“No estamos aún preparados para que el mundo intelectual pase con naturalidad ante un cuerpo desnudo”, reconoce la autora de ‘Todos se van’ y ‘Nuca fui primera dama’, ambos editados por Bruguera. Wendy exhibe su “pequeño cuerpo de trazos orientales” y nos da toda una lección sobre el arte, el pudor y los desnudos.
Daniel MORDZINSKI
Para mí posar es un gesto cotidiano que se remite a los años en la Escuela de Arte, donde mis compañeros de Artes Plásticas no podían pagar modelos fuera de clase y éramos nosotras, sus compañeras de la escolaridad o las de la propia especialidad, quienes aparecíamos en toda una obra que hoy anda dispersa por museos o galerías de Cuba o el mundo. Esta obra refiere al arte político y/o erótico cubano de los noventa y se encuentra ligada a nuestro pasado sentimental y vivencial. Aquellos días en que posar era parte, simplemente, del acto de juntarnos en un albergue y ser dibujados hasta dormidos, entre ciclones o situaciones límites o domésticas, hoy los recordamos con nostalgia. Ahí nos fue un pedazo de piel, es bastante ilustrativo en nuestro caso. No soy la única que posaba por aquí.
En mi país el concepto cuerpo se maneja de otro modo, la poca ropa que llevas puesta por el clima, las horas nadando con minúsculos biquinis, el modo de expresar el amor nos hacen, en ese aspecto, un poco más libres.
Sí, algunos intelectuales de otros países (no todos) se preguntaban por qué me expuse de ese modo, me llamaron la atención sobre el riesgo de una arista de frivolidad que viajaba amenazante hacia mi carrera. Como si un gesto performático que se sustenta como suma de tu propio referente o educación gestual pudiese considerarse como frívolo, aun entendiéndose como gesto intencional, marcado, como un propósito cultural. Un autor transmite el espíritu de su cultura, donde se encuentre carga con el paquete cultural que le antecede. Es inevitable.
Odio citar aquello de lo esencial es invisible, pero entonces me di cuenta de que aún no estamos preparados ni para esa manida y simple verdad.
A ciertos intelectuales les supera o choca este gesto mío dentro de espacios públicos como El País, Soho o galerías de arte, y sí, a algunos les ha resultado complejo verme sin ropas, así que, tras discutir sobre tópicos diversos en una mesa redonda, al final siempre aparece de soslayo o en broma el comentario: “Wendy Guerra vino abrigada”. Me divierte mucho comprobar el asombro que existe aún, en este siglo, sobre un cuerpo descubierto y el vacío pudoroso que les traga hasta el límite de sonrojarse o bromear sobre el asunto, así que me río con ellos y de ellos.
Como experimento me parece estupendo. No estamos aún preparados para que el mundo intelectual pase con naturalidad ante un cuerpo desnudo.
La receta tradicional: los escritores deben ser serios, abrigados, criaturas distantes con bufanda y sombrero que miran al lente con profundo estilo. Mi experimento, sin intencionalidad, me recuerda a ciertos trabajos de Marina Abramovic poniéndote en jaque con su cuerpo y su zaga cruda y dura.
Ana Mendieta insertándose desnuda en espacios no previstos para esa inclusión o quizás a aquella vieja leyenda de El rey vestido o El rey desnudo.
Mordzinski, en cambio, vio en mí alguien que llegó con demasiados atavíos y quiso zafarlo todo hasta encontrar la muchacha que provenía de aquella Escuela de Arte en La Habana, eso se lo agradeceré toda la vida, su lucidez, que linda casi con la adivinación, supo predecirme en una habitación de hotel hecha estudio en los días de Bogotá 39. La crudeza de mi trabajo no está precisamente en mi pequeño cuerpo de trazos orientales.
En lo adelante, si se leen mis novelas o poemas, verán cómo el desnudo es tan tradicional y simple como en un pequeño cuento escrito en el Japón de la posguerra. Como es simple el deseo de una cubana al final de la tarde en una playa dorada del trópico.
El cuerpo es esto que sostiene los vestidos y guarda bien mi alma como un violín antiguo.
Lo +
Lo más leído
-
Matrimonios de inconveniencia
Aseguran que lo suyo es amor y que son tratados como delincue...
-
Desmontando a Sara
Fue en televisión. Sara Montiel acusó a su hombre de confianz...
-
Mónica Mint, la ‘escort’ española de Peter Crouch
Ha saltado a la fama por ser la ‘acompañante’ de Peter Crouch...
-
`Pocoyó´ es del PP
Españoles…y del PP. `Pocoyó y sus amigos –Elly, Pato, Pajarot...
- `Making off´ de L. Lapiedra
-
El Ayuntamiento pagó hasta las bragas
Los concejales del PP en Santa Cruz de Tenerife cargaron al A...
-
Las del PP lo hacen más (o eso dicen)
Los votantes del PP son más infieles y celosos, celebran más...


Comentarios recientes
No hay comentarios