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Lucena (Córdoba): Los escritos del yihadista más joven de España, detenido junto a otros dos menores en febrero

“Voy a cargarme el instituto con C4 y dinamita”

Fecha: 09/10/2017 • Vanesa Lozano / Luis Rendueles ico favoritos Añadir a favoritos
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Un día, preguntó a su profesor de Ciencias: “¿Cuánto daño se puede hacer con un kilo de pólvora?”. Otro, el joven, de 15 años, escribió una canción avisando de que iba a volar por los aires el instituto. Más tarde, acudió a clase con un cuchillo. La Guardia Civil lo detuvo en febrero en Lucena (Córdoba), junto a dos compañeros del mismo centro escolar, cuando los tres menores españoles, de origen magrebí, intentaban conseguir armas y explosivos. Dos semanas antes, el padre de uno de ellos, un imán directivo de la Comisión Islámica de España, participó en una audiencia con el Rey. | Sigue leyendo.

La profesora de Plástica del instituto Clara Campoamor de Lucena (Córdoba) pidió a los alumnos de 2º de ESO que compusieran una canción, de temática libre. Uno de los chicos, un español de 15 años de origen magrebí, escribió: “Somos terroristas, vamos a hacer bombas, te vamos a reventar la casa y el piso. Vamos a hacer boom. Tú solo sal corriendo. Voy a cargarme el instituto con C4 y dinamita. Todos los judíos boom”

La canción, que el adolescente llamó Los terroristas y sobre la que dibujó pistolas, explosiones y símbolos bélicos, acabó en poder de la educadora y ahora forma parte del sumario de la operación Radix de la Guardia Civil, que culminó con la detención del autor y otros dos amigos, de 16 y 17 años, el pasado 16 de febrero en Lucena (Córdoba). Todos están siendo investigados por la sección de Menores de la Audiencia Nacional. El más pequeño, de 15 años, es el yihadista más joven detenido hasta ahora en nuestro país. 

Los investigadores de la UCE 2 (Unidad Central Especial 2 de lucha contra el terrorismo internacional) seguían los pasos de los tres amigos desde hacía un año, cuando los docentes del centro en el que todos estaban escolarizados, comenzaron a detectar “elementos de radicalización” en su comportamiento e incluso en sus trabajos de clase. 

“El alumno muestra un conocimiento y una excesiva curiosidad por la fabricación y manejo de explosivos que traspasa el interés y la curiosidad típicas de un adolescente”, alertó en la escuela el profesor de Ciencias Naturales después de que el más joven de los tres amigos, hijo de un imán muy respetado en Lucena y directivo de la Comisión Islámica de España, mostrara “demasiado” interés por sustancias explosivas, como la nitroglicerina, y le preguntara en el laboratorio: “¿Sabe cuánto daño se puede hacer con un kilo de pólvora?”. Así consta en la investigación del caso. 

Autoadoctrinados

El equipo docente puso especial atención a las actividades del grupo de adolescentes, que se hacían llamar en sus redes sociales Los magrebís, sobre todo después de que otro de ellos acudiera con un cuchillo al instituto y lo enseñara a sus compañeros. Para entonces, las pesquisas de la Guardia Civil ya habían dado resultados. 

Los agentes averiguaron que los jóvenes llevaban meses inmersos en un proceso de “autoadoctrinamiento” y habían recabado abundante propaganda yihadista a través de internet, en páginas del Estado Islámico. Durante ese tiempo, también publicaron fotografías y vídeos de contenido terrorista en sus redes sociales, algunos protagonizados por ellos mismos, en los que lanzaban mensajes a favor de cometer violentos atentados. 

Sus perfiles muestran cómo los jóvenes fueron “fanatizándose paulatinamente”, según recogen los informes que obran en poder de la Audiencia Nacional. El mediano de los tres detenidos, de 16 años, publicó en una de sus cuentas una fotografía suya posando con un cuchillo. El pasado noviembre, ese mismo chico subió a Instagram otra imagen de él en el interior de la Mezquita de Córdoba con un mensaje: “A veces hay que ser malo para no parecer tan bueno”

A medida que los jóvenes terroristas avanzaban en su proceso integrista, fueron radicalizando su discurso. Así se desprende de las conversaciones intervenidas por los investigadores aquellos meses. El 14 de julio de 2016, después de que el tunecino Mohamed Lahouaiej Bouhlel irrumpiera con un camión en el paseo de los Ingleses de Niza (Francia) y asesinara a 86 personas en nombre del Estado Islámico, el menor de los magrebís de Lucena llamó por teléfono a su padre y ambos conversaron sobre el atentado. Según ha podido saber interviú de fuentes judiciales, el chaval estaba “eufórico” con la matanza y el hombre tuvo que tranquilizarlo. | Sigue leyendo.

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