Sport
Reportajes / Artículos
Presidente del PP catalán, diputado en el Parlament y senador.

Xavier Garcia Albiol: "Me gustaría jurar bandera otra vez"

Fecha: 02/10/2017 Juan José Fernández / Fotos: Alberto Paredes ico favoritos Añadir a favoritos
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Si no se toman medidas ya, “en diez años la evolución del independentismo será imparable”, augura preocupado este exjugador de los juveniles del Joventut de Badalona, que ha lamentado durante lustros la indiferencia de los gobiernos de España ante la bola de nieve que bajaba por Cataluña. Por eso es partidario de que, por ejemplo, se tome el control sobre la Educación o sobre la “radio Mil Colinas” de Ruanda en que se ha convertido, en su opinión, la emisora pública catalana. La catástrofe no le parece irreversible si los políticos se ponen a coser. Cuando se le propuso el reto de esta foto, dijo sin inmutarse: “Venga, con la bandera yo no tengo complejos”. | Sigue leyendo.

Un joven Xavier García Albiol con 2,01 de talla podría haber sido gastador si hubiera hecho la mili, pero en la quinta del 87, la suya, la ley declaró exentos a los que superaban los dos metros de estatura. El ex alcalde de Badalona, el hombre que hoy preside el PP en Cataluña, juró bandera mucho después, recuerda mientras posa para una foto hoy tan provocadora, besando una enseña de las que se guardan en el Senado. Fue en el cuartel del Bruch, pegado a la Diagonal de Barcelona, en una ceremonia con civiles invitados. “Hará ocho o nueve años –relata–. Pero me gustaría volver a jurar, ahora con más motivo. Hace poco presencié un acto de jura de civiles en el castillo de Figueras, y he asistido estos años a juras de bandera en el cuartel del Bruch. En la próxima, tengo el deseo y la necesidad de reafirmar mi compromiso por España, que a la vez lo es por Cataluña”.

Ha surgido el tema cuando se le ha preguntado por esa idea del PP de Madrid, de convocar una jura de banderas masiva el 12 de octubre, día de la Hispanidad. A él no le parece mal, pero es que es catalán, y con el 12 de octubre ya lleva acumuladas varias frustraciones: “El 12 de octubre, los partidos y las entidades que defienden vivir con normalidad el sentimiento de ser catalanes y españoles debemos ser capaces de organizar un acto que esté a la altura de las circunstancias. En los últimos años eso no ha existido, y no por culpa del independentismo, sino por incapacidad de esas entidades de ponerse de acuerdo”

¿Por qué España pierde la batalla del relato en Cataluña? Los independentistas cuentan cosas ilusionantes a su gente. 

Seguramente porque durante muchos años no se tomó conciencia de la gravedad de lo que estaba pasando en Cataluña. 

La Justicia estudia si en las algaradas del pasado 20 de septiembre en Barcelona hubo delito de sedición. En su opinión ¿lo hubo?

A mí no me corresponde tipificar el tipo de delito que se haya podido cometer; para eso está la Justicia, y creo que la política ha de ir por una vía paralela, por su propio camino. Pero es evidente que cuando se incita a la gente a manifestarse y coaccionar delante del Tribunal Superior de Justicia, estamos ante una situación de total excepcionalidad.

Ya lo creo. Catalunya Ràdio, emisora pública, pidió ese día a taxistas y transportistas que informaran de los movimientos de la Policía y la Guardia Civil. ¿Eso es delito de sedición?

Eso es como la estrategia que siguió Radio Mil Colinas de Ruanda en 1994 para que una etnia persiguiera a las otras. 

¿Cuánto hace que la clase política catalana sabía que este escenario se iba a producir ahora?

Yo no sé qué parte de la clase política catalana lo sabía. En el Partido Popular de Cataluña ya hace varios años que teníamos claro que el independentismo quería llegar al punto que estamos viviendo. Lo que está ocurriendo no nos sorprende. Sabíamos que querían llegar a esto.

¿Y con esta temperatura insurreccional?

Sí. Seguramente, por un error táctico, han adelantado los acontecimientos. Nosotros pensábamos que era un escenario que se podría producir en cinco o seis años, pero en cualquier caso estábamos convencidos de que intentarían un golpe de Estado; sin armas, pero golpe de Estado. 

¿Por qué un error táctico?

Por los intereses electoralistas y tacticistas de Esquerra y del PDeCat, y por la impaciencia de la CUP, que es quien marca la línea a seguir al Gobierno de Cataluña. Y también han cometido un error no valorando bien la fuerza del Estado, ni el poder legitimador que da la democracia a un Estado de Derecho como España. Ellos estaban convencidos de que era el momento ideal. El aumento de la presión independentista se vive con más intensidad a partir de 2012, que es cuando en España se produce la tormenta perfecta: crisis económica, crisis social, descontento, crisis institucional y casos de corrupción en los partidos de gobierno. Entendieron que era el momento de máxima debilidad del Estado para asestarle el golpe definitivo. Pero el Estado tiene muchos recursos para defender la democracia y la libertad.

