debemos recuperar unos 300.000 euros”, cree Javier Herranz. Cuando el negocio familiar fue creciendo, compraron nuevos modelos. Y comprando tanto se dieron cuenta de que “no había más de 2.000 o 3.000 euros de diferencia entre marcas”, aunque, añade Javier: “nunca nos planteamos que eso fuera así porque estuviera pactado”

Mientras esperan que el peritaje determine cuánto pagaron de más, piensan qué harán si recuperan su dinero: “Compraremos nuevos camiones para renovar la flota”, dice. 

Multa aprovisionada

Aunque el cártel terminó en 2011, durante un año más los precios continuaron por encima de lo que deberían. Por eso, “posiblemente haya una ampliación y podamos incluir algún camión más”, augura Javier Herranz. Este empresario espera que las reclamaciones no lleguen a los juzgados: “Creo que habrá un acuerdo porque, si no, a los fabricantes les resultará muy costoso”. De hecho, marcas como Mercedes “aprovisionaron el dinero de la multa previendo que les descubrieran”, cuentan desde la plataforma. 

La primera tanda de reclamaciones terminó el pasado 19 de julio, justo un año después de que la Comisión Europea hiciera pública la sanción. 

A 608 kilómetros del despacho de Javier Herranz, su colega Fernando Mújica regenta el negocio familiar que su padre fundó en 1985 en Santiago de Compostela y que hoy tiene diez trabajadores en nómina. Con una docena de camiones en su flota, se dedican al transporte de todo tipo de mercancías por España. “Antes trabajábamos por Europa, pero dejó de ser rentable y lo fuimos dejando poco a poco”, cuenta este transportista, que conserva aun seis camiones comprados en los años del cártel. Pero ha aportado documentación de once en total. “Las marcas con las que trabajamos son Renault, DAF y Scania, y los camiones que tenemos están entre los 75.000 y los 84.000 euros”. | Sigue leyendo.  

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad