La playa desde el aire: San Sebastián, una ciudad de cine
Fecha: 08/09/2008Septiembre es el mes por excelencia para San Sebastián. Mientras las traineras luchan por hacerse con la bandera de La Concha, en tierra fi rme, los actores conquistan la alfombra del Festival de Cine.
El glamur de la Bella Easo
San Sebastián fue arrasada t ras • la Guerra de la Independencia, en el siglo XIX. Sus habitantes decidieron entonces reconstruirla y convertirla en un ejemplo de elegancia. El espíritu del nuevo San Sebastián se vio refl ejado en edifi cios como el Ayuntamiento (7), que hicieron de la ciudad un punto de encuentro de la aristocracia de la época. Desde que Donostia resurgiera como Ave Fénix de sus cenizas no ha dejado de evolucionar. Prueba de ello son dos de los símbolos de la ciudad: el Peine de los Vientos (6), escultura del artista vasco Eduardo Chillida, y los Cubos del Kursaal (4), edificio del arquitecto Moneo sobre un viejo casino.
Un descanso de cine
En 1912 la reina María Cristina inauguró un hotel con su nombre a orillas del Urumea. Desde entonces, este edifi cio de la belle époque donostiarra ha sido un emblema para la ciudad. Sobre todo durante el Festival de Cine de San Sebastián, cuando sus habitaciones se llenan de actores y directores. Una habitación doble con vistas al río en el hotel María Cristina (11) cuesta 470 euros. Otra opción es el hotel Londres (12), un edifi cio del siglo XIX que parece surgir directamente de la arena de La Concha. El huésped puede contemplar desde allí las vistas más típicas de esa playa desde 102 euros.
A remojo
San Sebastián ha crecido en torno a la bahía de La Concha. Allí, el fuerte oleaje del Cantábrico se reduce hasta convertir las aguas en un mar manso que baña las playas de La Concha (1), la más concurrida de la ciudad, y Ondarreta (2). Aunque no hay que fi arse del Cantábrico: la fuerza de las mareas puede engullir en pocos minutos los dos kilómetros de arena de las citadas playas. Desde la isla de Santa Clara (3) se puede obtener una de las mejores vistas de la bahía. Hasta esta isla, lugar de cuarentena para los afectados por la peste en el siglo XVI, se puede acceder en una línea regular de barcos desde el puerto. Otra opción es acercarse a la playa de Zurriola (5), una cornisa de lujo para el Kursaal, frecuentada por los amantes del surf.
De marcha por Donosita
Desde que abriera sus puertas en 1979, el Bataplán (9) se convirtió en uno de los clásicos de la fi esta donostiarra. Otro lugar clave en una noche de juerga por San Sebastián es el pub Dickens (10), donde Joaquín Fernández, el mejor barman del mundo en el año 2000, sirve sus 10.000 combinados distintos. Una tercera opción para disfrutar de unas copas es El Nido (8).
Estrellas del fogón
Arzak, Berasate gui y Subijana • son los principales responsables del nivel gastronómico que exhibe Donostia. Sus fogones colocan a la Bella Easo como el epicentro culinario de la Península. No en vano, San Sebastián es la única ciudad española con dos restaurantes de tres estrellas en la guía Michelín. Un menú de degustación en el restaurante Kursaal (4), de Berasategui, cuesta 64 euros por comensal. El menú Aranori en el Akelarre, de Subijana, le cuesta al comensal 135 euros.






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