Usted tiene dos hijos, mellizos, de diez años. ¿Qué se juegan estos días?

Poder seguir siendo españoles.

¿Y qué significa hoy ser español?

Para nosotros, ser español es también ser catalán. El independentismo ha creado un relato según el cual es incompatible sentirse o ser español y ser catalán. Para nosotros es complementario. Es un sentimiento que comparte una parte importante de la población de Cataluña, cada uno con sus matices, pero es el sentimiento mayoritario de la sociedad catalana.

Uno de los amigos de la niñez que, a sus 49 años, conserva Xavier García Albiol, amigo también de canchas de baloncesto en Badalona, es hoy mosso d’Esquadra. Y estos días de tensión, cada vez que habla con él le asegura que la mayoría de los policías catalanes quieren estar con la ley, pero se sienten presionados por sus jefes. En este punto del procés, el soberanismo pide a su gente que no haya violencia, sólo sonrisas. Y, a la vez, cada vez más voces denuncian un clima de amenaza invisible. “Es que hay una gran diferencia entre la Cataluña real y la Cataluña políticamente correcta –explica García Albiol–. Una de las cosas que ha sabido hacer el independentismo es crear un tejido mediático que se dedica a dulcificar todas sus acciones y les permite aseverar que en Cataluña no hay violencia, cuando lo cierto es lo contrario. La presión no es la misma en una ciudad como Badalona que en un pueblecito como Pals, en la provincia de Girona”.

¿Cómo es esa violencia ambiental?

Pues consiste en que te miren mal en la calle, que a tus hijos, por no ser independentista, en algunos municipios les den de lado… que te conviertas en invisible… A mí hay una frase de una afiliada de Barcelona que me impactó hace unos días: “Por favor, no nos abandonéis”.

Glósenos la figura del mayor Trapero.

Es alguien que en su día fue un buen policía y que hoy está priorizando la política por encima de lo que debería ser su vocación profesional.

¿Cómo cree que va ser el otoño en Cataluña?

Estamos viviendo el momento más incierto y complicado desde el golpe de 1981. Por eso es muy difícil hacer previsiones ni siquiera a una semana vista. A mí me gustaría que el Gobierno de la Generalitat recuperara el sentido común y se sentara a hablar de los problemas reales de los catalanes, pero mucho me temo que solo son mis deseos.

En la mesa del estado mayor del PP ¿se prevé una batasunización del proceso?

No es que se prevea, es que ya se está   llevando a cabo la batasunización del proceso. Quien lleva la línea política y pone y quita presidentes es un partido radical y de extrema izquierda como la CUP. Experiencias que ya vivimos en su día en el País Vasco se repiten hoy en Cataluña.

Se diría que el conflicto es ya irreconciliable, irreversible. 

Nada es irreversible, salvo la muerte. Pero en Cataluña la división afecta a toda la sociedad, y tardará en cicatrizar. Los políticos con dos dedos de frente deberíamos ponernos a coser, para que la sociedad catalana regrese a la normalidad lo antes posible. No sé cuánto tiempo costará. La situación que ha provocado el Gobierno de Cataluña está teniendo costes muy importantes incluso en las de las familias. 

¿También en la suya?

También. En mi familia hay personas que se han posicionado en la independencia...

Sospecho que más por la parte de los Albioles que por la de los García.

Soy hijo de madre catalana… pero el 90 por ciento de mi familia es plural, y entiende que una cosa es la política y otra la relación personal. Pero sí he tenido problema con algún familiar.

Estoy ante un político catalán que se apellida García, el apellido más abundante en Cataluña, y el menos frecuente entre sus dirigentes. ¿Por qué?

Históricamente, en Cataluña han sido determinadas familias las que han pilotado nuestros destinos desde la Transición. Por suerte, eso está cambiando.

Bueno, también hay apellidos castellanos, como Téllez, en el ala radical del soberanismo. El teniente de alcalde de su ciudad, José Téllez, de la CUP, ha devuelto a Òmnium Cultural material que había requisado la policía…

Hay quien tiene sus convicciones, y hay también muchos que quieren hacerse perdonar el pecado de no ser catalán de raíz y se apuntan a la moda del independentismo. Téllez es un ejemplo, y también un personaje más conocido: Rufián.

Hubo una importante fracción de la población catalana que no era independentista y que ahora lo es. ¿Qué tiene que pasar para que esa gente vuelva a no ser independentista?

Tenemos que aprender de los errores. Y quizá el principal error que hemos cometido estos años es no contrarrestar el discurso independentista en Cataluña, lo cual les ha permitido a ellos ampliar su campo, mientras retrocedía el Estado y todo lo que significa España. El principal error de la Transición española fue traspasar las competencias de Educación a las comunidades autónomas. Algunas, como Cataluña, las han usado de forma desleal para crear un caldo de cultivo independentista. De ahí vienen las consecuencias que estamos sufriendo ahora.

Se aproxima una reforma constitucional. ¿Usted devolvería la Educación al Estado?

Yo apuesto por una reforma constitucional que sirva para modernizar la Carta Magna, pero quien pretende una reforma para volar la Constitución y el Estatut, con nosotros que no cuente. Vivimos una catarsis, y la catarsis nos tiene que servir para replantearnos todo, en general. Y es evidente que el sistema educativo no puede seguir en Cataluña como hasta ahora, porque, si no tomamos cartas en el asunto, en diez años la evolución del independentismo mamado en la escuela será imparable. 

Le pregunto a Albiol, y no a García: ¿La financiación de Cataluña mejoraría en un estado federal?

Un nuevo modelo de financiación es una aspiración legítima para Cataluña, y para el resto de España. Tenemos que encontrar una fórmula que no penalice a las comunidades que más aportan, pero que tenga como principio básico la solidaridad. Pero nadie me ha sabido concretar aún esa apuesta indefinida que es la España federal. 

¿No se ve, en un lustro, viviendo en una España federal?

Yo creo que, como no seamos capaces de tomar conciencia de la gravedad de lo que está ocurriendo en Cataluña, no sé en qué España viviré dentro de un lustro.  

Dice el conseller de Interior, Joaquim Forn, que policías y guardias civiles han venido a Cataluña a alterar el orden. ¿El mundo al revés?

La Policía y la Guardia Civil se ha tenido que desplazar a Cataluña, lamentablemente, porque el Gobierno de la Generalitat perpetra un asalto a la democracia. Y, para evitarlo, el Estado ha de utilizar todos los recursos a su disposición, entre ellos la Policía y la Guardia Civil. 

Guardias civiles de Huelva que salían para Cataluña fueron despedidos con el cántico del “A por ellos”. ¿No le parece un error?

Es un error… pero obedece a un sentimiento que también tiene una parte de la población catalana, que está harta del independentismo, de las presiones y los chantajes de Puigdemont y Junqueras. 

La noche del 6 de septiembre, cuando la oposición fue atropellada en el Parlament, le vi hablar con Puigdemont, distendidos en un receso. ¿De qué hablaban?

La verdad, no lo recuerdo. De algo intrascedente, porque con los miembros del Gobierno de Cataluña ya hace mucho que no se puede hablar de lo que interesa. Cuando tu interlocutor está en otra dimensión, es difícil discutir nada provechoso.

¿Puigdemont es un fanático?

Carles Puigdemont ha perdido de vista la realidad y se ha convertido en un peligro para la convivencia en Cataluña. La tensión ha estropeado las relaciones entre los políticos. Yo hoy no reconozco a muchos diputados del PDeCAT a los que valoraba y reconocía personal y políticamente. Este proceso los ha radicalizado, les ha convertido en personas distintas. Pero algunos con responsabilidades en el PDeCAT a mí me han dicho que no están de acuerdo con lo que está pasando. La pena es que no tengan el valor de alzar la voz y decir basta.

¿Cree usted que llegará a ver desplegado el Ejército en Cataluña, como Gran Bretaña lo tuvo desplegado en el Ulster?

Espero que no, pero si fuera necesario no me asustaría.

¿Cuántos compañeros suyos creen que Rajoy está siendo blando, y qué capacidad de presión tienen en el partido?

Puntualmente puede haber alguna persona no representativa que pida más dureza, pero la inmensa mayoría de compañeros, y le diría que también de votantes, ven con orgullo cómo está reaccionando el Gobierno. Se está demostrando que el Gobierno de España está actuando en defensa de la democracia y de la libertad. La respuesta está siendo proporcional, y lanza un mensaje claro: que quienes pretenden violentar el Estado de Derecho en Cataluña no se van a salir con la suya.

¿Cómo juzga hoy aquella campaña de recogida de firmas del PP contra el Estatut?

Creo que el tiempo ha demostrado que esa campaña no fue entendida por una parte de la sociedad catalana, y que no fue seguramente lo acertada que… Si se tuviera que plantear ahora, seguramente nos la tendríamos que replantear. Pero con la misma sinceridad le digo que esa campaña de recogida de firmas no significó un antes y un después. En 2010 Convergència y el Partido Popular llegaron a un acuerdo de gobernabilidad tanto en España como en Cataluña. | Sigue leyendo.

  • ¡Compartelo!
  • twitter
  • delicious
  • facebook
  • compartir por mail

Comentarios recientes

No hay comentarios

Añade tus comentarios
  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Publicidad

Publicidad

Lo +

Lo más leído

Lo más valorado

Lo más comentado